lunes, 13 de diciembre de 2010

Metablog: gracias por 2 años de Apokalépika

Hace dos años comencé mi andadura en el mundo de los blogs. Aunque no supiera muy bien qué contar ni cómo hacerlo. Mis expectativas, por aquel entonces, posiblemente fueran muy distintas a las de ahora. Bueno, al menos a aquello se le podría llamar expectativas. Ahora simplemente intento seguir adelante, pasito a pasito, intentando, al menos, entenderme a mí mismo.

Dos años dan para mucho aunque, siendo sinceros, mucho más dio el primer año. Entre diciembre de 2008 y diciembre de 2009 realicé 116 entradas. En 2010 sólo 26. En verano incluso me prometí que dejaría de escribir. No obstante, una vez que se empieza, adquieres cierto compromiso contigo mismo. El blog siempre es una constante. Para nada una pasión, tampoco una obligación. Es más bien un recordatorio de que no debo perder la esperanza. Supongo que, cuando se quede mudo, yo estaré suficientemente bien o definitivamente mal para no necesitarlo.

Sé que mi forma de escribir y los temas que trato muchas veces no son sencillos. Tampoco la forma. Me gustaría que fuera un espacio lúdico y relajado, de los que atraen a más lectores. Reconozco que, para mí, ser leído es hasta cierto punto balsámico. Mitiga la sensación de soledad y desamparo. En mi cabeza pasan muchas cosas, demasiadas, y es terrible no poder liberarse de todas ellas. Compartirlas. Por eso no tengo un estilo, sólo un puñado de manías. Y muchas ganas de transmitir algunas de las muchas cosas que bullen en mi interior y que siento incomunicables. Gracias por escucharlas.

Siempre he creído que si algo tiene que decirse o ser conocido, hay que hacerselo saber a la gente. No de cualquier forma, al menos con esmero y de forma honesta. Pese a mis intentos de ser transparente, no creo que aquí esté yo realmente. Tampoco quiero. Me gustaría, simplemente, haceros pensar, que compartáis mis grandes miedos y que me ayudéis a mantener la esperanza. Al final todos los blogs de este tipo se impregnan de la esencia de su autor y acaban hablando de uno mismo.

En el contador de visitas señala 19.547, pero es un espejismo. La verdad es que somos muy poquitos. A nadie le sorprenderá saber que la gran mayoría de esas visitas son a un post con la foto de Sócrates, que suma 3.621. Mirando las cadenas de búsqueda, he descubierto que casi todos han llegado buscando fotos de Sócrates. Posiblemente no lleguen al centenar los que han leído qué digo ahí de Sócrates. Igual pasa con otros dos de los post más visitados, El Águila Real y Nido de alacranes. ¿Por su calidad? No, porque hay miles de persoans interesadas en el Águila Real y en los escorpiones. Por eso tiene valor que hayas leído hasta aquí.
Dos años no son nada y tampoco tengo nada que celebrar, pero me apetecía hacer un alto en el camino y mirar hacia atrás. No estoy orgulloso de todo lo escrito aquí. Las retrospectivas nos señalan siempre los errores y muy pocas veces los aciertos, al menos en mi caso. Bueno, en mi caso nunca hay aciertos. Sin embargo Apokalépika ha ido creciendo conmigo, ha ido tomando forma y hay cosas curiosas que merecen ser leídas. Al menos para hacer el inevitable "antes/después" y ver cómo ha evolucionado. Merece la pena dar un paseo por esta nuestra casa:

- La serie Cosas que pasan -que habla de cosas que pasan- no lleva 16 ediciones, lleva 17, porque se me coló una. Como son un buen resumen de la locura de los últimos dos años, os dejo los enlaces: I, II, II bis, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII, XIV, XV, XVI.
- La Canción de Eduardo es una de las cosas que más orgulloso me siento de haber hecho. Os dejo los enlaces de esta historia real: La lección de Eduardo y La canción de Eduardo I, II y III.
- Una microrrecopilación de microrrelatos: Érase una vez un colorín colorado.
- Hace más de un año PRISA ya iba mal: Futuro Futuro Futuro
- Recuerdo que yo creí en Hussein Obama. Ahora que recibe tantos palos, merece la pena recordarlo: Claro que podemos.
- Una lucha diaria contra la locura: Ganando el juicio.
- Cuando la crisis, en vez del abuso de los poderosos, parecía otra cosa: ¿Crisis económica? Estupidez.
- Un recuerdo de otros tiempos: Cuando fuimos los mejores.
- Mi defensa de ese judío magnífico: En defensa de Jesús de Nazaret.
- Cuando pensaba que 2010 traería más cosas buenas que malas: Nunca es tarde
- Mayor Oreja no ha callado la bocaza todavía. Sigue ladrando... tal vez los perros no recuerden el franquismo, pero las ratas sienten nostalgia: Los perros no recuerdan el franquismo.
- La entrada que me iba llevar al estrellato y que no funcionó... : P.O.R.N.O
- Sani Doli murió hace dos años en un karaoke de Kuala Lum Pur. Descanse en paz: Asesinado de una puñalada en un karaoke de Malasia por no soltar el micrófono
- El periodismo sigue sin cambiar: "Es periodismo, idiota"
- Sobre el cine ehpañó: Camino se hace al andar.
- Y por último, la nota melancólica de estos... : Días extraños.


