martes, 12 de octubre de 2010

El mundo va bien (II)

El otro día comentaba que el mundo está en su mejor momento histórico. El mundo va bien, de eso no cabe ninguna duda. La riqueza del mundo crece sin parar y lo peor que nos puede pasar es quedar orillados en el camino. En todo juego siempre hay algún perdedor pero eso son daños colaterales asumibles. Sobre todo cuando cada día más y más gente accede a televisiones de LED, telefonía móvil, coches o tabaco. Miles de millones de personas unidas por el estandarte del capitalismo occidental que ha hecho posible el milagro. Mejor que las bodas de Canaán.

Sin embargo no faltan los detractores del sistema. En concreto un puñado de radicales que no tienen ningún fundamento. Los antisistema no son más que rabiosos alimentadores del mismo. Sus acciones, su filosofía y su existencia sólo refuerzan su opuesto, la necesidad de un sistema en el que protegerse de ellos. Luego están los alarmistas de turno, ecologistas y defensores de los derechos humanos. La naturaleza se transformará, pero lo que es seguro es que sobrevivirá a los humanos. Y los derechos humanos son sólo papel mojado en el vasto mundo de la economía mundial. Su necesidad va desapareciendo conforme se van llenando los bolsillos de dólares.

Un ejemplo muy clarificador de que el mundo va bien es la política nacional. ¿Alguien se acuerda de la plataforma "Estosololoarreglamosentretodos"? Montó bastante revuelo, salían caras famosas -también "intelectuales"- y estaba organizada por la Fundación Confianza -Banco Santander, Movistar- y las Cámaras de Comercio. