viernes, 26 de marzo de 2010

Cosas que pasan (XII): Don Quijote y el Buscón

Yo no sé cuándo lobotomizaron a la sociedad española con tanta eficacia y limpieza. Mi padre siempre me dice que hay mucha gente interesada en decir que la política es un nido de corruptos y que la justicia no sirve para nada. La pérdida de confianza en las instituciones genera impunidad para los que se aprovechan de ellas, ya que el fatalismo es una constante en el pensamiento español. No sólo eso, los antihéroes son nuestros personajes fetiches, como Don Quijote, el Lazarillo o el Buscón.
El éxito profesional a la española -para algunos-.
No en vano los granujas, delincuentes y caraduras son nuestros más sonados y aclamados héroes. Desde Fernando VII hasta John Cobra, pasando por Jesús Gil y la Esteban. Con políticos así, con jueces así... ¿Qué vamos a hacer? ¿Para qué vamos a ir a juicio? La solución es resignarse, tragar y buscarse la vida como Don Pablos. Aunque sea a costa de los demás y pasando por encima de todo lo demás.

La justicia es un símbolo de la asincronía que vivimos con un mundo que requiere cambios urgentes. Garzón ha tenido sus aciertos y sus errores. Podría hacer como Nacho Uría, presidente de las Nuevas Generaciones, que tras ser imputado por conducir borracho dijo, "un error no puede deshacer a un joven, podéis seguir confiando en mí", palabras que siguieron con el aplauso y apoyo unánime de todo su partido. No sirve, sin embargo, cuando un juez ejerce profesionalmente y deja ciertas vergüenzas al descubierto.
El Gal, Roldán, el caso Guerra... la corrupción en los gobiernos socialistas dejó en evidencia que se había acabado con la impunidad en los órganos de gobierno. Roldán se quedó en bolas, pero los socialistas no podrán quitarse su estigma en mucho tiempo.

Lo grave no es que Garzón sea mejor o peor juez. El error está en las semillas que se están sembrando. Cuando se destapó la corrupción del PSOE no sólo se sometió a los culpables a un proceso legal, también a un jucio mediático. Una mancha que costó votos y confianza en un partido político que sucumbió a la poltrona. Aquello significó que, tras décadas de historia de gobiernos intocables, la justicia por fin parecía hacer temblar a los poderosos. Craso error.

Aquí siempre ganan los mismos. Porque en la "plácida dictadura que vivieron mis padres y abuelos lo peor no eran los asesinatos, sino la soberbia e impunidad de la que siguen haciendo gala algunos hijos de la grandísima meretriz. La inanición de libertades, estímulos y progreso a la que nos condenaron con extrema "placidez". Y algunos se siguen extrañando de que se rechace el franquismo.
Estas personas representan una España que mucha gente, por desgracia, se ha empeñado en olvidar. No sólo perdieron una guerra, perdieron sus derechos y su dignidad. Y ya pueden seguir esperando.

Ésto no cambió con la Transición, al menos no tanto como parecía. Con la Ley en la mano juzgamos al juez y liberamos al culpable confeso, cuando es de determinado partido o ideología. Y hay quien quiere llamarlo justicia. Las escuchas telefónicas sólo valen cuando es a un terrorista o un narcotraficante, pero para pillar a un chorizo que nos ha robado a todos... ¡nunca! ¿Que el delincuente se va a la calle? Al menos se habrá cumplido la Ley. Lo que no sé es si quieren que la gente que quiere que los criminales paguen por sus castigos se tengan que saltar la Ley.

