sábado, 26 de noviembre de 2011

No podemos esperar a que salga el sol

Para regocijo generalizado ya ha llegado el cambio a España. El "cambio" que lleva gobernando desde hace años en Murcia, Comunidad Valenciana, Castilla León, Madrid, La Rioja, Galicia, Aragón, Ceuta, Melilla y Navarra, y desde hace meses en Aragón, Extremadura, Calaluña y Castilla la Mancha. Con los mismos votos de siempre el PP ha obtenido mayoría absoluta y sólo tenemos dos cosas seguras sobre su programa: la confianza congenita que produce la derecha y que su labor de gobierno dependerá de la herencia recibida. Sólo hay que ver el twitter de @marianorajoy. Si de normal a los políticos parece darles igual realizar bien o mal su gestión, imagíneselos con una carta blanca dada por la ciudadanía.

Últimamente estoy espeso con las palabras y las ideas. Juraría que nos van a gobernar los que nos llevan gobernando años, al menos en Navarra. Aunque parezca mentira, la Hacienda Foral está en bancarrota. No hay dinero ni para terminar las obras que están en activo. Lo peor es que si pedimos responsabilidades nos dicen los que gobiernan ahora "era otro gobierno el anterior". Y eran los mismos. No sólo eso, tras descubrirse que cobraban más de 10 millones de las antiguas pesetas en dietas, sin que se enterase nadie, de la Caja de Ahorros de Navarra decidieron renunciar a ellas. Y subirse el sueldo un 30% para compensar la pérdida de poder adquisitivo. Pobricos... la pérdida de poder adquisitivo de otros funcionarios como profesores, médicos o bomberos son naturales. Durante años estos profesionales vitales de la sociedad han hecho su trabajo puntualmente, como ellos. Bueno, como ellos no, porque nos han dejado en banca rota. Pero son los funcionarios profesionales los culpables por vivir por encima de sus posibilidades. Debe ser que los políticos, al subirse el sueldo cuando quieren, nunca viven por encima de sus posibilidades. Siempre se ponen el sueldo necesario.

Durante años me he resistido a pensar que todos los políticos eran iguales. Que se podía generalizar con un 90% de fiabilidad. Y resultó que era cierto que yo estaba equivocado. No podemos esperar nada de los políticos porque son una profesión más, que vela por sus derechos, que cuenta con sus grupos de presión y que viven en una esfera profesional completamente ajena a las demás. Exigir a un político responsabilidades es como exigírselas a un banquero o a un camarero. ¿Por qué tememos a los tecnócratas si llevamos con políticos profesionales años? Los partidos políticos son la nobleza del siglo XXI, mantenidos por el pueblo pero que sólo cuentan con él para hacer cálculos electorales.

Entonces, ¿no hay esperanza? Hoy pensando, vicio de las personas que desde los mercados y los estamentos de la nobleza y el clero intentan erradicar, me he dado cuenta de que el que va a perder puede hacer de todo menos resignarse. ¿Cómo han podido convencernos de que vamos a perder y que encima lo aceptemos? No os fiéis de los que aceptan con resignación la que se nos viene encima, porque están engañandos. Porque se creen que tienen algo y que no lo van a perder. No quieren que pensemos que hay otra manera y que es mucho más sencilla de lo que pensamos. No puedo esperar a que salga el sol después de la tormenta y rezar para que mi familia no haya sucumbido bajo los torrentes. 
Juntos somos más, nos necesitamos y me preocupo por vosotros. Y sé que, aunque nos bombardéen en la tele con que somos individuos aislados y que sólo debemos mirar por lo nuestro, os preocupáis por los demás. Pos los vuestros al menos. Y los vuestros son los de otra gente. No podemos rechazar alternativas porque consideremos que la gente es mala, corrupta, egoísta por sistema.No es así, es una mentira. Igual no somos todos brillantes, nos podemos equivocar, pero no somos malvados. Es lo que quieren que creamos para perder la esperanza. Para tolerar que auténticos ineptos, aupados por un instinto que nada tiene que ver con la solidaridad, imprescindible para un político o un empresario, decidan que ahora nos toca apretarnos el cinturón mientras se suben el sueldo un 30%.

