| Somos yonquis... |
"De verdad, no tienes de qué preocuparte. Sí, sé que puede ser dañino a largo plazo, eso dicen, pero yo CONTROLO ¿sabes? Estamos llegando hasta donde nunca antes había llegado nadie. ¿Eh? ¿Consecuencias? ¿Pero no has visto los RESULTADOS? Confía, CONFÍA en mí. Estamos por delante de los problemas y, si eventualmente, que no creo que pase, pasa algo... ya habrá soluciones. ¡Todo el mundo lo usa! Es algo natural, se HA USADO SIEMPRE... Sí, a veces hay problemas, pero la gente se atraganta con la comida y no la prohiben. No, escúchame. Escúchame a mí, hay muchísima gente involucrada que no dejará que se vaya de las manos... ¿Esos? ¿Esos aguafiestas? Ellos también lo usan, constantemente, pero se creen superiores moralmente por criticarlo. ¿Qué prefieren? ¿Qué usemos cosas más fuertes? Mira, yo sin ésto no puedo parar, y no me lo puedo permitir, no nos lo podemos permitir. ¿Después qué? ¿Después de qué? Yo lo dejo cuando quiero, ¿eh? Soy LIBRE, somos LIBRES. Todo tiene sus pros y contras... por favor, de verdad, es verdad. De momento es lo mejor, cuando llegue el momento LO DEJO. Somos muchos, alguien ha debido de pensar en ello... Aquel papel que firmé era papel mojado... ¿Cómo voy a reducir el ritmo? DEPENDEMOS de que todo siga adelante, y es lo único que lo consigue. ¿Qué quieres que te diga? ¿Que lo necesito?... No, no lo entiendes... lo NECESITO... es como si nada existiera sin ÉL. ¿Por tí? ¿Por mí? ¿A quién le importa? Es lo que hay, NADA más importa. No es que no quiera un futuro mejor, me atenaza el miedo, pero... ¿QUÉ PUEDO HACER? No es mi CULPA... Me OBLIGARON y ahora NO PUEDO parar...pero lo HARÉ. Tiene que haber una solución, no, algo que lo SUSTITUYA... alguien debe estar trabajando en ello. Lo siento, lo siento... LO SIENTO... no lo sabía... nunca lo quise saber".
Nunca he sufrido una adicción consciente. Tal vez una insana tendencia a la melancolía, pero nunca me he sentido atado por algo más allá de mis convicciones. Hasta que el Gobierno de España decidió reducir la velocidad en las autovías a 110 kilómetros por hora, no había sido plenamente consciente de mi adicción al petróleo. Todo lo que me rodea ha requerido petróleo en su fabricación y transporte. Absolutamente todo. En los libros de fantasía todo está impregnado de magia. Nuestra vida, en la realidad, está impregnada de oro negro.
Las revueltas en el Magreb no han demostrado que la movilización ciudadana todavía puede acabar con las tiranías, nos ha señalado lo débiles que son las bases en las que hemos basado nuestro progreso. En Túnez, Egipto y Libia no saben todavía qué hacer ahora que han conquistado -o lo van a conseguir- la independencia de sus tiranos. Porque en realidad han sido oprimidos para procurarnos el abastecimiento que hacía posible un progreso trepidante en nuestros hogares mientras ellos se conformaban con las sobras -turismo- y postales televisivas.
Algunos cálculos sitúan el final de las reservas de petróleo en menos de 50 años. Ya no se trata del combustible, se trata de materiales como el plástico, lubricantes, lustres, parafina y muchos productos farmacéuticos, cosméticos y hasta alimenticios. ¿Sustitutos? Haberlos, haylos, pero el problema es la rentabilidad. Hay que pensar que al petróleo no se le llama oro negro en vano, y encontrar un sustituto que no genere los mismos beneficios es poco atractivo. Además, puestos a imaginar, posiblemente se instaure otro monopolio que abuse, como hasta ahora, del producto del que más dependen los seres humano en la actualidad. Parece que la solidaridad no el algo que vaya incluído en el mundo energético o el de las grandes finanzas.
Si las revoluciones en los países del Magreb, así como en la península arábiga, triunfan y sus jóvenes democracias traen al poder nuevos ayatolás e islamistas radicales no deberíamos de qué asombrarnos. Preferimos enriquecer a tiranos antes de posibilitar a sus ciudadanos condiciones como las nuestras. Eso ha generado que los islamistas se organizaran y tengan todas las de ganar. Si obtuvieran el control de estos países habría sido como entregar una pistola por la empuñadora al que te quiere matar. Sólo tendrían que detener la producción y, tras la consecuente invasión militar, destruir todos los pozos de petróleo. No hablamos de Irak o Kuwait, hablamos de las mayores reservas petroleras del mundo. La revuelta en Libia , que dura semanas, nos ha hecho a los españoles a reducir la velocidad en los vehículos. ¿Si durase un año?
Me hace pensar el escuchar a Rubalcaba decir "somos muy dependientes del petróleo". No creo que fuera un secreto, y sin embargo no existe un plan estratégico -largo plazo- para subsanar esa dependencia. Y cuando lleguen las medidas serán tan caras que la desigualdad entre ejecutivos y el resto de españoles se hará abismal. ¿Cuánto tendré que cobrar para permitirme un coche de hidrógeno en 20 años? Es más, ¿cómo van a fabricar ese coche? Supongo que no con plástico ni otros materiales que también son finitos, como las aleaciones de metales. ¿Habrá suficiente madera para hacer el mismo número de coches? ¿Y el material de esos motores?
Supongo que los primeros enganchados de la heroína no pudieron ni imaginar las trágicas consecuencias del consumo de una sustancia que les llevaba a las puertas del placer más absoluto. Siempre había accidentes, todo sin ella parecía gris y sucio e, incluso, ellos se sentían cada vez peor. Pero no podían parar. Lo que me preocupa es aquellos que se inician ahora en la heroína, porque ya saben las consecuencias. Hay gente que vive sumergida en la mierda que expulsa nuestro sistema, y es comprensible que acaben bajo sus garras. Pero, ¿cómo pueden los ricos caer en los abismos de la droga cuando se sabe todo?
El petróleo nos trajo hasta aquí, más lejos que nadie antes. Pero también supone una soga en el cuello. China, India y Brasil imitan el modelo de crecimiento que hemos demostrado es insostenible. Porque lo hemos pulido de tal manera que con una inversión moderada se obtienen grandes beneficios. La demanda crece y la producción se estancará y será demasiado tarde para pedir a estos países que dejen el petróleo, que se olviden del subidón. Estaremos al borde del abismo y ellos nos darán el empujón definitivo.
No es por ponerme catastrófico, pero nuestros estados son yonquis del petróleo y dependen de sus camellos. Así tenéis al Borbón en Rusia y Arabia Saudí, a Rodríguez en Qatar, prometiéndo a nuestros camellos que no les dejarán en la estacada y que nos sigan suministrando nuestras dosis diarias. Tenéis a los Estados Unidos almacenando cantidades ingentes de petróleo, para superar la futura abstinencia -y de paso subir un poco más el precio y aumentar el negocio-. Y nuestros yonquis no parecen de los buenos, que luchan por recuperarse.
Son de los mentirosos, de los que tienen las manos atadas por la NECESIDAD y las circustancias. Pero quizá estemos a tiempo de cambiar las cosas. No podemos depender de los que han suministrado la aguja y la goma para inyectarnos, tampoco de los que nos han vendido en progreso haciendo negocio con betún líquido y espeso. A lo mejor podemos cambiar el modelo, sobreponernos a la ruina que nos han traído aquellos en quienes confiamos y sentirnos limpios otra vez.
Yo sí que estoy trabajando en ello. ¿Me ayudas?
Salud & aventura.










