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martes, 23 de junio de 2009

Mentira

Kimberley Vlaeminck mintió para que sus padres y conocidos no pensaran que era un hortera. Vía EuroPics

Cómo nos gustan las desgracias ajenas. Yo ya dejé caer que la desgracia de Kimberley Vlaeminck era una mentira como una casa, pero eso no vende. La gente prefería pensar que la pobre muchacha se había dormido confiada en la silla del tatuador esperando tres preciosas estrellas en su cara y se había despertado con 56. Había que ver a Kimberley llorando diciendo que le habían destrozado la vida, que el tatuador era un fanático rumano de las estrellas.

Mientras, en foros y otros sitios de internet, la tildaban de estúpida o de drogata por quedarse dormida. Todo esto contrastaba con la tranquilidad de Rouslain Toumaniantz, el tatuador, que simplemente se limitó a decir la verdad. "Hice lo que me pidió". Tal cual. Y al final ha resultado la mejor estrategia, porque si quiero tatuarme algo, posiblemente yo vaya a Toumaniantz.

Ahora Vlaeminck ha reconocido que mintió por miedo a su madre, lo cual hace que la obviedad de su mentira se tiña de la más profunda estupidez. Si sabías que llegaría este momento, ¿por qué lo hiciste? Tal vez por el simple hecho de obtener la atención mediática de un mundo cada vez más ávido de desgracias ajenas. Las propias... duelen mucho. Preferimos la mentira.

Como en Irán. La gente se dedicó a "revolucionar" -yo entre ellos- mediante Twitter, Youtube y otras redes sociales. Queríamos poner al mando del país a Hossein Musavi.
Mahmud Ahmadineyad aparecía con el verdadero enemigo, el auténtico dictador y desastibilizador de Oriente. Todo mentira.

Mir Hossein Musavi, candidato opositor y firme defensor de la República Islámica de Irán. Vía El País.

En Voltairenet, página he de reconocerlo algo tendenciosa, nos cuentan esto de Musavi:

Musavi fue Primer Ministro de Irán durante la guerra con Irak (1981- 1989) Tiene en su currículum haber ejecutado la orden de la matanza de miles de presos políticos. Fue durante su mandato cuando la totalidad de partidos y organizaciones políticas, sindicatos, organizaciones feministas, etc. fueron perseguidos, sus miembros –miles de ellos jóvenes estudiantes de institutos y universidades-, detenidos , torturados y ejecutados. Se trata de la mataza más grande de la historia contemporánea de Irán. Entre las víctimas, unos 53 miembros del comité ejecutivo del partido comunista, Tudeh, de los cuales 4 habían pasado 25 años de su vida en las prisiones del Sha.

Poetas, escritores, profesores de universidad, profesionales de medicina, decenas de militares (entre ellos el comandante en jefe de las fuerzas marinas de Irán, Genral Afzali, acusado de pertenecer al partido comunista), los principales representantes de las minorías religiosas en el parlamento (todos de izquierda), fueron ejecutados tras sufrir inimaginables torturas físicas y psicologicas (como ser forzados a dispararles el tiro de gracia a sus compañeros). Las reivindicaciones de las minorías étnicas, que componen alrededor del 60% de la población del país, por una autonomía administrativa, fueron duramente aplastadas, y cientos de kurdos y turcomanos fueron ahorcados en las plazas publicas. La magnitud de la represión política, religiosa, étnica y de género del régimen islamista obligó a unas 4 millones de personas a tomar el rumbo de exilio, en el que ha sido el mayor éxodo de iraníes de toda su historia. Se estima en unas 30.000 las personas asesinadas en pocos meses en el año 1988.

En 2008, en ocasión del 20 aniversario de la matanza, Amnesty International publicó un informe en el que pide que rindan cuentas los responsables de la llamada “matanza de las prisiones “ porque buena parte de las víctimas estaban ya en prisión cuando fueron asesinadas. No todos en Irán durante la campaña olvidaron ese sangriento episodio. Cuando Mussavi fue a hacer campaña electoral a algunas universidades (Zanjan en el nordeste de Irán y Qazvine en el centro) , los estudiantes le exigieron explicaciones sobre su papel en la matanza de 1988.

Como tantas otras veces, hacemos las cosas sin saber. Si esto es vergonzoso, también lo es el hecho de que Ahmadineyad no es el auténtico dictador. Porque la República Islámica de Irán cuenta con un ayatolá, Alí Jamenei, que es el líder espiritual y fáctico del país. De hecho Musavi está en contra de Jamenei y Ahmadineyad por ir en contra de los principios de la república islámica.

Este Papá Noel con turbante es el que realmente manda en Irán. Entrañable incluso cuando mata a manifestantes y les llama terroristas.

Nada va a cambiar en Irán, porque los iranís, no sé si sabiéndolo o no, lo único que hacen es luchar por mantener el sistema anterior. Y no es tan malo, aunque nos hayan bombardeado con lo contrario. Irán está mucho más desarrollada que los sultanatos feudales de Arabia Saudí. Otra cosa es que esta teocracia se esté consumiendo, convirtiéndose en algo incierto. Musavi no me inspira confianza, pero la realidad iraní es incomprensible para mí. Y da miedo a occidente.

Aunque parezca mentira en Irán la mujer está mucho mejor que en países como Arabia Saudí o Pakistán.

Al final revolucionamos desde nuestros sillones, y todo fue mentira. Porque para cambiar las cosas hace falta salir a la calle y sentir la realidad. Lo demás, ya lo sabéis. Mentira.

Salud & aventura.