Porque no es imparcial, ya que Oreja llama terrorista al gobierno de todos, y a De Juana le alargan una condena por dos artículos que en otro contexto no llamarían la atención, Gallizo y El Escudo. Conviene leerlos fuera de la presión mediática generada alrededor de su excarcelación tras su cumplimiento de condena, para darse cuenta de que si eso cuesta 3 años de condena, lo de Oreja al menos una amonestación. Pero la corrupción jamás salpica, ni ahora con este precedente, salpicará, al PP. Cualquiera se atreve.
Con esta cara de extraordinaria placidez Mayor Oreja acercó a Iñaki Bilbao al País Vasco durante la tregua de 1998. Con esta cara de extraordinaria placidez permitió que soltaran a Iñaki Bilbao, que se benefició de numerosas reducciones de condena, en 2000. Y con esta cara recibió la noticia de que dos años después, Iñaki Bilbao había asesinado al concejal de Orio Juan Priede. Y sigue predicando.

El mensaje es claro: no se nos puede tocar. Y una señal de la gravedad del asunto es que Falange, heredera de lo peor de nuestro pasado, se querelle contra el juez que intenta juzgar los crímenes franquistas. Hay que recordar que los crímenes republicanos fueron castigados con represión, cárcel y ajusticiamiento y, después, con insidia y marginación. La Transición puso en el mismo punto de partida a vencidos y vencedores, dando como resultado una situación desiquilibrada que aún perdura.

¿Hasta y desde cuándo? ¿Cómo cogieron a una sociedad soberana de los huevos para hacer y deshacer a su antojo? ¿Por qué hay 10 millones de personas que los votan sí o sí? ¿Para cuándo una derecha como Fernando Onega? Escribe esto hoy:
"Ayer quedó claro que el garantismo de nuestro sistema legal favorece al delincuente. Es lo que está en la ley; pero es lo que permite que tantas veces resulte impune robar".
Yo prefiero ser Don Quijote.

Salud & aventura

lunes, 15 de marzo de 2010

Impunes


Dice el proverbio que cuando el dedo señala al cielo, el tonto mira al dedo. Y es verdad. El simbolismo de la fotografía queda obviado por ese dedo enhiesto, esa mano con un gesto imposible y esa sonrisa taimada. Parece dar igual que esos dedo, mano y sonrisa, pertenezcan al 76º presidente de España. Que sale de un Aula Magna, teóricamente lugar reservado para el conocimiento y las más ilustres personalidades. Y que no sabemos nada de a quién dirige el gesto, sólamente que él está, sino por debajo, a la misma altura.

Últimamente pasan muchas cosas, y muy pocas halagüeñas. La foto del dedazo de J.M. Alfredo A. López es vieja, pero también representa como nadie los tiempos que vivimos. Tiempos en los que no existe mayor castigo que la mera pretensión de honradez. La gente dice que desgraciados y desalmados han existido siempre, y es verdad. El único problema es que ahora ni se esfuerzan en esconderse. No sólo eso, sino que son alabados y jaleados por el corifeo de lo más selecto de la sociedad.

Eduardo Andrés Julio Zaplana Hernández-Soro dando una lección de política local.

Ahora ya no podemos estar plenamente seguros de saber qué esperar, porque por el mar corren las liebres y por el monte las sardinas. Los corruptos, como los del caso Gürtel, quedan en la calle aunque se sepa que son culpables, como pasó con los del Naseiro. Con la diferencia de que en 1998 J.M. Alfredo A. López expulsó a varios miembros del partido, entre ellos a E. Andrés Julio Z. Hernández-Soro. Pero sabemos que Mariano R. Brey vive en otros tiempos en los que no hace falta hacer concesiones de cara a la galería. Siempre hay gente dispuesta a tragar carros y carretas.

En España, ante la imagen de J.M. Alfredo A. López mandando a tomar por culo a sus críticos, mucha gente culta, conservadora, prudente y amante de sus familias y sus trabajos, dijeron "qué crack". En un país dónde Belen Esteban es la "princesa del pueblo", el fútbol eclipsa a la cultura y la educación es un arma arrojadiza, como un barco a la deriva. Los delincuentes, desde Paco Camps hasta El Rafita, tienen en la justicia a un potencial aliado. El sistema español, por desgracia, da más garantías al presunto culpable que a la víctima segura.