Unas pequeñas consideraciones sobre los blogs paralelos a éste. He vuelto a escribir ficción y he comenzado por un relato llamado Autor. A ver si me pongo las pilas y sigo escribiendo y descubriendo cosas curiosas por la red y publicándolas en mi vertiente más artística, Rockanrola. Y ha echado a andar mi revisión de la filosofía en El Politikón, que espero dure un ratico. Como no, os aconsejo a todos los lectores que paséis por aquí que os deis una vuelta por ambos dos. Posiblemente sean hasta más divertidos que este.

Y por último, gracias a todos los que me leéis. A Senior, a Arnau, a Uno que pasa, a Izanik, a David, a ALTERNANTE (Dhelfo), a Cris, a Magdalena, a Nieves, a María, a Belén, a Jorge, a Juan Pablo, a Carmela, a Vetton, a Javier, a Javiertxo, a Juan, a la Antiheroína, a Ion, a Pablo, a Zuriñe y atros que me dejo -seguramente no sean muchos más-. Tampoco creo que me leáis todo, siempre. Pero al menos, de una forma u otra, sé que estáis ahí. Gracias de verdad. Si alguien quiere hacer acto de presencia, para eso están los comentarios.


Para todo lo demás...


¡SALUD & AVENTURA!



viernes, 10 de diciembre de 2010

Cosas que pasan (XVI): Ruido


"No te dejará dormir este estrépito infinito". Así comienza una canción de Ismael Serrano que ha iluminado una idea que me ronda constantemente estos días. Estamos rodeados de ruido, de un ruido ensordecedor y continuo. Un molesto estrépito, una lacerante histeria que arremete contra nuestras neuronas y nuestros ánimos. Y no sé si mis oídos padecen de ceguera o es que, simplemente, me estoy perdiendo algo.

Nunca me había sentido tan asfixiado como ahora. Ni siquiera en los tiempos del "odio en las ondas" de Jiménez Losantos y compañía. Allí no existía el honor, pero se distinguían los bandos. En un mundo en el que cada vez es más difícil encontrar una identidad propia, muchos sobrevivían -y sobrevivíamos- en la "identidad a la contra". Cuando tu equipo naufraga, es triste el consuelo de ver cómo los contrarios van peor. Pero hasta cierto punto consuela.

Ahora, sin embargo, el ruido no me deja enfocar. La gente cree que por fin ha descubierto los negocios sucios de los estados, los secretos de los poderosos y que de una vez por todas vamos a saber quién controla el tinglado y, más importante, cómo. Sin embargo algo me dice que nosotros no hemos descubierto absolutamente nada. Simplemente se han manifestado por propia voluntad las alcantarillas de nuestra sociedad. ¿Por qué ahora? Sencillamente porque no existe alternativa. Ya es una parte de todos nosotros.

La crisis económica es fruto del falso crecimiento económico, paradigma de progreso y meta última de la sociedad. Nos dio igual sacrificar la familia, el medio ambiente u otras vidas humanas para conseguir cumplir los sueños con los que nos bombardeaban las omnipresentes pantallas. Y, misteriosamente, el mayor crecimiento económico fue a residir en los productos más abstractos -la Bolsa, los Mercados y la Banca- de la cadena de producción. El sudor en la frente pasó a ser el último y menos valorado elemento de una cadena que se inflaba hasta el paroxismo. Las plusvalías generadas por los olvidados empezaron a sostener un sistema insostenible.

