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jueves, 25 de junio de 2009

Con una media y un calcetín

Cartel de las fiestas de San Fermín de Pamplona de 2009 de Ángel Blanco

Ya soy oficialmente un doble licenciado en Filosofía y Periodismo. Podría hablaros de las reflexiones que me vienen a la cabeza, pero con la resaca del Jacinton Post ya os dí la murga bastante. Así que he decidio hablar de los Sanfermines.

No suelo hablar de mi terruño y su capital, la entrañable y aburrida Pamplona. Pero mi amigo Jorge me mandó un mail "para calentar motores" que con mucho humor, describía como son estas fiestas para muchos navarros. Es un correo que circula por la red, desconozco su autor. Pero desde aquí, gracias por el buen rato que nos has hecho pasar:

1.- Aunque el año tiene 365 días, el 5 de Julio es el último para pasar la ITV al coche, hacer la compra de la semana,entregar un expediente en el trabajo, enviar a la suegra/nuera de vacaciones, renovar el abono de Osasuna, comprar alpiste al canario, recoger una cortina de la tintorería, llamar al técnico de la lavadora...

2.- Justo cuando haya terminado de hacer todo eso, se dará cuenta de que su suposición de que el pantalón, la faja, el pañuelo rojo estaban en el armario es falsa, o no le valen los pantalones, y después de revolver en todos los cajones y encontrar hasta el disfraz de nochevieja, tendrás que bajar a Almacenes Pamplona o a Chile a comprarlo con la cuenta atrás del chupinazo encima.

3.- Si decides escapar de Pamplona para evitar el follón y despilfarro sanferminero, te encontrarás a la 1 del mediodía ante el televisor de algún chiringuito playero llorando por la morriña. Probablemente dos horas más tarde te habrás agarrado una tremenda castaña en bermudas haciendo el ridículo ante el resto de veraneantes y muerto de envidia hacia sus vecinos de Pamplona.

4.- La probabilidad de sufrir un corte o un esguince de tobillo el día 6 es directamente proporcional a las ganas y el ansia de pasar unos sanfermines a tope.

5.- Hagas lo que hagas y te pongas donde te pongas en el agobio del chupinazo, lo que tendrás delante tuya es la espalda de un metro de eslora del guiri más grande de Nueva Zelanda.

6.- Si empiezas los sanfermines tranquilamente en tu casa y sales fresco al vermut o por la tarde, acabarás a las 7 de la mañana en las dianas del día 7. Si por el contrario comienzas a tope desde las 10 de la mañana con el almuerzo, también te encontrarás el primero bailando al alba ante la Pamplonesa con la diferencia de que en un momento del día indeterminado (el reloj no vale), situado entre la euforia del mediodía y las luces de los fuegos, habrás estado media hora en un bordillo de Jarauta intentando masticar un bocata de lomo.

7.- Si coges un jersey (ese de color rojo que solo se usa en San Fermin) por miedo a que refresque, acabarás harto de él por llevarlo toda la noche a la cintura. Si sales a cuerpo te agarrarás un catarro a las primeras de cambio para todos los sanfermines.

8.- Las veces que le tratarán de vender un gorro, un collar o unas gafas de sol, se multiplicarán por diez si ya has comprado veinte collares y tres sombreros en la misma tarde.

9.- Justo el día que quieras conseguir entradas pa los toros, coincidirá con el mejor cartel por lo que a nadie le sobrará ninguna y la reventa estará por las nubes.

10.- La noche en la que decidas quedarte en casa para descansar, será la mejor noche de las fiestas para tu cuadrilla. El día que después de reservarte sales a morir, la mitad de tus amigos se quedan en casa o a medio gas por la juerga del día anterior.

11.- Como por arte de magia, y pese a haber nueve días, el día elegido por los amigos, compañeros de trabajo, antiguos amigos del cole, la novia y las amigas, para hacer una cena, será el mismo.

12.- La probabilidad de que tu padre, pareja o tu jefe te vean al salir de los toros es directamente proporcional al pedo que lleves,y las pintas con las que vayas ataviado.

13.- Aunque en la plaza hay 20000 personas, ese trozo de hielo que cae desde andanada, irá directo a tu cabeza.

