domingo, 27 de febrero de 2011

Yonquis

Somos yonquis...
"De verdad, no tienes de qué preocuparte. Sí, sé que puede ser dañino a largo plazo,  eso dicen, pero yo CONTROLO ¿sabes? Estamos llegando hasta donde nunca antes había llegado nadie. ¿Eh? ¿Consecuencias? ¿Pero no has visto los RESULTADOS? Confía, CONFÍA en mí. Estamos por  delante de los problemas y, si eventualmente, que no creo que pase, pasa algo... ya habrá soluciones. ¡Todo el mundo lo usa! Es algo natural, se HA USADO SIEMPRE... Sí, a veces hay problemas, pero la gente se atraganta con la comida y no la prohiben. No, escúchame. Escúchame a mí, hay muchísima gente involucrada que no dejará que se vaya de las manos... ¿Esos? ¿Esos aguafiestas? Ellos también lo usan, constantemente, pero se creen superiores moralmente por criticarlo. ¿Qué prefieren? ¿Qué usemos cosas más fuertes? Mira, yo sin ésto no puedo parar, y no me lo puedo permitir, no nos lo podemos permitir. ¿Después qué? ¿Después de qué? Yo lo dejo cuando quiero, ¿eh? Soy LIBRE, somos LIBRES. Todo tiene sus pros y contras... por favor, de verdad, es verdad. De momento es lo mejor, cuando llegue el momento LO DEJO. Somos muchos, alguien ha debido de pensar en ello... Aquel papel que firmé era papel mojado... ¿Cómo voy a reducir el ritmo? DEPENDEMOS de que todo siga adelante, y es lo único que lo consigue. ¿Qué quieres que te diga? ¿Que lo necesito?... No, no lo entiendes... lo NECESITO... es como si nada existiera sin ÉL. ¿Por ? ¿Por ? ¿A quién le importa? Es lo que hay, NADA más importa. No es que no quiera un futuro mejor, me atenaza el miedo, pero... ¿QUÉ PUEDO HACER? No es mi CULPA... Me OBLIGARON y ahora NO PUEDO parar...pero lo HARÉ. Tiene que haber una solución, no, algo que lo SUSTITUYA... alguien debe estar trabajando en ello. Lo siento, lo siento... LO SIENTO... no lo sabía... nunca lo quise saber".
Nunca he sufrido una adicción consciente. Tal vez una insana tendencia a la melancolía, pero nunca me he sentido atado por algo más allá de mis convicciones. Hasta que el Gobierno de España decidió reducir la velocidad en las autovías a 110 kilómetros por hora, no había sido plenamente consciente de mi adicción al petróleo. Todo lo que me rodea ha requerido petróleo en su fabricación y transporte. Absolutamente todo. En los libros de fantasía todo está impregnado de magia. Nuestra vida, en la realidad, está impregnada de oro negro.

Las revueltas en el Magreb no han demostrado que la movilización ciudadana todavía puede acabar con las tiranías, nos ha señalado lo débiles que son las bases en las que hemos basado nuestro progreso. En Túnez, Egipto y Libia no saben todavía qué hacer ahora que han conquistado -o lo van a conseguir- la independencia de sus tiranos. Porque en realidad han sido oprimidos para procurarnos el abastecimiento que hacía posible un progreso trepidante en nuestros hogares mientras ellos se conformaban con las sobras -turismo- y postales televisivas.

Algunos cálculos sitúan el final de las reservas de petróleo en menos de 50 años. Ya no se trata del combustible, se trata de materiales como el plástico, lubricantes, lustres, parafina y muchos productos farmacéuticos, cosméticos y hasta alimenticios. ¿Sustitutos? Haberlos, haylos, pero el problema es la rentabilidad. Hay que pensar que al petróleo no se le llama oro negro en vano, y encontrar un sustituto que no genere los mismos beneficios es poco atractivo. Además, puestos a imaginar, posiblemente se instaure otro monopolio que abuse, como hasta ahora, del producto del que más dependen los seres humano en la actualidad. Parece que la solidaridad no el algo que vaya incluído en el mundo energético o el de las grandes finanzas.