He dicho que para ser empresario o político hace falta ser solidario. Y es así. Si yo monto una empresa es para dar un servicio que no puedo dar en solitario. No para enriquecerme. Si me meto en política es para crear un proyecto juntos, no para apoltronarme en mi sillón. Las políticas de partidos decimonónica ha muerto y con ella nosotros. La gente cree que Hitler perdió la guerra porque era malo, y es falso. Perdió la guerra por su ineptitud y su sociopatía. ¿Quién nos dice que estos políticos nos están llevando al matadero, superados por la situación, simplemente porque saben que ellos están seguros?.

No puedo quedarme sentado a esperar que salga el sol. No puedo relajarme y disfrutar, porque si los míos no pueden hacerlo yo tampoco. No puedo tolerar que criminalicen a mis padres que lo han dado todo por sus hijos, que nunca pidieron un préstamos que no podían pagar, que depositaron su voto y esperanza en un futuro mejor para todos, todos, nosotros y fueron traicionados. Y no voy a permitir que sean ellos, vosotros, los que paguen en exclusiva los platos rotos.

Por eso os necesito. Antes se me daban mejor las palabras porque tenía más fe en su poder, pero no me resigno. Os pido el voto. Os pido que aceptéis mi compromiso. Pido que votéis por una generación que ha llegado a lo más alto sólo para caer. Os pido que nos cedáis el testigo, que nos dejéis demostrar que no habéis hecho tan mal la cosa y que hay algo que todavía merece la pena. No nos abandonéis, no nos digáis como dirigir un mundo que nos pertenece desde mentalidades ancladas en el pasado. No somos un lujo ni un privilegio. Somos el futuro por mucho que intentéis enterrarnos.

Y esto no son sólo palabras. Os pido que reaccionéis. Que nos organicemos los jóvenes y nos afiliemos en masa en un partido. En Navarra el PSN tiene unas estructuras anquilosadas y un personal mayor y resignado, zombis de la burocracia y el pragmatismo electoral. Debemos organizarnos para llegar a políticas que consideremos que sean las mejores para nuestra comunidad. Si no solucionamos nuestros problemas más inmediatos es absurdo pensar en arreglar el mundo entero. No pido una visión ideológica, pido una visión resolutiva ante los problemas que nos acucian. Un cambio de mentalidad, una reforma del sistema que haga temblar los cimientos de lo viejo. Olvidar la derecha y la izquierda y saber cómo solucionar los problemas lo mejor posible. 

Siempre habrá gente que se sienta susceptible y que diga que no, que eso es imposible. Pero si somos suficientes y nos preocumos por lograrlo, lo podemos hacerlo. Asaltar sus templos y desde ahí cambiar nuestro entorno. Y para ello sólo hace falta un voto, el vuestro. Una vez dentro el dinero no irá a parar a los políticos, sino a buscar soluciones a los problemas. Estricta moderación salarial, control y transparencia de la gestión, respuesta a las cuestiones. Los que digan que es imposible, les diré que es difícil. Para ello todo el que acceda a la reforma del partido deberá dejar constancia legal de los compromisos adquiridos. 

Ahora hay muchos jóvenes en situación de parados o en situación precaria. También muchos jubilados de los que podemos aprender, y gente que vive desde dentro un compromiso por su sociedad. Es importante articularse, organizarse y vencerles desde dentros. Y comunicar a la gente, demostra que estamos ahí para ayudar y no sólo para tener un plato de lentejas.

Porque he de ser sincero. Quiero ser profesor de filosofía, es mi ilusión y mi deseo. Pero también que mis padres puedan disfrutar de una jubilación, que mi familia no tema por ponerse enferma, que mis sobrinas reciban una educación de calidad que no hipoteque a mis hermanos, que mi amigo Miguel pueda desarrollar su labor profesional en su hogar, que mi amigo Javi, como tantos otros, pueda acceder a una salida profesional acorde con su valía, que mi amigo David pueda demostrar lo pequeño que les queda a algunos el mundo, que mis exalumnos de la academia descubran que es ser un buen profesional y que eso merece la pena. 

Sí, soy un idealista. Pero no tenéis que convencerme a mí de lo contrario, tenéis que convertiros vosotros. Tenéis que dar el primer paso, que es el más difícil, de creer en que somos capaces. Somos más, de verdad. Y hay otra forma de hacer las cosas.

Yo solo no puedo. Ni puedo cada día sin vosotros. Difunde la idea, debátela. Rechazarla y decirme que no queréis hacerlo. Pero en esto estamos todos juntos y no servirá cerrar los ojos, decir que la política no os interesa, que no hay solución. No os permitiré que me digáis que no se puede. Podréis intentar desilusionarme, quebrarme y decirme que soy un iluso. Pero no oséis jamás a decir que no se puede, porque se puede. 