Unos cuantos de éstos se han quedado en el paro. Al menos así podrán cobrar algo...

Y uno se pregunta en qué estamos pensando cuando, como miembros de la CEOE, decimos que el señor Díaz Ferrán es un pura raza del empresariado español. ¿Un ataque de sinceridad? Al parecer Seguros Mercurio, del presidente de la patronal, ha sido disuelta por la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGS) del Ministerio de Economía y Hacienda. Al parecer no podía hacer frente a los pagos ya desde esta semana.

Claro, alguno verá en esto a una víctima más de la crisis. Porque como el joven Ignacio Uría nos enseñó el otro día, "un error no deshace a un" empresario español, ni a la primera ni a la quinta, y "se podrá seguir apostando por" Díaz Ferrán. Porque vale todo, porque no hay sitio para un ministerio de Igualdad por la crisis, pero hay que hacer uno de la Familia.

Frente al triunfalismo del dedo fálico de Alfredo López, Rodríguez ha perdido el partido casi sin jugar. Y si lo hizo, nadie lo ha visto.

El dedo en alto del marido de Ana Botella es un paradigma de los tiempos. No sólo un feliz "que te den" a todo el que no está de acuerdo, representando a una derecha desquiciada que se ha transformado en todo lo que odiaba, sino en una flamante "i" de impunidad. Lo que estamos viendo ahora no es más que los precedentes a una política cada vez más decadente. Mientras el gobierno acude plácidamente a su defunción, la derecha casposa de este país vive una segunda juventud rebelde, que amenaza con sentar cátedra en la idiocracia nacional. Y es lo peor que le puede pasar a la derecha "de verdad", que también existe.

Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa, dijo Demócrates hace ya un buen puñado de siglos. Al parecer, una vez más, nos quedamos mirándole el dedo.

Salud & aventura.


jueves, 11 de marzo de 2010

Cosas que pasan (XI): Descorazonada

Un corazón artificial.

Hay una canción del grupo asturiano Llan de Cubel que siempre me hace pensar. Se llama Cantar de Señaldá y, en su letra, se encuentra esta verdad: "Neñu, el mundu ye pequeñu si nun tienis corazón". Eso explica porque hay gente con la mente tan cerrada, las vistas tan cortas y las ideas tan mezquinas. Y porque tienen el mundo en un puño. Pensamos que somos tolerantes, cosmopolitas y solidarios sin abrir los candados de nuestro corazón. Sí, y hablo de corazón, de corazones que no laten con fuerza, atrofiados y endurecidos por la actitud de los hombres de hojalata.

Hoy es 11-M, y hace ya 6 años las sonrisas socarronas que asomaron al ver el fruto de la prepotencia norteamericana se congelaron en un rictus de terror. Lo peor no fue la horrible magnitud de la matanza, la sensación de desamparo y la impotencia de no haber podido hacer nada. Lo peor es que tanta muerte no cambió nada, dejándo aún más estériles nuestra lágrimas. Ni siquiera descansaron en la memorita, por la manipulación mediática de vampiros sin corazón.

A eso ayudaron los partidos políticos, representantes soberanos del poder del pueblo, que siguen sin representar, aún más si cabe, una España unida. Ahora el caballo de batalla es la subida del IVA, surgiendo una rebelión auspiciada por Gil de Biedma -
Fuencisla, condesa de Murillo, para los amigos- y tildada por los expertos de poco seria. Como antes fue el BIC para los toros, la manipulación de la Ley Antitabaco o el desprecio a Educación a la Ciudadanía.

La lideresa luciendo capote, vía Escolar

Y la división no hace más que hundir, un poco más, nuestro atrofiado corazón. Un país no es como un patio del colegio, en el que cuando no se juega como yo quiero me quedo sentado en medio del campo y estorbo a mis compañeros. Esa actitud infantil no hace más que maleducar a la todavía joven e ingénua democracia española. Porque parece que vale todo.