Si las revoluciones en los países del Magreb, así como en la península arábiga, triunfan y sus jóvenes democracias traen al poder nuevos ayatolás e islamistas radicales no deberíamos de qué asombrarnos. Preferimos enriquecer a tiranos antes de posibilitar a sus ciudadanos condiciones como las nuestras. Eso ha generado que los islamistas se organizaran y tengan todas las de ganar. Si obtuvieran el control de estos países habría sido como entregar una pistola por la empuñadora al que te quiere matar. Sólo tendrían que detener la producción y, tras la consecuente invasión militar, destruir todos los pozos de petróleo. No hablamos de Irak o Kuwait, hablamos de las mayores reservas petroleras del mundo. La revuelta en Libia , que dura semanas, nos ha hecho a los españoles a reducir la velocidad en los vehículos. ¿Si durase un año?

Me hace pensar el escuchar a Rubalcaba decir "somos muy dependientes del petróleo". No creo que fuera un secreto, y sin embargo no existe un plan estratégico -largo plazo- para subsanar esa dependencia. Y cuando lleguen las medidas serán tan caras que la desigualdad entre ejecutivos y el resto de españoles se hará abismal. ¿Cuánto tendré que cobrar para permitirme un coche de hidrógeno en 20 años? Es más, ¿cómo van a fabricar ese coche? Supongo que no con plástico ni otros materiales que también son finitos, como las aleaciones de metales. ¿Habrá suficiente madera para hacer el mismo número de coches? ¿Y el material de esos motores?
 
Supongo que los primeros enganchados de la heroína no pudieron ni imaginar las trágicas consecuencias del consumo de una sustancia que les llevaba a las puertas del placer más absoluto. Siempre había accidentes, todo sin ella parecía gris y sucio e, incluso, ellos se sentían cada vez peor. Pero no podían parar. Lo que me preocupa es aquellos que se inician ahora en la heroína, porque ya saben las consecuencias. Hay gente que vive sumergida en la mierda que expulsa nuestro sistema, y es comprensible que acaben bajo sus garras. Pero, ¿cómo pueden los ricos caer en los abismos de la droga cuando se sabe todo?

El petróleo nos trajo hasta aquí, más lejos que nadie antes. Pero también supone una soga en el cuello. China, India y Brasil imitan el modelo de crecimiento que hemos demostrado es insostenible. Porque lo hemos pulido de tal manera que con una inversión moderada se obtienen grandes beneficios. La demanda crece y la producción se estancará y será demasiado tarde para pedir a estos países que dejen el petróleo, que se olviden del subidón. Estaremos al borde del abismo y ellos nos darán el empujón definitivo.

No es por ponerme catastrófico, pero nuestros estados son yonquis del petróleo y dependen de sus camellos. Así tenéis al Borbón en Rusia y Arabia Saudí, a Rodríguez en Qatar, prometiéndo a nuestros camellos que no les dejarán en la estacada y que nos sigan suministrando nuestras dosis diarias. Tenéis a los Estados Unidos almacenando cantidades ingentes de petróleo, para superar la futura abstinencia -y de paso subir un poco más el precio y aumentar el negocio-. Y nuestros yonquis no parecen de los buenos, que luchan por recuperarse.

Son de los mentirosos, de los que tienen las manos atadas  por  la NECESIDAD y las circustancias. Pero quizá estemos a tiempo de cambiar las cosas. No podemos depender de los que han suministrado la aguja y la goma para inyectarnos, tampoco de los que nos han vendido en progreso haciendo negocio con betún  líquido y espeso. A lo mejor podemos cambiar el modelo, sobreponernos a la ruina que nos han traído aquellos en quienes confiamos y sentirnos limpios otra vez.

Yo sí que estoy trabajando en ello. ¿Me ayudas?