La subordinación de la meta vital a la economía provocó también la subordinación de todas sus facetas. El Arte y la Cultura han perdido sus límites y cualquier cosa es susceptible de ser comprado o vendido por sumas arbitrarias, como ha demostrado Bansky en su película "Exit Trough the Gift Shop". El Deporte vive sus horas más bajas debido a la exigencias extradeportivas. ¿Por qué digo ésto? Porque en el deporte profesional no prima la superación personal, sino el espectáculo. Y no hablo del dopaje en atletismo o ciclismo, también hablo del fútbol. Allí donde antes había pasión y competitividad, ahora sólo hay un frío y calculado baile de cifras millonarias. No nos engañemos, el fútbol también se muere.
Fotograma de Ciudadano Kane
Pero a mí me preocupa más el mundo de la Comunicación. La información siempre ha tenido dueños, ya que no todos han asumido el compromiso y el riesgo de dedicarse a su ingrata tarea. Siempre ha habido un punto de vista en toda información y un fin al que iba dirigida. Muchas veces era la influencia política, de ahí que se le llamara "Cuarto Poder". Aunque parezca mentira, considero esto último necesario porque lo contrario es imposible. Habrá quien use la información para fastidiar al contrario, pero hay quien busca abrir los ojos de la gente. Los puros hechos, sin una mente inquisitiva, no existen.

En la actual "Sociedad de la Información" se jactan de la objetividad, del compromiso con la Verdad y con el Ciudadano. Y la verdad es que el Cuarto Poder depende del dinero, igual que todos nosotros. El espectáculo, el entretenimiento y el sensacionalismo inundan los medios informativos para captar a la audiencia y así obtener ingresos económicos. Y no nos engañemos. La saturación de noticias sobre la crisis, la economía, las catástrofes y los maltratos no son mero interés informativo. Es un producto que vende y, como tal, nadie se atreve a lanzar nuevos productos al mercado ante el riesgo de perder. La competencia es implacable.

Está prohibido perder. Por eso mantienen un continuo flujo que diluye el mensaje original en la marabunta informativa. Se genera un ciclo por el cual el periodista busca la información que pueda interesar al ciudadano, lo que a la vez genera un interés en el ciudadano que demana al periodista. Si el objetivo final es aumentar los beneficios, o simplemente sobrevivir económicamente, el ciclo se subordina a otra cosa que no son ni periodistas ni ciudadanos, perdiendo ambos. Que la telebasura bata records de audiencia no sólo dice mucho sobre nuestra televisión. Lo dice todo sobre la gran mayoría de los espectadores.

La economía, el consumo o el beneficio no es malo. Lo malo es la búsqueda del éxito material sobre todas las cosas. No creo que la avaricia y el egoísmo sea común a todos los hombres, porque no todos somos iguales. Al igual que hemos superado otras limitaciones, podemos hacer frente a las sombras de nuestra naturaleza. El problema es que hemos estado haciendo caso a aquellos que apostaron decididamente por la visión pesimista y rastrera del hombre, posiblemente desde siempre. La pérdida de valores ha generalizado la concepción del hombre como pecador, sujeto a las más bajas pasiones. Por eso, aunque siempre hubiese pasado, los santos cada vez se sintieron más impunes a la hora de pecar.
Afectados en Gran Canaria por la huelga de controladores. Foto de Ángel Medina G/EFE. vía 20minutos
Lo que comenzó siendo un murmullo ahora resuena por todas partes. "El mundo es una cloaca" exclama. Y nosotros compramos el discurso y nos disponemos a disputarnos los restos, como buenos habitantes de alcantarilla. Situaciones como la vivida por los controladores lo demuestran. Me da igual que todos sean culpables en diverso grado: los sucesivos gobiernos que no se encargaron de la falta de controladores y de la posición privilegiada del colectivo; los controladores por haber abusado de la situación durante años y huir hacia delante frente los intentos de regularización. No vale todo.

¿Quién sale perdiendo? El país en el que vivimos todos. Me da igual que no te guste el barco en el que nos ha tocado navegar juntos, pero no te cagues dentro. Por desgracia el terreno estaba ya abonado. Llevamos un par de años sentenciados a pagar los platos rotos de la Banca y el Mercado. Mientras en Irak les tocó sufrir la Guerra -no envidio su suerte-, a nosotros nos toca pagar facturas multimillonarias. Para hacerlo tendremos que desmontar el estado del bienestar. ¿Para qué lo necesitamos? Total, ya no hace falta camelarnos para sacarnos lo que queremos, lo pueden hacer directamente.

