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jueves, 31 de mayo de 2012

Amanecer nublado

Fuente

Recuerdo los escalofríos y los nervios que sentía cuando era niño e iban a estrena un videojuego o una película que tenía ganas de jugar o de ver. Ese olor a nuevo que se impregnaba a todo, esa luz chispeante que iluminaba las cosas. La cabeza se ponía a dar vueltas sobre cómo sería y vivía mi propio juego o película mil veces en mi cabeza. Era la sensación de que algo bueno estaba por venir, algo épico que marcaría la diferencia respecto a todo lo anterior.

Bueno, luego finalmente la mayoría de las veces no jugaba al videojuego ni veía la película. Lo hacía bastante tiempo después, cuando podía permitírmelo, y la mitad de las veces acababa decepcionándome. Sin embargo aquella sensación, que no era otra cosa que la ilusión y la esperanza, había hecho que mereciera la pena. Por supuesto que otras muchas cosas me han hecho ilusión y me han dado esperanzas, pero esto era diferente. No se trataba del producto, era de la espectación que generaba.

Esa misma sensación es la que tenía hacia el futuro. Me pasaba el rato pensando en qué depararía el mañana y qué lograría hacer. Practicamente nunca acertaba. Siempre he sido un tipo pesimista y el futuro era el único sitio en el que podía elucubrar y tener la ilusión de estar equivocado. Puedes hacer previsiones catastróficas, pero siempre te queda la esperanza de estar completamente equivocado. Esa pequeña llama es la que me ha alimentado siempre y la que me ha permitido seguir adelante. El futuro s en cierto modo lo único que poseemos junto con la vida. Qué queremos ser. 

No sé que pasará hoy ni mañana, ni qué pasó ayer, pero siento como si hubiesen intentado quitarme esa sensación que es a la vez un sentimiento. Me dicen que he vivido por encima de mis posibilidades, que ahora viviré peor que mis padres. Que he vivido demasiado bien y que ahora me tocará trabajar más duro para lograr la mitad que mis predecesores. Lo dicen como si se tratase de una enfermedad crónica que me condena, que me oprime. Por mi culpa, por mi gran culpa, perderé la única herencia que iba a recibir realmente valiosa: mi dignidad como persona y ciudadano.

Sin embargo, detrás de cada amanecer nublado, siempre sale el sol. Sueño con sacudirme este miedo pegajoso y desagradable y volver a sentir cómo se me eriza el pelo ante algo nuevo. Derribar ese muro que han puesto en el horizonte en el que están escritos todos nuestros miedos y llenar los pulmones con el aire de un nuevo día lleno de posibilidades.

No me importan los sacrificios ni tener que luchar el doble que los que vinieron antes. Sí me importa la injusticia y la torpeza con la que nos están gobernando. Creo en la necesidad de la familia y de la comunidad, en todas sus combinaciones y formas posibles. Creo en la igualdad de oportunidades para fomentar la libertad. Creo en los proyectos comunes porque nos llevan a alcanzar metas aún más grandes. Y ante todo creo en las personas, porque perder mi fe en ellas sería perderla en mí mismo; con mis flaquezas y mis virtudes.

Por eso siempre que haya un mañana, y eso no nos lo van a quitar a no ser que se alíen con el Doctor Muerte, quedará la esperanza. La fatalidad que se cierne sobre nosotros es sólo un puñado de números. Mientras queramos creer que eso es lo verdaderamente importante, estaremos bajo el yugo de su miedo.

Que no nos roben el futuro.

Salud & aventura.

PD: Gracias madre y padre por no ser millonarios, de ser así no me habría dado cuenta de muchas cosas. Sin embargo, muchas gracias por ser ricos en muchos muchos otros sentidos.

lunes, 12 de diciembre de 2011

A dónde vamos: Bancos de niebla en Europa

Atomium vía Laura RS
En el post sobre la sanidad me refería a la obsesión de los políticos por la economía. O debería decir Economía. Se ha convertido en la herramienta básica de interpretación de la realidad. Tanto tienes tanto vales. A nivel estatal la Educación, Sanidad o Seguridad, éstas sí legítimamente en mayúscula, son subordinadas a las condiciones de la oferta y la demanda. El dinero, un artefacto humano para agilizar el intercambio de bienes y servicios, es ahora un elemento determinante que decide sobre la vida de las personas.

Es preocupante la reducción del discurso político al económico y la falta de miras de los líderes democráticos del mundo. Porque ahora no hacen falta políticos, hacen falta técnicos -tecnócratas- expertos en economía y en los mercados. A ese perfil responden Mario Monti y Lukás Papadimos, primeros ministros no electos por voluntar popular impuestos por Europa en su búsqueda de una salida a la crisis. Ambos vienen del mundo académico y han tenido cargos en instituciones europeas. Pero quizá lo más importante, estuvieron como buenos mercenarios en el "otro lado" cuando trabajaban para Goldman Sachs. Este banco de inversión fue el que ayudó a los ineptos políticos griegos a maquillar de forma creativa su caos económico.

Por supuesto que Mario y Lukás, que entonces trabajaban para el banco, no sabían nada de todo aquello.  Como tampoco dice saberlo Mario Draghi, que era vicepresidente de la compañía en Europa mientras los griegos perpetraban el ocultamiento de su verdadero déficit. Ahora este señor es el presidente del Banco Central Europeo (BCE), institución independiente dentro de la Unión Europea encargado de mantener a raya la inflacción y procurar la estabilidad del euro.

El BCE resulta clave para arreglar la situación crítica en la UE. Grandes fondos de inversión y especuladores están sometiendo a gran tensión las economías de los estados de la Unión dificultando su financiación. Aunque cada país tiene sus problemas, los más aplicados en cumplir las condiciones marcadas por el banco central son de los que más están sufriendo. Y precisamente en la última cumbre para salvar al € -de momento- sólo se pactó volver a las condiciones marcadas por el BCE y que no evitaron la catástrofe.

Dentro de las instituciones europeas el BCE es, sin duda alguna, el mejor ejemplo de lo que representa un tecnócrata. Pese a los ataques especulativos a las deudas soberanas de los países el Banco Central no puede ayudar a los países directamente porque así viene en sus estatutos. Sigue a rajatabla la ortodoxia y no se plantea cambiar la estrategia -parece que sólo puede hacerle reaccionar el temor alemán- pese al sufrimiento de los ciudadanos europeos que están viendo recortados derechos logrados a base de mucho sudor y sacrificio. Porque no le importan los ciudadanos, sólo cumplir sus objetivos de control de la inflacción y competitividad del euro. Igual que los Monti y Papadimos.

Yo nunca he estado en contra de que sean los expertos los que deban ser consultados y guíen las decisiones ante situaciones específicas o temas particulares. Sin embargo el perfil de estos tres tecnócratas, sus servicios prestados y su visión me preocupan. La indiferencia del BCE ante los graves problemas de los ciudadanos europeos demuestra que la ortodoxia nos deja en manos de procesos ingobernables donde no importan las personas, sino los números. Sin embargo detrás de las fortunas, las hipotecas, los recursos energéticos, las materias primas, las inversiones y la producción hay personas. Y son esas personas las que parecen estar los últimos en importancia en las cuentas de resultados de los mercados.

El pragmatismo, el realismo y la eficacia no están reñidos con las personas. La irresponsabilidad de los políticos a lo largo de los último años alimentada por el dinero fácil de la deuda infinita también ha afectado a la ciudadanía. Sin embargo los únicos que son demasiado grandes para caer -too big to fall- son los bancos, que siguen pidiendo más madera mientras tiran de la locomotora de la economía mundial con desenfreno aunque no sepan hacia dónde. Como sumidos en la niebla.

¿Cómo nos afecta todo esto a nosotros? Seguiré sobre este tema de la Economía en general en el Politikón, pero por aquí comentaré lo que, en mi humilde opinión, es nuestra parte de pastel.

SALUD & aventura.

sábado, 10 de diciembre de 2011

A dónde vamos: Sanidad

¿Por qué es importante una sanidad pública? vía ABC.es
¿Qué proponen nuestros gobernantes para sacarnos del pozo? Bueno, al parecer están consultando exclusivamente a economistas cuya credibilidad crece exponenciamente cuanto más duro e intolerable es el ajuste. Aunque me preocupa que sólo se pregunte a los economistas, ya que como buenos profesionales ellos dominan su campo, pero no los otros muchos que quedan afectados.

Un ejemplo es la sanidad. ¿Se imaginan un economista que no tenga ni idea de medicina al mando de un hospital? ¿Y en un quirófano? Imagínese que su salud dependiera de la oferta y la demanda, de las modas y del precio de las materias primas. Esto está pasando. Sin embargo en España tenemos un servicio sanitario público de una gran eficacia y además muy rentable. Las aportaciones solidarias de todos los españoles hacen que nadie se quede atrás.

¿Cómo lo logramos? Pagando menos a los médicos, teniendo menos enfermeros por paciente, amortizando al máximo las instalaciones. Podemos sentirnos orgullosos de lo logrado a pesar de las listas de espera, de la saturación de las urgencias y del aspecto cochambroso de algunas instalaciones. Tanto es así que este sistema sanitario que ahora parece insostenible y a punto de quebrar atrae a jubilados de toda europa para ser operados de forma gratuita y de calidad. Tan mal no lo estaríamos haciendo.

Ahora, sin embargo, no nos proponen potenciar lo positivo e intentar eliminar lo malo para tener un sistema mejor. La crisis marca con su doctrina que todo lo bueno se tiene que acabar. Para hacerlo más llevadero los políticos van a adoptar el modelo de Madrid, el llamado modelo de iniciativa de financiación privada o PFI. La raíz del modelo está en Reino Unido, donde un estudio ha demostrado que este sistema infla el gasto público en sanidad en vez de abaratarlo. Como los estudios son como los colores, hay para todos los gustos, vamos a ver cómo funciona.

Pongamos que Navarra tiene un presupuesto de 100 euros destinados a sus dos hospitales. Podemos pasar la gestión de uno de ellos a una iniciativa privada y convenir en que le pagaremos 40 euros a lo largo de 30 años por ese trabajo. Nuestro consejero de Salud saldrá en la tele y nos informará de que ahora el hospital público tendrá 10 euros más, mientras que la gestión privada del otro nos costará ahora 20 menos. Sin embargo toda iniciativa privada se mete en un negocio si hay beneficios, que están recogidos en el contrato. ¿Cómo se consiguen? Pues por ejemplo pagando menos a los profesionales -ya son de los que menos cobran de Europa-, amortizando las instalaciones -aún más- y aumentando los turnos de tabajo reduciendo plantilla.

El problema viene cuando el hospital necesita más de 40 euros para mantener los beneficios -contrato- y seguir ofreciendo el servicio público. Un hospital no puede ir a la bancarrota. Por lo tanto si sube el precio del material quirúrgico o hay necesidades nuevas el precio que exige a la administración aumenta. El gestor no puede dejar de recibir sus beneficios mientras que la sanidad pública debe costear los gastos del hospital que, recordemos, de momento es un bien y un derecho. ¿Qué pasa con el paso de los años? El dinero que se puede destinar al hospital público desciende y crece el gasto del hospital privado.

¿Qué hemos logrado? Un hospital público con problemas de financiación y saturado, y un hospital privado con profesionales peor pagados, instalaciones algo mejores y cientos de euros -miles de millones en la realidad- que van a los bolsillos de los gestores privados. De hecho llega un momento que los gestores se llevan todos los beneficios y la administración paga todos los costes. El gasto porcentual en sanidad en los países que han optado por este modelo ha crecido significativamente en su PIB. Holanda se pasó a este sistema y pasó de gastar un 9,8% de su PIB a un 13%. En Madrid llevan sufriendo este proceso años. El hecho de que la crisis haya llegado igual y que la sanidad madrileña esté siempre de mal en peor quizá sea sintomático de que no es el modelo adecuado. 

Por supuesto que hace falta mejorar nuestro sistema sanitario. Se puede procurar que las compras de material médico se realicen de forma centralizada para obtener mejores precios. Construir hospitales y ambulatorios funcionales, no obras faraónicas. Racionalizar -que no racionar- los medicamentos y apostar de verdad por los genéricos y recetar dosis más ajustadas. Habría que cobrar a los ciudadanos extranjeros que vienen a usar nuestros servicios, ya sea de sus seguros o de sus servicios sanitarios públicos. Para eso hace falta agilizar la administración de nuestro sistema de salud. El problema del envejecimiento de la población también es algo que está sobre la mesa y sobre lo que habría que realizar muchos estudios.

¿Cómo se consigue todo ésto? Invirtiendo, que no es lo mismo que gastar. Gastar es dar dinero a un gestor privado para que lo gaste como él quiera. Sin embargo en salud no se gasta, se invierte porque eso revierte en una mejor sociedad. Y es que la sanidad pública es algo irrenunciable porque constituye uno de los logros más increíbles que nos ha traído la democracia. El hecho de que nos cubramos las espaldas los unos a los otros. Nuestros servicios sanitarios representan mucho mejor que la unidad y nuestra voluntad de sumar construye una sociedad más fuerte que los logros de la selección española.

No respetarán nada, pero son menos y podemos hacer las cosas bien.

SALUD & aventura.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Cosas que pasan (XIV): Regeneración


Quiero decirlo alto y claro. No me rindo. La gente a la que iba principalmente dirigido mi post anterior ha pasado bastante pero no me queda otra que seguir adelante. Si quiero un futuro mejor para la gente que quiero hace falta que alguien haga algo. Y si ese alguien tengo que ser yo pues qué remedio. Me gustaría que la gente estuviese preocupada por el conjunto y no sólo por su caso particular. Pero es lo que hay. Las amenazas del Hombre del saco ya no se centran en una patria o colectivo. Amenazan con nombre y apellidos a cada individuo independientemente de su condición. Y ellos mismos financian a los profetas del apocalipsis que nos venden que tenemos que aceptarlo.

Sin embargo es posible hacer las cosas diferentes. Simplemente es plantearse nuevos modelos y no tener miedo a hacer las cosas bien. Y no me lo planteo yo, un don Nadie. Se lo plantea más gente (otros don Nadies). Y hay propuestas interesantes como la de la economía del bien común. Sus detractores afirman que se trata de imponer buenos sentimientos e intenciones, "como los nazis". El sistema capitalista actual ha impuesto, de forma velada, que para triunfar has de hacer algo mal. Precisamente todo lo contrario. Sin embargo la visión capitalista del mundo no es mala, porque "cualquiera" puede ser rico. 

El problema no es que sea dudoso que cualquiera pueda ser rico, sino el hecho de que ser rico sea un fin para escapar de la REALIDAD. Porque al igual que en la Edad Media, nuestra sociedad estamental, está fragmentando la realidad. La diferencia es que ahora la visión que se impone es la de los ricos -consume lo último en tecnología, come sano, vive bien- y la realidad de la mayoría queda reducida a comentarios merginales. Es la total pérdida de la conciencia de clase que nos convierte en esclavos. No en planteamientos marxistas, sino de sentido común. No somos ricos, no pasa nada. Ahora tenemos que ver qué hacemos.

La teoría de la economía del bien común es un punto de partida para cambiar los esquemas. También hay expertos que se plantean si es posible un capitalismo de rostro humano. Sin embargo la única conclusión es que el sistema no funciona. Asistimos dentro de poco a otro cumbre de doctores Frankestein que intentan resucitar un cadáver más caro de la historia. El problema de los bomberos que deben apagar este fuego es que no corren ningún riesgo de quemarse. Banqueros, políticos, inversores y demás antagonistas que nos han traído hasta aquí no corren ningún peligro. No hay autoridad por encima de ellos que los juzgue, al menos en esta vida. Sin embargo nosotros pagaremos el precio y cumpliremos la condena. Muchos la llevan cumpliendo años.

La imposición de la visión de la minoría que tienen más que la gran mayoría es que se crean paradojas.  Por ejemplo el hecho de que cualquier iniciativa que reduzca los privilegios económicos a los más ricos choca frontalmente con la oposición de los que tienen menos. Por dos motivos principalmente. El primero, que todos pensamos que la lotería nos puede tocar algún día y por lo tanto estaremos en "el otro bando". Y la otra porque todos somos capaces de pensar como un rico aunque sea imposible para la mayoría de nosotros llegar a serlo. Sin embargo nos aterroriza y nos mostramos incapaces de comprender la pobreza. Y por ese miedo a acabar como el vecino, y muchas veces compañero, somos capaces de aceptar los mayores sacrificios.

Yo propongo cambiar las cosas. Cambiarlas desde abajo. Aprender a mirar con la mirada que nos corresponde y desde ahí buscar soluciones. No puedo hacerlo sólo. Os necesito y os necesitáis. Siento ser tan localista, pero creo que hay que empezar desde lo más cercano. No cierro la iniciativa a nadie, sólo quiero personas que tengan una mirada personal de la realidad y quiera cambiarla. Con interés por la actualidad, por el pasado y por el presente. Dar un paso más allá que las asambleas del 15M y proponer un cambio desde dentro de las instituciones. Iré haciendo propuestas para el debate, sino aquí en el Politikón.

Acabaremos con el Hombre del saco.

Salud & aventura.



sábado, 26 de noviembre de 2011

No podemos esperar a que salga el sol

Para regocijo generalizado ya ha llegado el cambio a España. El "cambio" que lleva gobernando desde hace años en Murcia, Comunidad Valenciana, Castilla León, Madrid, La Rioja, Galicia, Aragón, Ceuta, Melilla y Navarra, y desde hace meses en Aragón, Extremadura, Calaluña y Castilla la Mancha. Con los mismos votos de siempre el PP ha obtenido mayoría absoluta y sólo tenemos dos cosas seguras sobre su programa: la confianza congenita que produce la derecha y que su labor de gobierno dependerá de la herencia recibida. Sólo hay que ver el twitter de @marianorajoy. Si de normal a los políticos parece darles igual realizar bien o mal su gestión, imagíneselos con una carta blanca dada por la ciudadanía.

Últimamente estoy espeso con las palabras y las ideas. Juraría que nos van a gobernar los que nos llevan gobernando años, al menos en Navarra. Aunque parezca mentira, la Hacienda Foral está en bancarrota. No hay dinero ni para terminar las obras que están en activo. Lo peor es que si pedimos responsabilidades nos dicen los que gobiernan ahora "era otro gobierno el anterior". Y eran los mismos. No sólo eso, tras descubrirse que cobraban más de 10 millones de las antiguas pesetas en dietas, sin que se enterase nadie, de la Caja de Ahorros de Navarra decidieron renunciar a ellas. Y subirse el sueldo un 30% para compensar la pérdida de poder adquisitivo. Pobricos... la pérdida de poder adquisitivo de otros funcionarios como profesores, médicos o bomberos son naturales. Durante años estos profesionales vitales de la sociedad han hecho su trabajo puntualmente, como ellos. Bueno, como ellos no, porque nos han dejado en banca rota. Pero son los funcionarios profesionales los culpables por vivir por encima de sus posibilidades. Debe ser que los políticos, al subirse el sueldo cuando quieren, nunca viven por encima de sus posibilidades. Siempre se ponen el sueldo necesario.

Durante años me he resistido a pensar que todos los políticos eran iguales. Que se podía generalizar con un 90% de fiabilidad. Y resultó que era cierto que yo estaba equivocado. No podemos esperar nada de los políticos porque son una profesión más, que vela por sus derechos, que cuenta con sus grupos de presión y que viven en una esfera profesional completamente ajena a las demás. Exigir a un político responsabilidades es como exigírselas a un banquero o a un camarero. ¿Por qué tememos a los tecnócratas si llevamos con políticos profesionales años? Los partidos políticos son la nobleza del siglo XXI, mantenidos por el pueblo pero que sólo cuentan con él para hacer cálculos electorales.

Entonces, ¿no hay esperanza? Hoy pensando, vicio de las personas que desde los mercados y los estamentos de la nobleza y el clero intentan erradicar, me he dado cuenta de que el que va a perder puede hacer de todo menos resignarse. ¿Cómo han podido convencernos de que vamos a perder y que encima lo aceptemos? No os fiéis de los que aceptan con resignación la que se nos viene encima, porque están engañandos. Porque se creen que tienen algo y que no lo van a perder. No quieren que pensemos que hay otra manera y que es mucho más sencilla de lo que pensamos. No puedo esperar a que salga el sol después de la tormenta y rezar para que mi familia no haya sucumbido bajo los torrentes. 
Juntos somos más, nos necesitamos y me preocupo por vosotros. Y sé que, aunque nos bombardéen en la tele con que somos individuos aislados y que sólo debemos mirar por lo nuestro, os preocupáis por los demás. Pos los vuestros al menos. Y los vuestros son los de otra gente. No podemos rechazar alternativas porque consideremos que la gente es mala, corrupta, egoísta por sistema.No es así, es una mentira. Igual no somos todos brillantes, nos podemos equivocar, pero no somos malvados. Es lo que quieren que creamos para perder la esperanza. Para tolerar que auténticos ineptos, aupados por un instinto que nada tiene que ver con la solidaridad, imprescindible para un político o un empresario, decidan que ahora nos toca apretarnos el cinturón mientras se suben el sueldo un 30%.