Salud & aventura.

martes, 22 de febrero de 2011

Cosas que pasan (XVII): Nosladamus y los peces que mueren de sed

El médico y ocultista judío Nostradamus.
Nostradamus habría tenido un presente brillante en la actualidad. Tendría más materia prima para sus profecías que Tele5 en un asesinato múltiple entre famosos para alguno de sus programas (o para casi todos). El único problema que tendría sería discernir entre sus inventos, visiones y la pura realidad. Los grandes teóricos de la información, y también algunos de nuestros vecinos, afirman que el mundo sigue igual que siempre, tal vez algo mejor, pero que los medios de comunicación magnifican todo al traérnoslo a casa a la hora de comer por la televisión. En el siglo XVI, con la peste bubónica y tal, posiblemente nuestro entrañable y profético francés tuvo que estrujarse el cerebro para imaginar un futuro desolador.

De todas formas el mundo de la profecía no es tan complejo. Todo está abierto a la interpretación de las generaciones venideras. Es como el tema de los horóscopos. Todos son iguales, pero sin embargo acomodamos sus mensajes a las sensaciones de ese día en concreto. Si tienes un día de mierda, o te lo ratifica o te abre una puerta a la esperanza. Si no, siempre puedes mirar otro horóscopo. 

Además, cuando quieres predecir algo, tienes que contar con que muchas cosas son cíclicas. Siempre hay terremotos, como el sufrido recientemente en Nueva Zelanda. O incendios, inundaciones, huracanes y hasta volcanes. El clima tiene sus ciclos, en muchos casos predecibles con mayor o menor exactitud, y sus resultados impredecibles. Esto nos deja que, con una previsión a tiempo infinito -contamos con todo el tiempo del universo-, podemos acertar casi siempre. Incluso la física cuántica, con todo el tiempo del mundo, nos dice que acertaremos siempre.

Luego está la naturaleza humana. Puedes esperar cualquier cosa de cualquier persona. O eso dicen. Estoy convencido de que nos han metido en la cabeza que todo es una mierda para que, mientras todos nos hundimos voluntariamente en ella, unos pocos disfruten de las muchas cosas buenas que ofrece la vida. Y esto se consigue porque tenemos una memoria muy frágil. Sólo así puede existir gente que viendo lo que pasó con Rumasa  no viera ninguna similitud con Nueva Rumasa. El drama que se escondé detrás de la estúpida pantomima de los Ruíz-Mateos es terrible. Miles de personas sin su dinero y sin un emepleo, mientras que este abosceno vividor tendrá en algún paraíso financiero millones para su jubilación de él y sus 13 hijos.

Cuando hay que hacer una apuesta por el futuro siempre hay caballos ganadores y caballos perdedores. Ruíz-Mateos es un caso de caballo ganador, como Fabra o Camps. Gente que haga lo que haga no pierde ni la sonrisa ni la poltrona. Otros siempre lo hacen todo bien, como los grandes ejecutivos y sus bonos. Y otros que siempre pierden, que debemos ser todos los demás. No es que nos manipulen, es que nos manipulamos nosotros solos. 

Creamos necesidades artificiales como cambiar de móvil, tener zapatos a juego con toda la ropa de nuestro armario o comer palomitas en el cine. Es fácil acertar que una moda va a triunfar cuando se está trabajando en ello. Pero son trampas para inflar nuestra caricatura en los espejos, porque cuanto más tenemos más feo resulta luego todo, también más predecible. O morimos, como un joven letonio a manos de un policía y doctor de derecho, tras pasarse toda la película comiendo palomitas. Como la justicia nos ha abandonado, el agente y doctor de la ley decidió tomársela por su cuenta. Desenfundó su pistola y resto un nombre más de la lista negra de los amantes del cine.
El de la derecha está masacrando a su pueblo y el de la izquierda ha sido acusado de prostitución de menores mientras los demás miran. Reunión de "líderes" mundiales. 
Aunque siempre hay lugar para la sorpresa. Eso deben estar pensando los tiranos del mundo árabe tras las revoluciones de Túnez y Egipto. Mientras los sátrapas depuestos están muriendo lejos de su hogar, los que quedan están dando motivos de sobra para seguir su camino. El máximo exponente de esto último es el amigo de occidente Muamar al-Gadafi, que venía con su jaima hace bien poco a hacer negocios. Ahora asesina a su propia gente con nuestras armas. Ahora está saboteando las instalaciones petrolíferas que compraron esas mismas armas y de las que dependemos en Europa.