14.- Por mucho que mires, siempre terminarás echado encima de una mierda de perro cuando vayas a ver los fuegos.

15.- El barril de cerveza del bar se acabará justo cuando iban a ponerte la caña que habías conseguido pedir depués de un cuarto de hora peleando en la barra.

16.- Aunque parezca mentira y los equipos de música de los bares tengan cientos de CD's, cada vez que entres en un bar pondrán la misma canción del verano que acababas de oir en el bar anterior.

17.- Precisamente la mañana que te levantes con más clavo, tendrás que llevar a tus sobrinos a hombros a ver a los gigantes a 32 grados a las sombra.

18.- Te leas las veces que te leas las instrucciones y preguntes otras tantas por el significado de cada programa de la lavadora, al final, tus pantalones, ropa interior y camisetas acabarán la fiestas con un tono rosáceo debido a la generosidad de la faja y el pañuelo que tarde o temprano terminan colándose en el tambor con la ropa blanca.

19.- Si tratas de avanzar a las 4 de la mañana por jarauta comprobarás que todo el mundo viene en dirección contraria. Si cambias de sentido....te ocurrirá tres cuartos de lo mismo.

20.- Las posibilidades de perderse en el trayecto de un bar a otro, son directamente proporcionales a lo bien que te lo estabas pasando en el bar anterior.

21.- Será más fácil que le caigan visitas en casa cuanto más ganas tenga de estar en San Fermín a su aire y sin tener que enseñar el recorrido del encierro, la salida de la peñas, escuchar eso de que las Plaza del Ayuntamiento parece más grande por la tele o enseñar los fuegos artificiales a nadie.

22.- Si se mezcla en el estómago café, pacharan, chocolate con churros, Martíni, gambas, un pincho de pimiento, caña de barril, txistorra, caldico, Gin Kas, sangría, sorbete, cayos, un helado, estofado de toro, champan, kalimocho y olivas con anchoa y todo ello se agita y centrifuga en un viaje en el Revolution de las barracas, este prodigioso órgano sigue funcionando con la dosis diaria de Almax.

23.- Sumergidos unos hielos de considerable tamaño en un cubata de plástico, estos experimentan una fuerza hacia arriba directamente proporcional a su masa que ayudado por el bamboleo de la mano bailando, acabarán en la propia camiseta o en la del prójimo.

24.- En San Fermin ligarás el doble que el resto del año. Antes nada, y ahora...nada de nada.

25.- Por mucho que alternes de sitio en el tendido, siempre te tocará tener el cubo entre las piernas.

26.-Decir que el fin de semana no salimos por la avalancha de visitantes y engancharse una gran juerga en un sitio en teoría tranquilo o alternativo están unidos por una relación de causa-efecto.

27.- Las posibilidades de que un cubo de sangría o del agua de los hielos derretidos en el tendido de sol acaben en la espalda de una moza, crecen de manera proporcionalmente inversa al grosor de la tela y el grado de duda sobre la presencia o no de sujetador.

28.- Con los cumpleaños regados en la plaza de toros sucede como cuando el profesor iba a sacar a alguien a la pizarra o preguntar en clase: el secreto está en no hacerte el despistado ni apartar la mirada porque seguro que te toca.

29.- En Sanfermines casi nada vale sólo un euro (ya ni las almohadillas), pero da igual porque el dinero parece del Monopoly. Eso sí, acabarás el día con más cosas inservibles encima que un bazar chino.

30.- El día en que decidís llevar sorbete de limón a los toros es el que sale más nublado y frío de todos los Sanfermines. Cuando se os olviden los hielos, los termómetros subirán hasta los 38 grados.

31.- La etapa de montaña más interesante del Tour coincidirá justo el día en el que toca preparar el cubo y la merienda y tienes que salir de casa para las 4.30 horas con los corredores en el penúltimo kilómetro de subida.

32.- El día que no hayas podido ver el encierro en directo porque estabas dormido por la mañana o has llegado muy tarde a casa no conseguirás pillarlo en toda la jornada en ninguna cadena de televisión. Si en cambio los ha visto en directo a las 8 de la mañana, te lo tragarás diez veces en TVE, Canal 4, ETB, Tele 5, Antena 3 y una parabólica polaca con subtítulos.