He dicho que para ser empresario o político hace falta ser solidario. Y es así. Si yo monto una empresa es para dar un servicio que no puedo dar en solitario. No para enriquecerme. Si me meto en política es para crear un proyecto juntos, no para apoltronarme en mi sillón. Las políticas de partidos decimonónica ha muerto y con ella nosotros. La gente cree que Hitler perdió la guerra porque era malo, y es falso. Perdió la guerra por su ineptitud y su sociopatía. ¿Quién nos dice que estos políticos nos están llevando al matadero, superados por la situación, simplemente porque saben que ellos están seguros?.

No puedo quedarme sentado a esperar que salga el sol. No puedo relajarme y disfrutar, porque si los míos no pueden hacerlo yo tampoco. No puedo tolerar que criminalicen a mis padres que lo han dado todo por sus hijos, que nunca pidieron un préstamos que no podían pagar, que depositaron su voto y esperanza en un futuro mejor para todos, todos, nosotros y fueron traicionados. Y no voy a permitir que sean ellos, vosotros, los que paguen en exclusiva los platos rotos.

Por eso os necesito. Antes se me daban mejor las palabras porque tenía más fe en su poder, pero no me resigno. Os pido el voto. Os pido que aceptéis mi compromiso. Pido que votéis por una generación que ha llegado a lo más alto sólo para caer. Os pido que nos cedáis el testigo, que nos dejéis demostrar que no habéis hecho tan mal la cosa y que hay algo que todavía merece la pena. No nos abandonéis, no nos digáis como dirigir un mundo que nos pertenece desde mentalidades ancladas en el pasado. No somos un lujo ni un privilegio. Somos el futuro por mucho que intentéis enterrarnos.

Y esto no son sólo palabras. Os pido que reaccionéis. Que nos organicemos los jóvenes y nos afiliemos en masa en un partido. En Navarra el PSN tiene unas estructuras anquilosadas y un personal mayor y resignado, zombis de la burocracia y el pragmatismo electoral. Debemos organizarnos para llegar a políticas que consideremos que sean las mejores para nuestra comunidad. Si no solucionamos nuestros problemas más inmediatos es absurdo pensar en arreglar el mundo entero. No pido una visión ideológica, pido una visión resolutiva ante los problemas que nos acucian. Un cambio de mentalidad, una reforma del sistema que haga temblar los cimientos de lo viejo. Olvidar la derecha y la izquierda y saber cómo solucionar los problemas lo mejor posible. 

Siempre habrá gente que se sienta susceptible y que diga que no, que eso es imposible. Pero si somos suficientes y nos preocumos por lograrlo, lo podemos hacerlo. Asaltar sus templos y desde ahí cambiar nuestro entorno. Y para ello sólo hace falta un voto, el vuestro. Una vez dentro el dinero no irá a parar a los políticos, sino a buscar soluciones a los problemas. Estricta moderación salarial, control y transparencia de la gestión, respuesta a las cuestiones. Los que digan que es imposible, les diré que es difícil. Para ello todo el que acceda a la reforma del partido deberá dejar constancia legal de los compromisos adquiridos. 

Ahora hay muchos jóvenes en situación de parados o en situación precaria. También muchos jubilados de los que podemos aprender, y gente que vive desde dentro un compromiso por su sociedad. Es importante articularse, organizarse y vencerles desde dentros. Y comunicar a la gente, demostra que estamos ahí para ayudar y no sólo para tener un plato de lentejas.

Porque he de ser sincero. Quiero ser profesor de filosofía, es mi ilusión y mi deseo. Pero también que mis padres puedan disfrutar de una jubilación, que mi familia no tema por ponerse enferma, que mis sobrinas reciban una educación de calidad que no hipoteque a mis hermanos, que mi amigo Miguel pueda desarrollar su labor profesional en su hogar, que mi amigo Javi, como tantos otros, pueda acceder a una salida profesional acorde con su valía, que mi amigo David pueda demostrar lo pequeño que les queda a algunos el mundo, que mis exalumnos de la academia descubran que es ser un buen profesional y que eso merece la pena. 

Sí, soy un idealista. Pero no tenéis que convencerme a mí de lo contrario, tenéis que convertiros vosotros. Tenéis que dar el primer paso, que es el más difícil, de creer en que somos capaces. Somos más, de verdad. Y hay otra forma de hacer las cosas.

Yo solo no puedo. Ni puedo cada día sin vosotros. Difunde la idea, debátela. Rechazarla y decirme que no queréis hacerlo. Pero en esto estamos todos juntos y no servirá cerrar los ojos, decir que la política no os interesa, que no hay solución. No os permitiré que me digáis que no se puede. Podréis intentar desilusionarme, quebrarme y decirme que soy un iluso. Pero no oséis jamás a decir que no se puede, porque se puede. 

Espero que gente más lista y mejor sepa canalizar esto mejor y salga algo grande. Dadme vuestro voto y al menos podremos decir que a ellos no les mereció la pena.

Salud & aventura.

Guillermo Méndez

martes, 12 de octubre de 2010

El mundo va bien (II)

El otro día comentaba que el mundo está en su mejor momento histórico. El mundo va bien, de eso no cabe ninguna duda. La riqueza del mundo crece sin parar y lo peor que nos puede pasar es quedar orillados en el camino. En todo juego siempre hay algún perdedor pero eso son daños colaterales asumibles. Sobre todo cuando cada día más y más gente accede a televisiones de LED, telefonía móvil, coches o tabaco. Miles de millones de personas unidas por el estandarte del capitalismo occidental que ha hecho posible el milagro. Mejor que las bodas de Canaán.

Sin embargo no faltan los detractores del sistema. En concreto un puñado de radicales que no tienen ningún fundamento. Los antisistema no son más que rabiosos alimentadores del mismo. Sus acciones, su filosofía y su existencia sólo refuerzan su opuesto, la necesidad de un sistema en el que protegerse de ellos. Luego están los alarmistas de turno, ecologistas y defensores de los derechos humanos. La naturaleza se transformará, pero lo que es seguro es que sobrevivirá a los humanos. Y los derechos humanos son sólo papel mojado en el vasto mundo de la economía mundial. Su necesidad va desapareciendo conforme se van llenando los bolsillos de dólares.