Vale, por ejemplo, que un "presunto" delincuente consiga condenar al juez que lo investiga. ¿Que me ha pillado reconociendo que soy culpable? Busco un defecto de forma y tira millas. Vale, por ejemplo, que Falange, grupo fascista que añora la dictadura, demande a un juez que intentó investigar los crímenes contra la humanidad cometidos durante el franquismo. Vale, por ejemplo, que un juez monte un mezquino circo manipulador alrededor del "ácido bórico" y, que tras demostrarse que todo era falso, ascienda a vocal del Consejo General del Poder Judicial y deba decidir para condenar o no al juez que le dejó en evidencia.

"El bigotes" con unos amigos. Visto en la red.

Esto es la justicia en un país de pandereta, en el que uno se puede manifestar contra el aborto y la educación sexual con un crucifijo en el cuello y, luego, especular con el Monte Sacro de Cartagena, donde siempre hace falta más agua y más casas, en un claro "sacrilegio". Lo mejor de todo es que las obras que se están realizando allí afectan a una muralla del siglo XVIII, declarada Bien de Interés Cultural, como los toros en Madrid, Valencia y... Murcia. Pobres toros.

¿Cómo no se van a atrofiar los corazones? Si el presidente de la CEOE propone un contrato para jóvenes de hasta 30 años -alguno se sentirá agraciado, encima- sin cotizar a la Seguridad Social ni indemnizar por despido. Y es que, nuestro gran representante de la patronal, descubrió en Air Comet que la mejor manera de dinamizar el mercado laboral es apostando por la esclavitud. Lo siguiente, que viene de la mano de la moda de hacer másters hasta para ir al baño, será pagar por trabajar.
Joven de menos de 30 años busca una oportunidad laboral.

Aprendió pronto, además, a escurrir el bulto y dijo que era sólo un ejemplo. Su maestro fue un gobierno que lleva demasiado tiempo a la deriva tras perderse en la tormenta de la crisis. No es que lo hagan mal, es que no hacen nada. La última es renunciar a la subida en dos años de la edad de jubilación. Cuando el paro nos azota a todos, es curioso que lo que más nos moleste sea tener que trabajar más. Por fortuna tenemos caballeros ejemplares, como Don Emilio Botín, que afirmaba en su 75 cumpleaños que no planteaba jubilarse. Debe ser que no tiene la estratosférica pensión del Teddy Bautista.

Podríamos tirar de raza para reavivar los corazones. Por ejemplo, con cojones y sin complejos. Como los que aclamaron al imputado por conducir borracho, el ejemplar presidente de las Nuevas Generaciones populares Nacho Uría, que decidió abandonar la comisión de Tráfico. Como los cojones y falta de complejos de la Caverna, que por lo mismo crucifica a Garzón hijo y padre por conducción bajo los efectos del alcohol del primero, contradiciendo el principio de contradicción. Ante sus problemas con la ley, podrían decir como Uriarte,
"un error no deshace a un joven y se podrá seguir apostando por mi".

Este joven del PP no debió de pedir perdón, porque fue expulsado.

Eso también se lo podría aplicar la plantilla del Real Madrid, que por sexto año consecutivo no va a pasar de octavos de final. Me pregunto quién le dio 300 millones de euros a Florentino Pérez, negándoselo al resto de los mortales. A mí con un 0'0001% de esa cifra me daría para montar un negocio que tengo pensado. Pero yo no podría fracasar tan estrepitosa mente, ni volverían a apostar por mí aunque dijese "lo siento".

Os deseo que os perdáis en un mundo infinito, porque significará que vuestro corazón late más grande que nunca. Pese a lo que cuentan por ahí, tal vez no haya que tener miedo. ¡Ánimo!

La última polémica, sobre planes de pensiones, explicada de forma soberbia por Manel Fontdevilla en Público, para dejar buen -o peor- sabor de boca.

Y salud & aventura.

martes, 9 de marzo de 2010

No hay señal...