Pero no sólo de sátrapas africanos vive el hombre. Al último neandertal y primer ministro de Italia, el caballero Silvio Berlusconi, le van a hacer un "Alcapone". Parece que, tras años de abusar de su país y de la paciencia internacional, va a ser juzgado por abuso de poder y prostitución de menores. Tres serán las juezas que decidan qué hacer con él, mientras en la calle parecen tomar conciencia de quién ha estado dirigiendo los designios de Italia los últimos años. ¿Nos daremos cuenta los demás?

No, aquí somos más ingenuos. Hoy 2.500 científicos han hecho llegar a la Moncloa una carta en la que se pide un "Pacto por la Ciencia". La súbida del precio del petróleo ha supuesto un gasto adicional de 6.000 millones de euros, lo mismo que destinamos a I+D+I. Con la que se está liando en el Magreb, podremos despedirnos de las partidas de Educación y Sanidad mientras millones de personas se congregan para ver Tele 5 y sus productos basura. Pero ya lo dice Paolo Vasile, es lo que la gente quiere.

Y si no, siempre queda la sutileza. Mi amada Fuencisla, Condesa consorte de Murillo y Espe para los "amigos" -si los tiene-, ha decidido llevar un paso más allá las teorías más radicales de los neocon. Ha sido operada de un cáncer de pecho por el sistema público de salud madrileño al que lleva intentando privatizar varios años. ¿Habrá reconciliación? Teniendo en cuenta que no ha tenido que hacer lista de espera como todos los demás madrileños, todo apunta a que sí. O es una argucia para ganar aún más votos de los fieles madrileños, que verán en ella a una superviviente de la sanidad pública y se convencerán de que, aunque los hechos digan lo contrario, ha trabajado mucho por la sanidad madrileña.

Nada más lejos. De aquí a tres días descubrirán que se han olvidado un bisturí en el interior de su pecho y una infección masiva acabará con ella. De superviviente a mártir, los madrileños saldrán a la calle para acabar con la sanidad pública, gasto innecesario por su poca eficiencia. Los ingleses, que son más prácticos, tienen un Primer Ministro dispuesto a privatizar todo el sector público menos las fuerzas de seguridad y la justicia. En eso vamos por delante, porque nuestra justicia no sirve para nada.

Si Michel de Nôtre-Dame viviese en estos días elegiría otro nombre profesional. Y sé que es un chiste fácil, pero no deja de ser cierto. Nos han enseñado a quedarnos de rodillas ante lo negativo, pero nadie nos dice qué se ve al estar de pie. Uno se cansa de estar siempre en la casa de terror del parque de atracciones que es la vida. De tenerlo todo, pero tenerlo encima, aprisionándote. Del esperpento de Valle-Inclán.

Dicen que a este paso se acabará el petróleo, que las ondas de los móviles y el wi-fi acabarán con nosotros, que seré pobre y que, en mi lecho de muerte, no habrá ninguna certeza. Que nos la damos y que, por eso, confiemos en los peores, en los ladrones y tiranos. Que les demos nuestra libertad, nuestra dignidad y la vida, porque las perdimos hace tiempo. Pero algo nos dice que eso no es cierto.
Porque somos peces que se mueren de sed, para nuestra incredulidad.

Salud & aventura.


PD: Está feo, lo sé, pero en el Politikón continua mi visión histórica de la filosofía.

domingo, 6 de febrero de 2011

Los asesinos de la cultura

No solo matan a las personas.
La cultura ni se genera ni se destruye. Simplemente se transforma, fluye. Es algo que abarca mucho más que el arte o la educación. Es más que la mera expresión de nuestra inteligencia y sensibilidad, significativamente mayor que un simple transmisor de emociones. La cultura nos configura, nos atraviesa de parte a parte y nos define. Nos da una identidad, alumbra el mundo y nos hace partícipes de uno de los grandes secretos del universo: no estamos solos. Contra todo pronóstico.

No hablo de dioses ni extaterrestres, hablo de las sociedades que nos ven nacer y que algún día nos despedirán. Hablo de esos pedacitos de realidad que compartes con tu vecino, quieras o no. Es curioso que la soledad sea un mal tan extendido en esta era de globalización cuando compartimos más que nunca. Cuando es tan fácil decir "te quiero" en cualquier lugar del mundo con un simple "I love you". Cuando ante la perspectiva de un mundo tan grande y tan rico la paella de tu madre saben aún mejor. Cuando cada vez nos vamos más lejos y sentimos en el corazón una mayor nostalgia "de lo de casa". 

A veces comprendemos que estábamos equivocados. La cultura se proyecta hacia delante y no es absoluta, tiene sus significados y sus momentos. La belleza de las músicas tribales africanas no puede enmascarar la terrible realidad de la ablación genital. Ni la caza de ballenas continuar cuando no queden más cetáceos. La cultura habla de nosotros, de nuestras luces y sombras, y es la mejor herramienta para conocernos. Pero también podemos transformarla y darle valor nuevo, adaptándola a los nuevos significados, a los nuevos tiempos y a los aportes positivos de otras culturas. Registrar en nuestra memoria sus aciertos y errores que, en cierto modo, compartimos como sus herederos.

La cultura es mucho más grande y compleja de lo que la gente piensa. Aunque no sepas de música o literatura, ni comprendas las artes plásticas, en tu día a día participas de la cultura. Cualquiera puede enriquecerla recordándola, respetándola o añadiendo lo que quiera. Mantener las buenas maneras, respetar las tradiciones o simplemente usar bien el lenguaje, siempre bajo una óptica inclusiva y no exclusiva, te hace un principio activo de la cultura. 

Como he señalado la cultura ni se genera ni se destruye, sólo se transforma. Pero eso no significa que esté a salvo. Una cultura puede quedar confinada a los libros de historia, puede quedar marcada por su degeneración o puede olvidarse y quedar reducida a su mínima expresión, una leyenda. Y hoy en día no faltan sus asesinos y genocidas, temerosos de su poder y de su luz. Tampoco los proxenetas de la cultura, más preocupados en riquezas más mundanas. En esta época de mercantilismo absoluto, parece que nos hemos rendido a dejar cosificar y manipular una parte tan íntima y universal de nosotros mismos.
"Quiero que invadas Irak". Les puso Irak en bandeja al trio de las Azores. Y los que iban detrás.
Es un tema tan amplio que no puedo abarcarlo en un simple post. El Islam, por poner un ejemplo, ha sido monopolizado por los radicales y fanáticos que han matado en su nombre y generado terror hacia su cultura. Todos somos muy tolerantes, pero los dictadores del Magreb han sido los diques que pusieron nuestros gobernantes, custodios de nuestra soberanía, para frenar a los malvados musulmanes. Millones de personas han vivido la represión por culpa de los fundamentalistas, autoproclamados guardianes de la verdadera fe. Lo peor de todo es que Osama Bin Laden dejó la barra libre para los intereses económicos de siniestros personajes, mientras es visto por muchos como un fiel musulmán.