Un ejemplo muy clarificador de que el mundo va bien es la política nacional. ¿Alguien se acuerda de la plataforma "Estosololoarreglamosentretodos"? Montó bastante revuelo, salían caras famosas -también "intelectuales"- y estaba organizada por la Fundación Confianza -Banco Santander, Movistar- y las Cámaras de Comercio. Un efectista brindis al sol para decir a la ciudadanía "ganamos nosotros, pagamos todos", que contó con cierto apoyo. En Facebook, sin ir más lejos, cuenta con un centenar de personas que está atenta a las cosas que va publicando. Un centenar de más de 98.000 amigos que tiene la página. ¿Ha fracasado la iniciativa?
Eneko

Es más, ¿dónde están los intelectuales y el famoseo ahora? Después de la chorrada de la ceja y esta campaña, yo no he visto más que claudicaciones y pesimismo, los que se atreven a hablar entre el ruido mediático de la derecha radical. Ni siquiera los sindicatos, que acogen los últimos vestigios de la ciudadanía más activa, han sabido dar una respuesta que no sea una huelga a medio gas. A medio gas porque su permanencia en los medios ha sido equiparable al rescate de los mineros chilenos o la rotura de la balsa de Hungría. Luego, nunca más se supo. Y los 100 economistas estos, aquí una explicación sobre sus intenciones y objetivos.

Si todo va tan mal... ¿por qué nadie se queja? ¿Por qué los que se quejan no proponen soluciones? Pues sencillamente porque todo va bien. ¿Para qué voy a salir a la calle, como hice contra la guerra de Irak, si total, el PIB mundial no se ve afectado por la muerte de miles y miles de civiles? De hecho no debió ser tan malo. Irak ahora es una democracia, impuesta, pero democracia. Incapaz de funcionar porque no tiene las bases democráticas necesarias -cultura, educación, soberanía efectiva-, pero es democracia. Y lo más importante, el petróleo fluye y llevará a las casas iraquíes, en unos años, televisores de LED y parabólicas más grandes.

El sistema funciona, pese a todo. El presidente Rodríguez hoy ha sido abucheado e increpado mientras el rey Borbón hacía una ofrenda a los soldados caídos en acto de servicio. Todo dentro de la "normalidad democrática". Porque tanto los que vocean como los que son voceados van en un mismo barco hacia el prodigioso futuro que nos ofrece la hegemonía capitalisa. Sólo hay una receta y es alimentar el sistema. Desde fuera o desde dentro. Si no, pregúntese, ¿qué hace tan tranquilo leyendo ésto mientras tiene la sensación de que ahí fuera las calles están ardiendo? Porque tiene la tranquilidad de que todo va bien.

Esto nos da una idea de la política de estos tiempos. ¿Para qué vas a arriesgarte a tomar medidas impopulares si total, va a dar igual? La política local se basa en hacer lo que la gente pida, aunque sea completamente inútil. En Navarra han hecho un campus de la universida pública en Tudela, que se encuentra a menos de una hora de Pamplona. Es completamente innecesario, porque la dinámica sería entonces hacer universidades en cada pequeña ciudad. De hecho, en España hay 50 universidades públicas con sus becarios, profesores, investigadores y alumnos, algunas veces, insuficientes. ¿Se negó alguien al capricho del campus tudelano? Teniendo en cuenta que lleva unos añitos funcionando, no con la suficiente vehemencia.
"Queremos un paso de cebra como Villa Arriba, da igual donde". vía failblog.org

¿Se tira el dinero de los contribuyentes? Cualquier político local diría "sí, pero es que sino, nos nos votan". Las farolas más grandes, el carril bici más largo -aunque de carril bici sólo tenga el nombre-, el colegio público con el spa más grande, las rotondas más llamativas... Eso es lo que acabamos pidiendo. Donde había tres carriles y sitio para aparcar, reclamamos una mediana ajardinada con árboles, que "queda bonito", aunque no se pueda aparcar y los autobuses te hagan jurar arameo. Los profesores estarán mal pagados y los niños la romperán en seguida, pero la pizarra de mis nenes que sea electrónica. Y si no lo haces, ya le votaré a otro que lo acabará haciendo. Aunque tenga que trincar menos.

Porque si la conclusión es que la Mano Invisible, garante del libre comercio, va a solucionar todos nuestros problemas, no hace falta nadie que los solucione. Antes pensaba que la sociedad se había quedado insensible. No, simplemente ha contemplado que tras Auschwitz, tras la Guerra Fría, tras el 11S, tras el terrorismo y la corrupción, tras la muerte diaria de miles de pobres -¡cada vez menos!-, tras el olvido de los valores y la ausencia de emociones... no pasó nada.

Durante mucho tiempo hemos vivido ante el miedo cataclísmico de la próxima incursión depredadora, invasión bárbara, el próximo golpe de estado o la próxima guerra que acabe con el mundo conocido... que se limita al nuestro. Sin embargo el mundo no se para por nadie, el mercado corre desbocado y el que se pare a llorar a sus muertos queda fuera del juego. Y llegará un momento en el que corramos ciegamente hacia el final del precipicio, igual que salimos de él.
El otro día en un documental de La2 salía un japonés hablando en términos pesimistas de mundo. Nada excepcional si no fuera por una analogía de lo más interesante: las bacterias en una Placa de Petri crecerán exponencialmente hasta que agoten los recursos, en ese punto su población se enfrentará a un punto de no retorno. Sólo una generación antes del quiebre, las bacterias habrán usado la mitad de los recursos disponibles. Para las bacterias, no habrá ningún problema directo hasta que mueran por inanición.

Una Placa de Petri como analogía de nuestro mundo.

Hasta entonces la Placa de Petri o probeta habrá ido muy bien. Tanto es así que las bacterias crecerán como nunca. El japonés estimaba que si el tiempo completo hasta agotar los recursos era de un minuto, los últimos segundos eran cruciales porque se podía pasar del todo a la nada sin darnos cuenta. No, no somos bacterias. Pero los que creemos en un mundo finito y queremos dejar algo a los que vienen detrás, no nos basta con la palabra "crecimiento".

El mundo va mejor que antes, pero la sociedad civil se parece cada vez más a un rebaño. Y sus líderes, lamentablemente, también. Deberíamos examinar nuestras conciencias y ver qué somos capaces de hacer. No sólo reciclar, sonreír al panadero y donar 10 euros a Cruz Roja. Qué podemos hacer para cambiar las cosas. Eso supone situarse con los herejes que no creen que la solución a todo esté en el crecimiento económico. Eso supone, quizá, sacrificar algunos beneficios. ¿Pero ya somos conscientes del precio de la factura del gran banquete que nos ponen en la mesa?

Mientras seamos rehenes del bienestar seguiremos sintiendo que algo va mal. Como decía el grupo de música Escuela de Odio, cuando los mudos griten los sordos sentirán el miedo. Creo que está claro quienes son los mudos y quienes los sordos. Podremos vivir a todo trapo nuestra vida, sin problemas. Pero yo al menos me sentiré vacío. Y tengo la certeza de que nuestros políticos no van a hacer nada efectivo por nosotros... si no se lo pedimos suficientemente fuerte.