Espero que gente más lista y mejor sepa canalizar esto mejor y salga algo grande. Dadme vuestro voto y al menos podremos decir que a ellos no les mereció la pena.

Salud & aventura.

Guillermo Méndez

miércoles, 2 de noviembre de 2011

El regreso de los lloigor

"Me dijo que había una diferencia muy importante entre los lloigor y los seres humanos. Los lloigor eran profundamente pesimistas. Urquart subrayó que difícilmente podíamos imaginar lo que esto significaba. Los seres humanos viven con esperanzas de diversa índole. Sabemos que tenemos que morir. No tenemos idea de dónde venimos, ni adónde iremos. Sabemos que estamos expuestos a los accidentes y a las enfermedades. Sabemos que raramente alcanzamos lo que queremos; y si lo alcanzamos, dejamos de apreciarlo. Sabemos todo esto, y sin embargo, seguimos siendo incurablemente optimistas. (...) Desgraciadamente la tierra no es propicia para el pesimismo a nivel subatómico. Es un planeta joven. (...) De ahí la leyenda de que los lloigor crearon al hombre para que fuese su esclavo. Para contrarrestar la hostilidad de la tierra misma".
El regreso de los lloigor, Collin Wilson.

Los lloigor son unos seres imaginarios de otra dimensión que aparecen en el universo de ficción dentro de los mitos de Cthulhu engendrados por H. P. Lovecraft. Sin embargo, cuando leía un librito que recopilaba varios de ellos, me quedé pensando que tal vez no fueran tan imaginarios. El pesimismo y el optimismo son fuerzas antagónicas que luchan entre sí en nuestro interior. Cuando gana el optimismo somos capaces de cualquier cosa. Sin embargo, cuando pierde, perdemos la esperanza y no somos más que borregos.

Llevo mucho tiempo pensando en escribir estas líneas pero nunca encontraba el momento. Sabía que sería inútil y prefería cerrar los ojos. Esperar el suspiro que anunciase el fin del mundo sin enterarme siquiera. Es complejo aceptar la impotencia a la que uno se condena cuando pierde la esperanza. Cuando no eres tú sólo el que sufre la pena de la resignación. Saber que siempre será demasiado tarde.

Los lloigor de carne y hueso necesitaban esclavos que levantasen su imperio y además los legitimaran como amos. El dinero fue la droga que alimentó nuestro optimismo. No sabíamos - o no quisimos saber- que no sólo envenenábamos nuestro hogar, también nuestras mentes y corazones. Dimos legitimidad a los mercados para decidir y para gobernar, y los lloigor fueron tan inteligentes que aceptamos los grilletes incluso sabiendo las consecuencias. Contaminación, esclavitud, indignidad. No importaba siempre que no nos tocase a nosotros.

Ahora el mundo debe de estar lo suficientemente avejentado para que ya no hagamos falta a los lloigor. Nuestra esperanza les estorba, nuestro optimismo es una piedra en su camino. Por eso han cambiado las tornas y empiezan a sembrar en nuestro mundo las semillas de su pesimismo.

Durante siglos la humanidad ha avanzado bajo la base de la confianza. En la naturaleza, en los dioses o en los líderes. En los unos y los otros. Eso no quitaba para que no se equivocaran, pero también existía el compromiso y el honor. Había guerras y asesinatos, pero nunca se perdió la noción de justicia, por retorcida que ésta fuera. Ahora los líderes no son más que "expertos" que si aciertan ganan y si no aciertan... ganan ellos también. En Grecia, Italia y en el BCE están antiguos empleados de Goldman Sachs, responsables de las cuentas fraudulentas del país heleno. Las agencias de rating -Standar's & Poors, Moodys- no aciertan nunca y no pierden legitimidad. Los gobernantes tienen la panza llena y nunca nadie les pide cuentas por su gestión.