Porque a nadie le interesó la cultura islámica en occidente. Durante las cruzadas el Islam era una cultura muy superior a la cristiana, pero el fanatismo y los intereses egoístas de sus representantes generaron un odio mutuo que los separó para siempre. Cuando la decadencia llegó al mundo islámico a nadie le preocupó, tomando éste la conciencia de una víctima de occidente, rumiando durante años la venganza. ¿Pensaban así todos los musulmanes? Posiblemente no. Los que sí lo hacían fueron los que se preocuparon en alimentarles, educarles en las madrasas y alimentar ese odio en nombre del Islam y su cultura.Así se forjan los prejuicios.

En España existe una riquísima diversidad cultural pero una larga tradición de sometimiento a los poderes fácticos. Aquí siempre han mandado los caciques y los curas, generando una visión cainita y fatalista de la vida. Nuestra cultura tiene a Don Quijote como paradigma. Idealista y soñador, son sus compatriotas los que le devuelven a la realidad a base de golpes, no sólo los molinos. A veces ganamos, pero nos han educado para ser perfecto perdedores. Eso nos hace fácilmente manipulables y corta todas las espectativas de mejora.

Porque en 1936 comenzó una guerra que no ganó nadie aunque sólo un bando sufriera las consecuencias al final. El mediocre dictador Paco Franco decidió que él debía ser el garante de España y se identificó con el país. Tras años de división y lucha, monopolizó la bandera española y el país, pringando con sus sombras cualquier resquicio de reconciliación. Italia o Alemania vieron a sus monstruos aniquilados, mientras que aquí las víctimas de la dictadura (no de la guerra, que entonces hubo de ambos bandos) tuvieron que perdonar a sus verdugos. Pero el rojo y gualda de la bandera quedó estigmatizado en la memoria para muchoos españoles. Fue otro de los crímenes de la dictadura. 

No sólo eso, la España filofascista atacó a la España periférica al considerarla una amenaza para la visión del bando vencedor. Y en la división medran los intereses de aquellos que buscan el control y el poder, que saben que la cultura es la coartada perfecta. Su combinación con el nacionalismo parece legitimar cualquier cosa. Así en algunos sitios Xabi tenía que ser Javi, porque "era los español". Y todos fuimos sus víctimas, incluso los supuestos vencedores.
Ellos escriben la historia. También son asesinos de cultura.
Muchos de los que sufrieron las restricciones del régimen franquista ven difícil reconciliarse con una bandera que sacan a pasear cada dos por tres los desdendientes de la mediocridad dictatorial, vinculando "los español" con sus desvarios. Pero son almas pobres que se han mutilado por erróneos motivos de pureza. La paella, los toros y las sevillanas son sólo una parte del verdadero significado de ser español. Los castellers, la queimada, los bertsolaris, la gaita asturiana, el euskera, el aragonés, el bable, el aurresku... No son sólo patrimonio universal, también tienen la peculiaridad de haber compartido el destino de España. Pobres aquellos españoles que se dejan manipular y no ven más allá.

Por supuesto hay casos y casos. Navarra, cuna del vascuence y la cultura vasca, es un caso que me toca muy de cerca, porque es donde vivo. Por supuesto que reconozco mi terruño de origen cuando veo una paella o una bandera del Barça en el extranjero, pero es cuando veo una referencia directa a Navarra y su cultura, cuando me estremezco de nostalgia. Incluso sin ser vascoparlante, oírlo lejos de casa resulta gratificante. Aunque se hayan empeñado en destruir esa imagen.

Porque al igual que otras veces en la historia, unos señores han matado, extorsionado y dividido a la sociedad española, vasca y navarra amparados en supuestos culturales. Por desgracia la gente relaciona los vasco con terrorismo, con exclusión, con conflicto. Por supuesto ésto les viene bien a esa gentuza para alimentar una imagen de victimismo que perpetua un supuesto conflicto que consiste en el asesinato por una de las partes y el miedo en la otra. Y, sobre todo, la coartada perfecta para los enemigos de la cultura para poner restricciones y alimentar prejuicios. O cosas peores, como los GAL. No lo justifican, pero dan de comer al monstruo.