Quijote de mariano7724

Salud & aventura.

martes, 5 de octubre de 2010

El mundo va bien (I)


No lo digo yo, lo dice la estadística. Como he podido leer en el libro El mundo después de USA, del indio/norteamericano Fareed Zakaria, la proporción de personas que viven con menos de un dólar diario o menos cayó del 40% en 1981 al 18% en 2004, y se calcula que habrá descencido al 12% en 2015. El crecimiento económico de China ha sacado a 400.000.000 de personas de la pobreza, mientras que disminuye en los países donde vive el 80% de la población mundial -estimada en 6.697.254.041 personas por el Banco Mundial-. Sólo hay 50 países en situación catastrófica, pero esos están perdidos. Los restantes 142 están creciendo, aumentando su prosperidad y el número de sonrisas per capita. Supongo.

Así que lo siento. Si ya tenía dificultades para continuar con el blog cuando todo me parecía terrible, ahora me doy cuenta de que en realidad todo va fenomenal. O algo así. El análisis de Zakaria, que se centra en crecimiento económico como buen capitalista que es, indica que, aunque en occidente vivamos cierto declive -el bienestar nos ha llevado a un hedonismo que afecta a nuestras fuerzas productivas-, todo seguirá hacia delante y, lo más importante, los Estados Unidos no perderán su hegemonía. Simplemente cambiará. La refundación del capitalismo que anunciaron los políticos europeos es un paso necesario, normal y, en cierto sentido, histórico.

Creo que ya va para dos años que empecé a escribir en este blog. He puesto fotos de niños africanos muertos de hambre que, ahora me entero, eran excepciones en un mundo que navega hacia la prosperidad. He bramado contra la incompetencia política y el liberalismo/capitalismo poniéndome en evidencia. ¿Cómo criticar a los padres de este milagro histórico? El capital nos enseña que con más de un dólar en el bolsillo se llega antes al cielo y que, cómo no, cada vez somos más los que accedemos a ese paraíso.
La muerte, la violencia, el terror... son productos informativos. Soy un payaso por preocuparme por la sociedad del miedo que se estaba fraguando porque, en realidad, es un producto del periodismo. La revolución tecnológica nos ha llevado a la retransmisión continuada de los últimos vestigios de las violaciones y las guerras, que cómo bien apunta Zakaria, son mínimas en este siglo recién estrenado. Me tragué el anzuelo con la caña incluída de esos progres y socialistas de salón que viven del alarmismo, de seguir pidiendo a la sociedad ayuda a los más desvalidos cuando éstos han aprendido a levantarse solos.

Por supuesto que ha sido gracias a nosotros. La herencia anglosajona de liberalismo/capitalismo, con sus formas democráticas y su indiscutible éxito/dominio mundial, es la única alternativa tras la Guerra Fría, que demostró que Stalin, Mao y los Jemeres Rojos eran la utopía sanguinaria del marxismo. Sin embargo la democracia occidental y su faro todopoderoso, EE.UU, han demostrado al mundo que las cosas se pueden hacer bien, mal o regular. Pero que el sistema funciona a pleno rendimiento. Ni China ni la India, los dos más serios competidores de Washington, son un problema. Por la sencilla razón de que al final todo se trata de un proceso de clonación y uniformación. Do you speak english?

Fareed Zakaria no le convence el hecho de que en una tribu del Amazonas una familia pueda vivir mejor que él con menos de un dólar al día. Porque eso es un mito, como el de las primeras comunidades cristianas o el peligro terrorista islamista. Igual que Hegel, la Historia tiene un comienzo y se dirige inexorable hacia su final, esté donde esté. A nosotros no debe preocuparnos porque hay democracia, separación de poderes, derechos humanos y McDonalds en todos los rincones del planeta. O se está en ello.
La sostenibilidad medioambiental se alcanzará. La producción alimenticia se adecuará al crecimiento constante de la población -Malthus era un pesimista-. Nos adaptaremos al cambio climático gracias al crecimiento económico que creará más y mejores tecnologías. Sobre las bases del liberalismo el mundo alcanzará la mayor diversidad cultural. Posiblemente el cristianismo y el islamismo se vuelvan marginales porque, siendo sincero, ¿quién en su sano juicio quiere las restricciones religiosas en un mundo de oportunidades? Nadie. Un mundo sin diferencias, un auténtico paraíso de la sociedad civil.

Zakaria alerta en su libro -que lleva la leyenda "El libro de cabecera de Barack Obama"- de que puede que el sistema no sea del todo perfecto. Siempre habrá alguien que sufra las consecuencias del crecimiento económico, siempre habrá perdedores. Pero eso no es nada comparado con el futuro esplendoroso que hemos conseguido. El resurgimiento y exaltación nacionalista es sólo una seña inequívoca de que vamos por el buen camino. Nos sentimos orgullosos de lo que hemos logrado y del precio pagado por ello.

La pena es que este libro se terminara justo antes de la crisis que dicen golpea el planeta. Pero tengo el firme convencimiento de que Fareed no se echaría atrás en su planteamiento. Como él señala, las guerras, hambrunas, atentados y catástrofes a penas se reflejan en el PIB de los países. Y la crisis es sólo un descanso, porque la infatigable mano invisible de Adam Smith volverá a reconducir a la humanidad ha este infinito salto hacia delante. Nuestros gobernantes están "trabajando en ellou".
Os he mentido todo este tiempo. El mundo va bien. Quizá no nos guste; tal vez no sea nuestra definición de "bueno". Pero en términos macroeconómicos vamos mejor que nunca. ¿Dónde están los valores? Son un invento inútil, como la ética. ¿La ética de un país afecta a su PIB? La falta de ella ayuda, y mucho, a países como China, Rusia o EE.UU, el espejo al que todos queremos mirarnos. Y eso viviendo en un mundo más justo, más humano y "plano". No hay barreras, todo son oportunidades.

Claro, el que esto escribe ha demostrado estar anticuado. En ser ingenuo. Igual ves que a alguien le va mal. A dos, tres o seis personas a tu alrededor. Pero la verdad es que 400 millones de chinos no piensan eso. He pecado de egocentrismo, de ignorancia y soberbia. Me disculpo y os anuncio el advenimiento de un mundo mejor. A mí no me gusta pero no es problema del mundo, es mío. Soy símbolo de todo lo malo que le pasa a esta sociedad. Vean a Belén Esteban, lean a Proust o aficionense al críquet. Disfruten la vida, los que puedan. Y los demás no desesperen, ya les tocará el turno... siempre que comulguen con la neosalvación del mundo. Que, por cierto, es tan antigua como el Imperio Británico.

El mundo va bien, repetid ese mantra. Y mientras lo hacéis, secaros las lágrimas. Ya sean de alegría o de tristeza.

Salud & aventura.