Soichi Noguchi lleva en la Estación Espacial Internacional 77 días, orbitando alrededor de la tierra. Este astronauta japonés comparte sus días y sus noches, o lo que tengan ahí arriba, junto al norteamericano Michael Barrat y el ruso Gennady Padalka. Mientras realizan su misión, Noguchi se ha estado dedicando a realizar fotos de la tierra y la luna desde la estación espacial, publicándolas en Twitter. Desde su privilegiada posición nos enseña el Kilimanjaro, Australia, la superficie lunar, los glaciares de la patagonia e, incluso, las pirámides de Egipto.

Yo me sentí bastante sólo en mi reciente y fallida visita a Londres, por lo que no quiero imaginarme lo solo que puede sentirse el cosmonauta japonés en la estación internacional, aunque esté acompañado por dos personas más. Me lo imagino, pegado a las ventanas de su hogar orbital, buscando en las luces de Japón el punto luminoso en el que se encuentre su casa exactamente. Un destello que le haga sentirse de nuevo en su sitio.

La misma sensación sería la que buscaban los faraones cuando se hicieron edificar las pirámides. En cierto modo debían comprender que, aunque ellos serían dioses tras su muerte, nadie había vuelto a la vida con su envoltura mortal. Los mitos de regeneración, representados en el sol, debía hacerlos pensar que posiblemente ellos navegarían en la embarcación radiante de Ra. Y que, desde allí, podrían localizar todo lo que dejaban de su existencia terrena. Una señal, un faro para no perderse en la divinidad.

Las pirámides vistas desde la cámara de Soichi Noguchi. Vía ElPaís

Pero no siempre nos basta con mirar por una ventana para encontrarnos. A lo largo de la historia la humanidad ha buscado señales de todos los tipos y de todos los tamaños. Desde los posos del café hasta las grandes catástrofes que nos azotan. Algunas culturas intentaron dotar de sentido a los sueños, dotándoles de una signficación que les guiara. Horóscopos, entrañas de animales, el tarot e incluso la longitud de los rayos del sol. Todo vale para las almas desvalidas que buscan una estrella polar que guie sus pasos o, al menos, un faro que les salve de los acantilados.

Pero, a fin de cuentas, todo son más o menos chorradas. Sólo vemos señales allí dónde queremos verlas. Todo es susceptible de tener una explicación a posteriori. Es una disciplina en la que son expertos los progenitores, en especial las madres. "Ya te lo advertí" o "te lo dije" suelen ser las reprimendas cariñosas con las que finalizan nuestros fracasos. Todas las veces que nos advirtieron y nos lo dijeron, pero erraron, duermen el sueño de los justos.

Aunque parezca mentira, en los tiempos que vivimos, seguimos teniendo miedo a la ignorancia. Seguimos queriendo saber algo más, aunque estamos inundados de información. No sólo eso, sino que en esa búsqueda insaciable, nos dedicamos a exhibir nuestras vergüenzas y miedos, pesares y luchas, en un conglomerado de redes sociales que hacen más tupida la tela de araña. El umbral de la certeza está sobrecargado, y somos ciegos en un mundo de luz.


¿Por qué digo ésto? Porque quisiera ver alguna maldita señal. No hablo de brotes verdes, ni de la agradable sensación del olor a primavera, hablo de una manifestación del destino que me de cierta seguridad. Pero no, esas manifestaciones no existen. Nadie que esté perdido en un laberinto puede esperar sentado a que las paredes le digan cuál es el camino. Aunque sea uno equivocado. En la vida real las pirámides no existen.