Estos asesinos de cultura consiguen intoxicar con su persistencia cualquier intento de los amantes de la cultura vasca de defenderla aislada de intenciones políticas. No sólo intentan distorsionar la historia, como hacen los nostálgicos ultra en el resto de España, sino que la rica cultura vasca, única en muchos aspectos, queda dilapidada por una lucha a ninguna parte. Es una pena que mucha gente en el extranjero identifique lo euskaldún con una lucha inexistente. La independencia vasca se basa en el victimismo, ya que separada del supuesto conflicto, no queda nada más que intereses económicos y sentimentalismo. Y este último está muy exaltado por la imaginaria amenaza del "estado opresor español".

Nadie que sea normal tiene problemas con la sevillanas, ni con los castells, ni con el folklore gallego. ¿Por qué lo iban a tener con el euskera, con la tradición vasca? Nadie tiene problemas con los asturianos, que llevan su bandera por todo el mundo. Las tradiciones valencianas están un día sí y otro también en los telediarios y, hasta la fecha, ningún extremeño ha sentido su identidad cultural en entredicho por nadie de otra parte del estado. ¿Por qué iba a ser diferente en Euskadi o Navarra?

Por los intereses de los etarras y los que les apoyan. Son minoría, pero extienden sus tentáculos sobre todo los vasco. Cuando éstos se vayan desaparecerá la urgencia independentista, que será una opción política tan respetable como la gallega, catalana o aragonesa. Podremos reivindicar lo euskaldún sin dar excusas a los fachas, a los radicales y a los enemigos de la cultura en general. Y, tal vez, enseñar a los que han vivido durante todos estos años en la ceguera parte de su identidad. Que indudablemente será más rica.
Por muy distintas que sean las piezas, con trabajo todo encaja. vía miradasescondidas
Juntos, siempre, seremos más.

Osasuna eta abentura /   الصحة والمغامرة / Salud & aventura / Saúde e aventura / Salut i aventura / בריאות ההרפתקה

PD: Traducciones realizadas con el traductor de google. Si alquien ve los errores que yo no veo, que lo diga en los comentarios.

miércoles, 2 de febrero de 2011

El hambre en el mundo

Un hombre pasa delante de un fuego provocado en las manifestaciones de Egipto. REUTERS (vía cadenaser)

Es triste pensar que la esperanza esté estos días en ese abismo que parece extenderse ahora mismo por el Magreb. Esa mancha de aceite que se extiende por el norte de África como un clamor airado hacia el despotismo de sus líderes. Personajes sustentados por occidente para contener el fanatismo islamista y que, con esa excusa, se han perpetuado en el poder y en la corrupción. Primero Ben Ali, ahora Hosni Mubarak, miles de turistas deben de estar estupefactos. Terribles tiranos que mataban de hambre a sus pueblos sustituyen ahora las idílicas postales de sus vacaciones.

Pero lo cierto es que el hambre que sufren en estos países tiene que ver menos con lo nutritivo que con lo social. La corrupción, el desorden, la decadencia, resultan una pesada condena para hasta para las almas más oprimidas. Con la opulencia resquebrajándose más allá del mar y el terror radical a la espalda, no les queda más opción que explotar. La alternativa estaba en sus manos y, lo que es más importante, ya muy poco más que perder. Por el momento, parecen estar ganando el pulso.

 Me llama la atención que ahora la comunidad internacional parezca volcada con el pueblo tunecino y el egipcio, cuando hasta hace bien poco nuestros dirigentes iba allí a cerrar contratos millonarios y volvían con suculentos regalos. Cuando la gente iba a un resort de vacaciones y no a una infecta dictadura. 30 años gobernando y nadie pareció querer caer en la cuenta de lo que pasaba. Debió de ser porque no habían molestado los intereses de ninguna potencia como hizo Hussein, Sadam, aunque llevara menos años en el poder.