PD: En breve publicaré la segunda parte e intentaré, sin fortuna seguro, comenzar mi proyecto de escribir sobre filosofía en El Politikón. Filosofía vieja, inútil y caduca. Parte de lo que fuimos y que ya no necesitamos. Sonrían.

martes, 21 de abril de 2009

Futuro Futuro Futuro


Cuando decidí estudiar Filosofía y Periodismo posiblemente no calibré bien las espectativas de futuro que me darían ambas licenciaturas. La filosofía, con esos ricachones ociosos y aburridos que se dedicaban a perder el tiempo que les sobraba en rebuscadas disquisiciones -por eso la Iglesia tantos-, desde el primer momento no me ofreció más que disgustos. Primero porque no soy rico. Y en segundo lugar porque, aunque el mundo necesita filosofos, no creo que debamos cobrar por ello.

Otra cosa era el periodismo. Si ser filósofo es ser amante de la Verdad, el periodista se conforma con lograr la verdad a secas. Y si la Verdad es inasible, la verdad "a secas" es tan mutable y cambiante como las nubes. Pero al menos el periodista si que puede cobrar por un trabajo bien hecho -e incluso por uno malo, pero me pongo en lo mejor-.

Hoy leo esto: Telefónica corta el teléfono a directivos y periodistas de PRISA. La noticia no deja de ser desalentadora. Recuerdo que el día que puse dos portadas del País en las paredes de mi cuarto mi madre dijo: "al fin algo relacionado con los suyo". Eran la del 23F y la del No a la Guerra, que habían regalado con el por entonces diario independiente de la mañana. Pensaba que aquel sería un buen lugar para trabajar.

Ahora la prensa se muere, junto con la verdad a secas y la Verdad. Dirán que a rey muerto, rey puesto. Pero Unidad Editorial y Pedro J me dan mucho miedo. Y digan lo que digan, Polanco siempre fue un tipo con visión de futuro. Después de liderar el mundo de la comunicación nacional en democracia supor retirarse a tiempo. Vió que todo se iba al garete y palmó. Requiescat in pace, mientras sus herederos lidian con un agujero de varios miles de millones.

Pacotto ya ha comentado muchas veces las deficiencias de nuestro sistema editorial en el mundo de la prensa. Son paquidermos de mentalidad antigua que ni van para delante ni pueden mirar hacia atrás. Igualito a la sociedad que nos ha tocado compartir. Que PRISA quiebre no me da pena, me da pena el mercado laboral que me ha tocado sufrir.

Aunque en tiempos de crisis, el cambio puede ser la solución. ¿A dónde iremos?

Salud & aventura!

PD: Con todo, siempre me quedará emular a Jonathan Ross. Este presentador de entretenimiento de la BBC cobra igual que 200 periodistas de la cadena pública inglesa. Mientras, muchos de sus compañeros se enfrentan a futuros despidos o ven canceladas sus series. Como la pobre Stephanie Parker, que decidió suicidarse tras la cancelación de su serie.

domingo, 29 de marzo de 2009

Tabla de salvación

Hernani.

Leo en El País de papel que cada vez son más los disidentes de ETA en las cárceles. El periódico afirma que más de la mitad del colectivo, que aglutina a 750 presos, tiene la sensación de que a la banda terrorista no les sirve ya seguir con la violencia. Lo dice un histórico, jefe militar en la década de los ochenta, Francisco Mujika: "la lucha armada que hoy desarrollamos no sirve" pues es "morir a fuego lento". La motivación de ese comentario no estanto el arrepentimiento como el hecho, según Mujika, de que "nunca en la historia de la organización, ETA se ha encontrado tan mal".

Aprovechando ese malestar, el Gobierno ha decidido activar la política penitenciaria. Esto es, acercar a los presos a las vascongadas. En concreto a la masificada cárcel de Zuera -donde hace un año se sofocó un conato de motín-. Con eso pretenden generar allí el núcleo de la disidencia etarra que lleve no sólo a la banda etarra, sino también a sus partidarios, a por lo menos plantearse el fin de la violencia.

Ayer hablando con los amigos, estábamos de acuerdo en que Rodríguez y su equipo lo estaban haciendo mal. Están más pendientes de la oposición y sus ataques mediáticos, que en reaccionar con decisión en la crisis. Y lo que es peor. No ha sabido aprovechar ni la comisión de espías ni la trama de corrupción. Sé que la situación no es fácil, pero lo están haciendo mal. Y me da igual que Rodríguez se vaya a reunir con Hussein el 5, el 6 o el 70. Aquí hace falta decisión, aunque haya que tomar medidas impopulares. Mejor hacer lo que hay que hacer, aunque luego no vayas a gobernar...

La pena es que en este país no haya cultura democrática ni política. El problema que veo en la más que probable derrota socialista en las europeas, es que el PP saldrá reforzado haciendo política basura y populista, con la plana mayor imputada por corrupción y con modos fascistas en sus comunidades -Esperanzita, Fabra-. ¡Viva la democracia! No hay alternativa, no hay futuro.

La única tabla de salvación para el Gobierno es conseguir arrinconar de nuevo a ETA. Es el comodín de todos los gobiernos españoles. La victoria -por decir algo- de Patxi López en Euskadi puede ser la llave. Personalmente creo que la locura contagiosa requiere de mucho más que cuatro años de gobierno PP-PSE. El control de las instituciones vascas y la activación de la política penitenciaria quizá, si no abrir la puerta, logre entornarla ligeramente.

El acercamiento de presos es algo que debería haber hecho el gobierno de Rodríguez en su primera legislatura. Habría sido el gesto que aprovecharara durante la tregua el malestar latente de los veteranos de la banda. ¿Por qué no se hizo? No miro a nadie. Sólo sé que ahora que importan otras cosas, parece que se puede hacer sin coste político.

Acabar con ETA sería un fin en sí mismo. Lo realmente triste es que sólo sea el camino para aferrarse 4 años más al poder. Tenemos no sólo una crisis financiera, sino también política. Debemos hacer algo... ¿alguna sugerencia?

Salud & aventura!

lunes, 9 de marzo de 2009

Vivos muertos

El tiempo será algo así. Vía ojodigital.com
"No podré contar que ocurrió ayer. Fue hace tanto tiempo, que el sol se ha vuelto a poner. Embobado acaricio la piedra que encontré. Todos duermen, pero ella con el ruido de antes no la pudo ver. Con vivos muertos, brindando juntos por un año mas... un año menos. Un año menos que dolerse de esta herida y de esta luz...

Ella llegó tarde y no vio a nadie, fue directa a dormir. En vez de su piedra, encontró una fiesta en su salón. Con vivos muertos brindando juntos por un año más... un año menos, que dolerse de esta herida y de esta luz."

Año Nuevo (modificado) - Vetusta Morla
Un día en el Mundo
Las buenas gentes con las que tengo el honor de compartir mi camino sirven muchas veces para hacerte ver cuando te has equivocado y cuando no. El mundo se está volviendo loco a la par que mi proceso catarral. Hay una imagen que me gusta, y es la de un balazo. Sí, así de violento y agresivo. Me gustaría tener una pistola que sacudiera balazos informativos por doquier. Tanta belleza y tanta miseria sólo caben en un lugar dónde sólo hay balas de matar.