Siempre me acuerdo del cuento ese de un tipo que está en su casa durante una inundación y le dicen sus vecinos que abandone su casa, que se va a ahogar. Y él dice:"No, no lo creo. Creo en Dios y Dios me salvará". Y mientras el nivel del agua va subiendo, hasta acabar él solo sobre el tejado de la casa, va despachando con las mismas palabras a los bomberos, policía y ejército. Hasta que al final, el agua se lleva su casa y muere ahogado, y sube a las puertas del cielo. Y allí está San Pedro con las llaves, dándole la bienvenida, cuando él le amonesta rencoroso: "Yo creí en Dios y Él no me salvó", a lo que contesta el santo: "Jodé, dice que no. Te mandamos a los bomberos, a la policía... ¡hasta el ejército!".

Al final no se trata ni de la voluntad divina ni de salvadores inesperados. Tampoco de campañas orquestadas por bancos y empresas ni de acometer grandes heroicidades. Se trata de buscar lo que cada uno hace mejor, o en lo que se siente más productivo. Sé que este blog debería tener un título más petulante como "Gritando en el vacío" o "Lecciones para sordos", pero se llama Apokalépika. Y tanto aquí, como en El Politikón o en Rockanrola, intento reflexionar sobre las cosas que otros no tienen tiempo o ni se molestan en reflexionar.
Se me hace difícil intentar ser útil en un mundo dónde ya no hace falta gente que piense. Vivo en el equilibrio de no creer en las señales, pero buscando no perder una oportunidad, esa Oportunidad. Y de ese equilibrio imposible sois vosotros testigos, los que intentáis leerme. Supongo que es mi vena gallega, en el sentido único y estricto de la palabra. "Las bruxas no existen, pero haberlas hailas".

Gracias por leerme, por pulsar el botón de me gusta en Facebook o por simplemente leer estas líneas. Aunque sepa que no existe, seguiré esperando esa señal.

Salud & aventura.

viernes, 5 de marzo de 2010

De putas y oficios


La prostitución, en los tiempos que corren, ya no es lo que era. Visíble, pública y paradigma social. Dinero, interés y control. Da igual que la explotación sexual sea un negocio abyecto, sin regulación y permanentemente en la senda de la doble moral. 50 millones de euros todos los días en prostitución, 15 millones de varones potenciales clientes de 400.000 prostitutas -o una por cada 38 hombres-. El 6% de la población española es consumidora habitual de prostitución, todo esto según un informe de las Cortes Generales de 2007.

El problema está en que la perversión que rodea al lucrativo mercado del sexo está alentada por los proxenetas y los clientes que, usando las herramientas administrativas, mantienen ese mundo sumergido. Se mantiene un debate estéril que, como el de las drogas, nadie tiene interés en dilucidar. Mientras unos lo esconden debajo de la alfombra, otros vienen proclamando la normalidad de un mundo al que le hace falta mucho por andar y regular. Un mundo controlado, en su mayoría oscuro y que supone la nueva modalidad empresarial española.

La prostitución es sólo un ejemplo de como la esclavitud es un negocio redondo. Tomemos la educación. La naturaleza está programada para que los progenitores -normalmente las madres- enseñen a sus vástagos a salir adelante. La eduación está imbricada en la propia base de la familia, pero también de la sociedad. Las pautas de cohesión, las normas de comportamiento y el conocimiento, patrimonio intrinseco a toda cultura, debe ser transmitido, entrando en juego la formación. También es el oficio más viejo del mundo.

Joven discípulo agrediendo a sospechoso de abuso, responsable de educarle -sin molestar- para poder comer, sujeto a decisiones educativas tomadas por personas excepcionales que no saben nada sobre educación.

Sólo hay que hacer un pequeño repaso a los últimos años para ver que la misma polémica estéril sobre la prostitución o las drogas está presente aquí. ¿Cuántas veces se ha cambiado la ley de educación en España? La semilla de nuestro futuro está sujeta a vaivenes políticos, modas y al propio olvido en el que empeñamos nuestro progreso. Intrusismo, suministro de recursos erráticos -"¿no teníamos para tizas y ahora todos tenemos portátiles? Y, esto, ¿para qué? Yo sólo quería tizas...- y ahora un impuesto revolucionario para llenar las arcas de aquellos que, mediante su obsesión mercantilista, han normalizado el fracaso escolar.