Da igual que existan otras recetas, hace tiempo que no manda nadie sobre nuestros destinos. Sólo importa tener un saldo positivo y, con cuantos más ceros, mejor. El sistema está tan interiorizado que jamás pensamos en una alternativa. "El mundo es una cloaca" es el mantra de nuestros días. El último heraldo en sumarse al coro del pesimismo es Wikileaks, destapando toda la podedumbre que habíamos imaginado. Algunos lo ven como la salvación de la libertad de prensa, como el advenimiento de la verdad absoluta. A mí me parece una excelente manipulación. "Desconfía de tus gobiernos, desconfía de todos" viene a decir. Cuando los estados están claudicando al monstruo que creamos con los Mercados, aquí llega su puntilla.

Es extraño comprobar como la gente se indigna con cosas que ya sabía pero no quería reconocer. Es más, todos hemos dado por sentado que los cables diplomáticos son algo más que informes rutinarios realizados por diplomáticos más o menos aburridos. En cualquier empresa hay gente que dice cosas peores sobre su competencia -o sobre cualquier otra cosa-. Lo importante es el ruido mediático que han generado las filtraciones, convirtiendo a Julian Assange en poco menos que el nuevo mesías, declarándose la primera ciberguerra a nivel internacional. A nadie parece importarle que el señor que destapa información confidencial de los gobiernos sea completamente opaco, pese a gustarle estar frente a los focos. Lo mismo decían de Jesucristo.
Julian Assange.

Tampoco nadie se pregunta como es que a nadie se le ocurrió antes. Buscar gente desafecta con su trabajo en puestos vulnerables y destapar grandes secretos. Muchos han muerto por hacer su trabajo. ¿Es éste un caso con demasiados focos? Anna Politkovskaya o Litvinenko contaban con atención mediática y nada impidió su asesinato. En los últimos 10 años casi han muerto 1.000 periodistas asesinados. Dando la cara para mucho más que las fotos. Supongo que ellos fueron tontos y Assange muy listo.

Hoy, después de meses de subida continua del precio del combustible, ha subido el del petróleo. En el contexto actual eso sólo beneficia a las economías emergentes, que no a sus países. Es sólo una nota discordante más dentro del pandemónium. Y seguirá aumentando porque, por ejemplo, ya existe competencia para la empresa de destape de Assange, OpenLeaks. Si primero fue la información confidencial de los estados, ¿quién nos dice que no será ahora la nuestra? "No sólo lo que te rodea es una mierda, tú también amigo".

Lo peor de todo es que nadie gana. Ni nadie nos va a venir a salvar ni hay un genio malvado detrás. Simplemente erramos el camino. Posiblemente padezcamos sordera después de todo este estruendo que nos haga insensibles a lo que esté por venir. No nos engañemos, todas las cosas buenas que hemos logrado no tienen por qué desaparecer por decidir cambiar las cosas. De hecho, ya nos las están quitando. Pero la cacofonía de nuestros tiempos pesa más sobre los corazones que la búsqueda de un nuevo camino. ¿No hay alternativa?

Yo no me rindo. Como señala la canción de Ismael Serrano en su estribillo: Si se callase el ruido, quizás entenderías que nos queda la esperanza.

Salud & aventura

lunes, 6 de diciembre de 2010

Sonríe


Hace poco me dijeron que era incapaz de disfrutar las cosas porque siempre me siento obligado a ellas. Y es verdad. Llevo mucho tiempo esperando a que pase algo mientras me entretengo en vivir mi vida. Al revés de lo que piensan los que me conocen, vivo siempre al borde de la esperanza y sus abismos. Porque creo en un mundo mejor. Sí, soy un estúpido idealista. No sé por qué, ni cómo ni cuándo caí. Supongo que siempre he tenido mucha imaginación.

Lo peor que le puede pasar a alguien con imaginación es ser un cobarde. Y lo peor que le puede pasar a un cobarde con imaginación es vivir en estos días. Pero no intentéis animarme con palabras de consuelo, porque lo que también sé es que vosotros, todos, sois unos cobardes. Y también que tenéis una gran imaginación. Que sufrís por todo lo que os rodea y no os gusta. Comparto la impotencia y ese impulso romántico de intentar evadirme de todo.

Porque todos queremos creer que el mundo va bien, que tarde o temprano todo se arreglará como de costumbre. O que tal vez no estamos tan mal. Pero eso me da igual, interrógate a ti mismo. Pregúntate si te gusta lo que ves y qué sientes cuando piensas en cambiarlo. Averigua qué es lo que quieres dejar a los que vengan detrás de ti. No te pido que seas ni solidario ni generoso, sólo que te contestes a esas preguntas.