33.- Si durante todo el año tu cuadrilla no se mueve de cuatro bares, no esperes que en San Fermín cambie la cosa, quitando la peña oberena. La única diferencia es que iréis de blanco.

34.- Las dianas son tan escurridizas que las posibilidades de encontrarlas descienden en una progresión directamente proporcional a las ganas de encontrarlas.

Salud & aventura.

martes, 5 de mayo de 2009

Guille, Inma, Cataluñ(ny)a: Girona

Mi primera foto en Girona. Tiene un valor meramente cronológico.

*Antes de hablar sobre mi estancia en Girona, quiero dejar claras unas pocas cosas:

-La primera, que me referiré a Gerona como Girona, pero los lectores se pueden sentir muy libres de leer "Gerona". Las lenguas nos hacen mucho más libres, más cultos y más versátiles. Ójala todos los españoles supiéramos algo de catalán, gallego y euskera. La cultura no se debe demonizar, se debe transmitir, valorar y conservar.
- La segunda: Soy madrileño de nacimiento y navarro de adopción. La Capital del Reino significa mucho para mí. La navidad, por ejemplo, entre otras cosas, es la calle Preciados a reventar. Pero considero que Barcelona tiene un encanto especial y fácilmente palpable. Me refiero a que Madrid hay que sufrirla, mientras Barna se hace querer más rápidamente. Con todo, como buen español, odio y amo a madrid.
- La tercera: La batería de mi cámara se gastó en el momento menos oportuno, por eso no hay documentación gráfica sobre muchas cosas que digo. Os pido tengáis fe y me disculpéis.

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Los pamploneses vivimos con dos convicciones -al menos los pamploneses de Madrid-: Que no hay ciudad más bonita que Pamplona y que es la ciudad más aburrida de todos los tiempos. Lo primero es meramente subjetivo y es una creencia autóctona a cualquier lugar. La segunda es un hecho comprobado: salvo el desenfreno descontrolado de los San Fermines, Pamplona es una ciudad en la que prácticamente no hay nada.

Sí, tenemos dos universidades, pero la "vida universitaria" se concentrá en un par de bares CUTRES y 3 discotecas aún más CUTRES. Nada más. Los museos brillan por su ausencia -no somos ciudad de museos- y no hay más que exposiciones itinerantes. Lo más internacional que tenemos, aparte de los citados SF y un equipo en primera -por ahora-, es un festival de cine documental desconocido para la mayoría de todos los navarros: el Festival Punto de Vista. Bueno, tenemos Corte Inglés, un "fantástico" carril bici en perpetua construcción y un Ensanche modernista. ¿Y con eso quieren que seamos ciudad europea de la cultura?

Un tramo de muralla "practicable" de Girona. Estaba realmente exuberante.

Pero si el post se llama "Guille, Inma, Cataluñ(ny)a: GIRONA" ¿por qué habla de Pamplona? Sencillamente porque las comparaciones son odiosas. Navarra es preciosa, pero la Capital del Reyno, pese a ser fantástica para vivir -es un pueblo burgués-, es bastante sosa. Sin embargo Girona, que para mí no era más que un sitio lejano, es lo que Pamplona podría ser y no es. Una ciudad pequeña con encanto y personalidad que ha sido capaz de llenarse de vida.

Y es que Girona, aunque más extensa, tiene 100.000 habitantes menos pero mucha más vida. Ciudad burguesa del norte catalán, fue una plaza fuerte frente a los franceses. Cuando perdió dicho estatus -1889- se permitió el derribo de parte de la muralla. Pero para el disfrute del turista aún encontramos bastantes tramos de la fortificación bien conservados, pudiendo rodear el barrio judío sobre la muralla con unas muy buenas vistas.

"Zona con encanto" de la fortificación amurallada de Girona.

Una foto que muestra varias cosas. Lo verde que estaba todo con la lluvia, la torre de la catedral y las posibles vistas desde la muralla.

Para ser sinceros el barrio judío parecía un barrio antiguo normal, pero podías encontrar pequeños patios que te señalaban la presencia de una típica casa hebrea. En uno de ellos había un bar bastante molón -el patio del Rabí / el pati del rabí- y en otro un museo que cerraba de forma inoportuna todas las veces que intentamos ir.