La educación es prostituída, diluída en un montón de conceptos baldíos, en una sobreabundancia de información carente de una arquitectura o plan general para ser asimilada. Es un negocio en el que prima la pasta, no la dignidad. No hay estrategia, sólo un montón de entidades educativas, editoriales, facultades y escuelas obsesionadas con cumplir expedientes, curriculos educaticos, normativas ISO y demás parafernalia burocrática que lo único que consigue es alejar al docente de su labor primordial: enseñar.
Visión moderna de la educación.

El maestro no tiene el control sobre las materias, sobre los alumnos -la educacion es como El Corte Inglés, el cliente siempre tiene la razón-, no tiene autoridad, prestigio ni capacidad de decisión. No tiene futuro, cada vez tiene más temario y menos contenido. Y nadie pregunta su opinión, porque la decisión la toma el proxen... el burócrata de turno de la administración de turno. El maestro sólo pone el cul... su presencia física y su cada día más derrotada ilusión. Y al final, siempre se encuentra sólo frente a unos alumnos cada vez más ajenos al proceso educativo a los que, además, tiene que educar como padre, madre, abuelo y, en ocasiones, sacerdote.

Y es una constante que se ve en todas las modalidades de las artes y oficios. Vicios contraídos a los largo de los años, alentados desde dentro de las profesiones, que convierten el trabajo en un pasatiempo. El trabajo ha dejado de ser un servicio público y de realización personal, como fin en si mismo, para ser un mero trámite hacia la remuneración y el consumo. Los jóvenes no quieren estudiar y numerosos empresarios están deseosos de quitarse empleados de encima, para explotar a los que queden. Total, un buen trabajo está representado por un certificado y unos ingresos. Lo demás da igual. No existe conciencia de clase que dignifique un oficio. El novato sucumbirá bajo las botas de los veteranos, como ellos también sucumbieron. El trabajo es una mercancia más con la que traficar.

www.e-faro.info

No existen conocimientos sustitutivos, los jóvenes de ahora sabemos mucho menos que antes. En una época de conocimiento, tecnología e internet, estamos condenados a una progresiva ignorancia y ceguera. Y da igual que lo neguemos si no luchamos contra ello. Mientras el trabajo pierda su dignidad y su valor, mientras nos hagan creer que es contra nuestra voluntad, que no tenemos derechos y que "así es la vida". Mientras hagamos el trabajo de otros "porque alguien tiene que hacerlo", mientras los oficios estén controlados por mercaderes de esclavos a los que no les preocupa el producto final, sólo los resultados. Mientras los inútiles campen a sus anchas, dando la sensación de que el que no trabaja es el que disfruta.

Que no nos hagan creer que hay que pasar la vida laboral sometido y comiendo mierda para alcanzar el paraíso -cada vez más lejano e improbable- de la jubilación. Que no digan que la vocación del maestro, como otras, debe forjarse en el sufrimiento, la futilidad y el progresivo deterioro de la profesión. Y si siempre fue así, siempre estuvo mal. Habrá que sufrir, habrá que luchar... pero no porque otros así lo quieran. Conozco gente que se parte los cuernos por su pasión, luchando contra jefes ineptos. Incluso conozco gente que se parte los cuernos en trabajos que no son vocacionales, en peores condiciones, por la simple voluntad de hacer bien el trabajo. No por ello me parece más justo.

Uniforme de trabajo de aquí a algunos años.

Los proxenetas ahora llevan corbata y, en Semana Santa, capirote. Como siempre, sólo han extendido el negocio.

Salud & aventura.

lunes, 1 de marzo de 2010

La primavera que nunca espera

Pantano de Eugui, hace un año (más o menos)

Siempre he sido amante de las luces melancólicas y cobrizas del otoño. El olor a tierra mojada de las primeras lluvias, los días cada vez más cortos. El desnudo de los árboles, los cielos grises y la vuelta a los abrigos. El otoño es el retorno al invierno, que invita a quedarse metido en la cama debajo del edredón, al lado de una buena estufa o una buena hoguera. El monte se tiñe de marrón y el verano, con todo lo bueno y lo malo, se convierte en una fotografía del pasado.