Porque los que siempre ganan son corruptos, tramposos y nunca van a perder. Y afirmo esto, lo leemos y reconocemos que es cierto sin espantarnos. Nuestros políticos se suben el sueldo un 33% mientras piden austeridad y sólo mentamos a sus madres para nuestros adentros, pero seguimos legitimándolos. De hecho han conseguido que perdamos la guerra antes de presentar batalla, e incluso rendidos, no somos capaces de llorar por nuestra desgracia. El mal ha triunfado porque los hombres buenos no hemos hecho nada por cambiarlo. Porque nos han convencido de que no se puede.
En estos momentos tenemos una pierna infectada. Hemos esperado mucho tiempo un diagnóstico y un tratamiento, porque no exigimos -solo unos pocos- que nos lo dieran. Ahora tenemos dos opciones: optar por el cirujano que amputará toda la pierna y aceptarlo con resignación aunque nos condene a la invalidez y la dependencia, o exigir a los mejores doctores que tengamos a mano que conserven la mayor parte de ella y construyan la mejor prótesis posible. Que se dejen la piel en ello y asegurarnos de que lo hacen. Mirar al frente y no resignarse a olvidarse de andar.

Si nos quitan la sanidad ahora a los sanos nos parecerá un sacrificio necesario, menos cuando enfermemos. Los que trabajemos pensaremos que la prestación por desempleo es un gasto excesivo hasta que nos quedemos en el paro. Los que no tengamos hijos pensaremos que la educación pública es un despilfarro hasta que procreemos. El mundo de la tele, de los blogs, de las radios... está creado por personas con trabajos, salud y posibilidades. Nuestra mentalidad es la de señores aunque no seamos nada más que esclavos. Y como señalaba Beltor Bretch, cuando queramos darnos cuenta será demasiado tarde.

Qué miedo da retroceder. Me aterra que mi tía no pueda tener un tratamiento para su cáncer porque futuros enfermos consideren negativo pagar por lo que no gastan. Me aterra que a mi sobrina le atraquen unos adolescentes sin cultura porque consideramos que la educación de calidad sólo era para los más pudientes. O que me quiten la beca del máster y mi futuro laboral quede truncado indefinidamente. Me aterra que mis padres olviden todo lo bueno y que terminen sus vidas peor de lo que las comenzaron sin ser, bajo ningún concepto, culpables del crimen del que los han acusado lod expertos. Me aterra que tras tantos siglos de lucha volvamos a un sistema estamental donde los ricos tendrán y vivirán más y mejor mientras que los pobres estarán condenados a la pobreza y el pesimismo. Y encima crean que se lo merecen.

Solidaridad, confianza, esperanza. Ni Alemania ni China nos van a salvar porque, ¿lo haríamos nosotros? El domingo parece que sólo nos queda la resignación. Entre los millones de expertos que se contradicen sólo pueden tener razón los que dicen que esto se acaba, que tenemos que pagar nuestros pecados, que los ricos son inmaculados o, que en caso contrario, salvarán sus almas con un Ave María. "Os espera una buena" parecen decir los políticos que, desde la confortable perspectiva de unos cientos de miles de euros en el bolsillo, juegan al despiste y se preparan para tomar lo que, legitimamente para millones de votantes, les pertenece.

Parece que han ganado los lloigor y que la esperanza y la juventud de un mundo que miraba al futuro se desvanece. Y aunque no nos de igual, confundamos dignidad y coherencia con la aceptación del destino trágico que parece inundar todo. Estamos predispuestos a ser marcados, maltratados y sacrificados mientras los lloigor y sus "mercados" no dejan de crecer.

Me gustaría decirte que votaras, a cualquiera, pero que votaras. Y que tu voto fuera un puño para hacer frente a los lloigor. Que votaras por los que no pudieron hacerlo, por los que no lo podrán hacer. Que votaras para intentar ganar la batalla, porque sólo se pierde cuando uno se da por vencido. Que votaras y tu voto fuera un grito de júbilo. Que tu voto no se perdiera, que después de su paso por la urna salieras a la calle a exigir que quieres seguir andando y que tu camino es hacia delante; que tu voto fuera una marca a fuego en la piel de los políticos y que les exigieras una solución, esta vez haciendo caso a los que ven la botella medio llena. Te pediría que no te venciera el pesimismo, porque con el optimismo hicimos tantas cosas... 

Pero no te lo diré, te diré otra cosa. No estás solo, no estás sola. Que no te engañen, los lloigor no son más. Hay más buena gente que mala ahí fuera, aunque intenten convencernos de lo contrario. No, no estamos solos. Al final, si queremos, habrá una solución.

No dejemos que regresen.

Salud & aventura.

PD: Escribo esto porque, aunque tarde, es lo único que puedo hacer para salvar a la gente que quiero de mayores pesares. Nada puedo más... sólo votar.