Será interesante comprobar una transición sin las bombas de Estados Unidos de por medio, nacida de la pura indignación del pueblo. Ójala se nos quede a todos cara de imbéciles cuando veamos a una nación soberana constituirse en aquello que ellos quieran y cómo ellos quieran. Me temo que la hipócrita cobertura de los medios y los intereses occidentales acabarán influyendo de forma negativa, pero no dejará de ser una lección para el supuesto primer mundo y para las potencias emergentes.

El mundo no se muere de hambre, se muere por una terrible inanición de ideas. Por una agónica falta de valentía y un terrible miedo al cambio de cualquier tipo. No nos engañemos, la desesperación que existe en estos países está todavía muy lejos de la nuestra. Pero los síntomas son inequívocos. Caemos por una pendiente resbaladiza de fatalismo y pesimismo hasta tal punto que el único contado de rebelión sólo se encuentra en Twitter, jaleando a los verdaderos pueblos oprimidos en guerras que no son las nuestras.

El otro día un hombre del espectáculo español, afincado en Miami, reprochó por la citada red social que negar a un "creador" su "derecho" a la "propiedad intelectual" era comparable a negar el derecho a la nutrición de un niño muerto de hambre. Con la diferencia de que un creador es un privilegiado y un niño muerto de hambre no tiene nada. Ni tan siquiera futuro. Usar esos argumentos para conseguir mantener el chiringuito es algo que nos representa a la perfección. No sólo estamos perdiendo, sino que además no nos damos cuenta.

Pero no hace falta irse a Miami, Burundi o a la Comunidad Valenciana para ver que la indigencia intelectual, vital y moral está ganando la batalla. El otro día me encontré con una chica que había sido sacada de malas maneras de un bar por usar el servicio de caballeros. Estaba indignadísima, a lo que le ofrecí la solución para no volver a sentirse así: no volver. Me miró con profunda incredulidad. Otro conocido me contó que estaba bien, que tenía trabajo aunque le pagaban una mierda. Y es un afortunado.
Repitamos el mantra. vía elroto.
Han conseguido que creamos que no hay otra alternativa que el lento declive de ideas oxidadas. Mañana trabajaremos por mendrugos de pan o, siguiendo el planteamiento liberal, los pobres perderemos casi todos los derechos para ser privilegiados de estar, que no vivir, en el primer mundo. Pero lo que me da más pena es que mientras mi generación languidece, los responsables de sacarnos de ésta y que no nos dejan avanzar parecen estar mudos o no tener palabras.Los antiguos intelectuales y adalides de las libertades observan todo desde la lejanía, preocupándose por Haití o Egipto, pero no por nosotros. Cínicos, perros viejos, que se empiezan a batir en retirada dejándonos a los pies de los perros de presa de los mercados. "Hasta aquí hemos llegado", parecen decir, "y aquí nos quedaremos, así que apáñatelas cómo puedas".

El mundo se muere de hambre, pero no por falta de comida. Ya no se forman humanistas porque no sirven para nada, mientras una legión de ingenieros dan los últimos retoques al sarcófago  tecnológico que asfixia los corazones. Porque llegará un momento en el que todo verdaderamente se vaya a la mierda y por toda respuesta los grandes medios de información titulen "no lo sé".

Las protestas en Túnez comenzaron con la muerte de tres personas que se quemaron a lo bonzo. En Egipto fueron cinco. Y cuarenta profesores en Marruecos lo intentaron ayer, estando dos en estado grave. En Argelia, Arabia Saudí y Mauritania cunde el ejemplo, el de gente que cómo única forma de llamar nuestra atención y la de sus gobiernos es prenderse fuego e iluminar con su luz nuestras vergüenzas. Y todo esto, ¿para que no cambie nada?

Para que aquí alguien tomara conciencia haría falta un auténtico holocausto, un sacrificio masivo para que alguien viera sus intereses en peligro. Menos mal que nosotros tenemos mucho que perder. Todavía.

Salud & aventura.