Y por delante el invierno, que representa la muerte del año y su renacimiento en enero. Oscuro, introspectivo y amigo del recogimiento. Antiguamente el trabajo sufría una transformación durante la última estación del año, transladándose de los campos y las villas a los hogares, donde se fabricaban herramientas y prendas de vestir para el resto del año. Y también se forjaban numerosas historias y leyendas, misterios y la fantasías.

El invierno y su dualidad. Encontrado en internet sin créditos.

Sin embargo, los inviernos también eran momentos difíciles, en los que la enfermedad y la superstición hacían mella en los corazones. Mucha gente guarda en el recuerdo el frío, la noche y el miedo que cala en los huesos con el viento invernal. El hambre de las cigarras y todos aquellos poco previsores, la eficencia de los depredadores desesperados y la gélida indiferencia del hielo. El coma al que se somete la naturaleza durante el invierno es terrible y precioso, letargo de muerte y de vida.
Creo que este último invierno ha sido largo y terrible. Porque desde hace meses, sino años, el estado anímico del mundo se ha ido marchitando bajo toneladas de superficialidad. Durante el anterior verano de prosperidad debimos olvidar que no sólo vivimos del progreso material y económico. En esa fiesta en la que nos creímos invencibles, no nos percatamos de que los brotes que plantamos en el origen se habían convertido en enormes árboles, de largas y frondosas ramas.
Un buen ejemplo gráfico de por qué amar el otoño.

Con el otoño, sin embargo, las hojas cayeron y empezaron a cubrirnos. Lo que en un inicio parecía una consecuencia más de nuestras quiméricas esperanzas de progreso, poco a poco fue cubriéndonos y adormeciéndonos. Bajo la lluvia de hojas no nos dimos cuenta de la llegada del invierno. El frío empezó a colarse en nuestros corazones, empezando por el miedo. Al terror, al fin de la prosperidad. Empezamos a deshacernos de las libertades heredadas durante el verano cálido y proífico, como quien suelta lastre ante un inesperado accidente aerostático.

Las hojas de aquel largo otoño nos hicieron inmunes a las desgracias de El Niño, de los terremostos de Irán, de las sequías en África, a la violencia en latinoamérica o la explotación en Asia. Al revés, en este invierno los casquetes polares se deshacen y los bosques mueren por el hacha. Los animales no temen al clima, que cada vez les castiga con mayor dureza, y teme a los hombres. Porque en Nueva Orleans y, más aun, en Haiti, la desgracia fue herencia de la desidia de antiguos gobernantes.

Ahora, los ciclones azotan Europa y Chile sufre el golpe de un terrible terremoto. Todo en medio de una crisis económica que más que hundir los bolsillos, ha hundido las esperanzas e ilusiones. Los ricos se han retirado a sus fortalezas, los bancos han cerrado sus puertas y esperaran que el clima, o nuestra imperfecta humanidad, acabe con nosotros.
Primavera, diversidad y aire fresco. De JimeBrasil.

in embargo, últimamente, lo único que veo son indicios de una nueva primavera. Lo huelo en el aire, lo veo en el cielo. Quizá sea sólo sea una consecuencia climática, pero siento que es algo más. Como si el último invierno me hubiese hecho recordar las primaveras, dotándolas de un sentido. Nunca he tenido tantas ganas de que llegase el deshielo que ha mantenido entumecidos los corazones. Es un olor, es una sensación vibrante.

La vida son ciclos y es nuestro privilegio dotarlos de sentido. Que esta vez no se nos olvide.

Salud & aventura, y feliz primavera a todos. Aunque no lo creáis, aquí están las primeras semillas.