Y no lo digo por la situación del Real Madrid. Es mi equipo por circunstancias geográficas, pero cada vez me da más asco él y su circunstancias. La falta terrible de humildad es una lacra que se ha adueñado del deporte "rey" hasta las trancas. Otra cosa fina es Corea del Norte, dónde no sólo están contentos con su situación de penuría y opresión, sino que votan cual galegos de tierras orientales y le dan el 100% de los votos a Kim Jong-il. Lo cual demuestra dos cosas: que él coreano se votó a sí mismo siendo coherente -es el único que vive bien allí-, y que Rajoy Brey es todo un caballero al votar en blanco en su investidura como candidato. ¡Oa oa oa, Rajoy a la Moncloa!

Y es que estos días nos dejan tantas perlas que no merece la pena darse cuenta del garete al que se va precipitando el mundo. Mientras Urkullu acusa a los socialistas de hablar con batasuna -llegar a estas cosas debería matar de vergüenza a más de uno- para desalojarles del poder -¿cómo?- la justicia se presenta ante el ciudadano como una escoria ruín y sectaria. Entre los desmanes de Garzón -que no da una- y el Supremo acusando al magistrado de irregularidades, poca fe dan de la Justicia con mayúsculas. No importa que se cojan los malos, lo que importa es que todos somos malos. ¿Relativismo moral? Yo creo que más bien innopia e indigencia ética e intelectual.

El otro día escuchaba a la abuela de mi antiheroína decir por teléfono que muchas veces no somos conscientes de lo afortunados que somos. Como cualquier abuelo -mis padres también- tiene mucho que contar sobre los tiempos duros. Yo soy tan afortunado que quizá esté ansiando permanentemente algo más.

Permanecer anclado en el fatalismo puede hacernos perder la visión y con él todos los sentidos. Incluído el común -y menos extendido-. Si hacemos eso corremos el riesgo de ser vivos muertos festejando el simple paso del tiempo. Cualquier tiempo pasado fue pasado y ya está. Así que demos gracias por estar en el presente (y futuro) Y yo me comprometo a hablar más de música.

Gracias Zeus por Vetusta Morla.

Salud & aventura!


martes, 17 de febrero de 2009

Irresponsabilidad variable

El presidente de la CEOE. Vía Bendergames.iespana.es

La televisión, ese escaparate al mundo en todo su esplendor y miseria, en ocasiones actua como la más sabia de las maestras. En estos tiempos en los que está tan de moda despreciarla como una caja tonta y ningunearla como un contenedor de basura, olvidamos lo que pudo suponer la televisión. Ciertamente algo más que una enciclopedia o un simple reflejo de la realidad. Podría haber sido un modelo positivo para los jóvenes, un modo de entretenimiento activo y divertido y ciertamente una ventana no al mundo, sino en nuestras cabezas. Como un buen maestro.
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Por fortuna hay pequeñas joyas que subsisten en la inmundicia -yo siempre estoy a la moda- que es la televisión actual. Como por ejemplo Los Simpson, reflejo esperpéntico de la sociedad global, esa de la que disfruta occidente y padece el resto del globo. Su creador, Matt Groening, también es el responsable de Futurama, serie que no gozó de tanto éxito por sus vueltas de tuerca. De aspecto inocente y tontorrón, era mucho más ácida que sus hermanos amarillos.
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Entre sus perlas hay una que nunca olvidaré. El mundo va a acabar por un cataclismo y se encuentran los protagonistas reunidos para tomar una decisión o buscar una solución. Es entonces cuando Bender, un robot con todos los malos vicios humanos, pregunta: "¿El mundo se va acabar?" Y ante lo que parece una respuesta afirmativa exclama: "¡SAQUEO!" y empieza a robar y romper cosas.
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Estoy seguro de haber visto el mismo sketch en Los Simpson, pero no estoy seguro de que sea igual. La cuestión es que la actitud del robot es tan humana como incomprensible. Ante la posibilidad de que todo lo que conocemos se acabe, sólo piensa en su propio beneficio, sin importarle que esa actitud irresponsable haya terminado con la vida en la tierra.
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A él se le disculpa. Es un robot. A Gerardo Díaz Ferrán, no. Este señor, propietario del Grupo Marsans -empresa que el siete de noviembre de 2008 compró cuatro superjumbos, así que de la crisis deben tener poca noticia-, está intentando sacar provecho en tiempos de crisis. Como presidente de la CEOE, el sindicato del patrón, está intentando que su grupo empresarial pueda costearse nuevos superjumbos abaratando el coste de sus empleados. Maldita abolición de la esclavitud, medita el pobrecico.
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Y es que la empresa, en el sentido más fieramente capitalista, niega que en su razón de ser tenga algo que ver con la constucción de una sociedad, la realización de las personas o la consecución de un bien común. Un empresa sirve para hacer pasta, punto. Nada más. Como si en un viaje al pasado se tratara, dentro de poco tendremos que agradecer los latigazos que nos den por la mañana para ir a trabajar.
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Lo peor de todo es la posición de poder de la que gozan. Hace poco don Gerardo -tiene toda la pinta de ser llamado así en la intimidad- propuso un simpático contrato de crisis. Consiste en que puedan echar a todos esos engorrosos indefinidos y maleantes que han dado su vida a la empresa para contratar gente nueva. Esa gente nueva, además, saldrá mucho más barata y también podrá ser deshechada de forma aún más sencilla. ¿Qué no quieres que te echen? Cobra menos. Si al empresario le sale barato despedirte, su bolsillo y su corazón estarán más aliviados de echarte a la calle.
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Lo mejor eran las razones: si no se abarata el despido seguirá habiendo 6000 nuevos parados al día. Si se abarata el despido, empezaremos a contratar barato y a echar gratis. Una masa de gente, no tiene por qué ser honrada, deambulando de trabajo basura a trabajo basura, mal remunerado y sin apenas coberturas ni opciones de futuro. Y sí amigos: yo termino este espléndido año una doble carrera universitaria de seis años. Manda Trillos.
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Las medidas del Gobierno no están sirviendo para mucho. No parecen haber reaccionado todavía, aunque creo que la situación es en extremo difícil. Con los bancos dando beneficios multimillonarios y cerrándose a conceder créditos -minando la confianza y la reactivación del mercado-, el sector de la construcción saturado, corrupto y colapsado -antiguo motor de españaza-, una crisis internacional que afectará al turismo -lo notará, es nuestro otro pulmón-, los empresarios intentando maximizar beneficios en vez de arrimar el hombro -parece que se hacen ricos solos y los ingratos trabajadores son estorbos- y los partidos políticos de la oposición pendientes en elecciones, crisis internas y en autodestruirse.
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Estamos terriblemente solos y desampardos, con los músculos sociales atrofiados en la sociedad del bienestar. Cuando todos mangaban, eran corruptos y nos trataban mal, pero teníamos para irnos a Salou o Benidorm, sonreíamos y no le dábamos importancia. Ahora que toca llorar, del ¿que hay de lo mío? y de exigir responsabilidades, sólo podemos mirarnos en el espejo. Lo qué no sé es si sabremos qué hacer. Como dice una canción de LV: "¿Seremos capaces?"
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Salud & aventura.