Luego estaba el río. Una ciudad cruzada por un río, al más puro estilo veneciano, merece siempre una mención especial. Bueno, en concreto a Girona le atraviesan cuatro ríos, pero yo creo que sólo vimos uno, el Oñar. Bastante caudaloso -no paraba de llover...- daba a la ciudad un toque mágico. Era interesante sobre todo cruzar todos los puentes que en ningún caso desentonaban con la ciudad. De hecho, la zona de Girona que visitamos fue la que rodeaba el río.

Casas colgantes sobre el Oñar. Le dan un toque muy especial a la ciudad.

La misma zona de noche -es la que menos movida me salió...-

En esa zona se concentraba el boulervard comercial, el barrio judío, el ayuntamiento, la catedral, la Rambla de la Libertad y la Plaza de la Indepencia -qué poéticos-. Comercialmente me pareció bien nutrida, pero lo que más me sorprendió fue la calidad hostelera. Y no, no hablo de gastronomía -al menos la tridional-. En la esquina abierta de la Plaza de la Independencia, paralela al río, hay un restaurante japonés excelente.

Entrada lateral a la catedral de Girona. No se aprecian los santos modernos de la fachada principal. Por algún motivo no la fotografié, pero está en internet.

La catedral, bastante maciza y con unos santos que parecen de comic, no es precisamente lo más bonito. Esa fachada monumental que le han hecho le hace perder un poco -a mi entender-. Pero por otro lado tiene una vida universitaria mucho más animada. Igual es el mar, del que hay vestigios como las gaviotas que sobrevuelan la Universidad de Girona. -bien bonita-. Aunque hay explicaciones más mundanas.

Una rata voladora del mar... digo una gaviota. Esta en concreto era enorme y estaba en la plaza de la catedral. A 50 kilómetros del mar sigues estando en la costa.

El aeropuerto de RyanAir ha supuesto que Girona se convierta en destino de muchos vuelos low cost -de bajo precio-. Muchos universitarios de intercambio se deciden por esta ciudad, que sabe ofrecerles cosas de interés. Pese a ser Semana Santa, había muchos más turistas que en Pamplona en cualquier época del año -menos en SF, esa anomalía-.

Tengo que decir que tuvimos una ventaja, que a priori, puede parecer una desventaja: la lluvia. El agua, pese a estropearnos muchos planes -como ir a la costa o pasear por La Devesa (La Dehesa, un gran parque)-, había dejado los parques y jardines de un color verde intenso. Eso hizo que nos sintiésemos como en casa. De hecho, mucho mejor. A Inma le entusiasmó ver la gran población canina -sobre todo de bulldogs franceses- que había. Y para los detractores de los canes, decir que Girona es una ciudad bastante limpia y que no tuve ocasión de ver ni un sólo excremento de perro en nuestro periplo.

Una fachada en la zona antigua. Girona apareció ante nosotros gris -cielo- y verde.

Girona nos resultó una ciudad cercana, cómoda y agradable. Y sí, muy bonita y divertida. A mí me gustaría que Pamplona tomara ejemplo, que los propios pamploneses nos movieramos más y fuésemos más emprendedores. Posiblemente Inma me dirá que eso tiene una solución: viajar. Yo prefiero no quejarme demasiado.

Una farola en uno de los puentes de Oñar. La luz es diferente -ayudaba el cielo encapotado-.

Para terminar un par de anotaciones: en Catalñ(ny)a existe una cadena de comida rápida autóctona, llamada Viena, que se dedica a los bocatas. Tanto el pan, como el relleno e incluso el ketchup lo elaboran ellos con productos de la tierra. ¿No se podría hacer algo igual aquí? Es comida rápida de hacer, de calidad y a un precio asequible. Y siempre estaban llenos.

Y la segunda anotación tiene que ver con la luz dorada que parece impregnar todo por allá. He estado pensando e igual es una tontería, pero ¿no tendrá algo qué ver el mar? Quiero decir, es la Costa Dorada porque la arena en el mar da reflejos dorados. Si el mar se refleja en el cielo y éste devuelve la luz, quizá la devuelva también dorada. O quizás sólo sean ensoñaciones de un viajero en tierras mediterráneas.

Salut & aventura!

Próxima entrega: Figueras/Figueres y Ripoll.