Sin presiones es difícil la respuesta. Ni siquiera sabemos lo que queremos ahora, porque cuando lo tenemos, nos ofrecen nuevos productos en esa máquina del deseo que es el capitalismo. Nos encadena mirando la pared del fondo de una caverna llena de colores artificiales. Los sueños son una realidad virtual generada por un mercado destinado a limpiarnos el cerebro. Desde la pantalla de un Iphone hasta la cima del Everest. Nuestra imaginación nos ha permitido tragarnos todas esas apariencias. Al fin y al cabo, el hombres es tan sólo un mono que imagina.

Últimamente las noticias se han convertido en el espejo de esa realidad virtual que experimentamos con la tecnología 3D más sofisticada del universo: nuestros ojos. Por ejemplo la democracia. Pensábamos que los políticos nos robaban a cambio de hacer "política". Falso, son carísimos funcionarios que obedecen las directrices de unos órganos internacionales a los que nadie elige. En el mundo global no existe ni izquierda ni derecha. Tan sólo las eficientes matemáticas del FMI y similares. Siempre en positivo, nunca negativo... y cuanto más, mejor.

Pensemos en el periodismo. En las sociedades desarrolladas el fracaso escolar está al orden del día. Mi generación sabe mucho menos que la anterior. Sí, está todo en Wikipedia, pero ¿es eso conocimiento? ¿Son las filtraciones de Wikileaks periodismo "de investigación"? ¿Los son las filtraciones interesadas de los casos de corrupción? Nadie ha pensado que la cantidad de información que fluye actualmente por el mundo requiere de criterio y sentido crítico, que decrece en la misma proporción. O sí lo han pensado. Los medios no sólo generan opinión y manipulan, también controlan el estado de ánimo de las masas. Es imposible ver un telediario estos días sin caer en el desaliento.
¿Qué temas tratan los telediarios? Violencia de género, desplome de las bolsas, corrupción política nacional, corrupción política internacional, el tiempo -¡nieva en invierno!-, crisis. Y el periodismo está sujeto a los mercados y necesita financiarse, por lo que necesita competir y no puede dejar de tratar temas que "nos interesan a todos". Nos divide para obtener cuota de mercado y nos dice "qué está pasando". Siempre según ellos.

Pero no es culpa del periodismo. El 4º poder es sólo una más de las herramientas de ese monstruo que hemos creado. Un ente generado a base de nuestros miedos, sueños y esperanzas. Y también de mentiras y errores. ¿Nunca os habéis planteado por qué hay gente a la que se le hace caso y otra a la que no? ¿Nunca habéis reflexionado por qué los políticos son tan condenadamente malos y los seguís votando?

La bolsa, el arte, la moda, el deporte... son todo burbujas. Pagamos sus sueldos produciendo cosas tangibles, como bienes y servicios, para que haya gente que se lucre con las plusvalías generadas. ¡Es de locos! Vivimos en un mundo completamente al revés. Cuanto más tontos, más podemos saber. Cuanto más sabemos, menos avanzamos. Cuanto menos avanzamos, más lejos creemos que hemos llegado. Y es sólo nuestra culpa. Mi culpa.

El criterio y sentido crítico no sólo faltan, sino que están confundidos. El mundo se divide entre el que se lo traga todo y el que cuestiona todo. Los sofistas, hace más de 2000 años, proclamaron que no había verdad. Su herramienta era la demagogia, exactamente igual que ahora. Y eso mutila nuestra libertad.

Algo es bello porque tiene diversos colores, lo que le hace distinguible. En un lienzo con millones de gotas de color, todas supuestamente diferentes, no hay belleza. Ni siquiera diversidad. Tan sólo la repetición hasta el hartazgo del mismo concepto "estás sólo y nada vas a cambiar". Lo que yo aquí escriba no cambia nada, pero me gustaría ser transparente entonces. Compartir tu color y que juntos abandonemos esta soledad que nos atenaza.

Sé que lo que digo es también demagogia. Que sólo apelo a mi verdad. Que nadie entenderá ni la mitad y que mi mensaje quedará diluido, tal vez precisamente por ser transparente. Que no soy tan inteligente como creo y que no sé nada sobre la vida. Que en el fondo el mundo va bien y que esto es una pataleta. Ojalá supiese escribir mejor y convenceros de que nos unamos y hagamos esto posible. Desearía tener un título potente y argumentos convincentes. Pero ante esta situación, sólo quisiera que alguien me hiciese caso en esto:
SONRÍE.

Salud & aventura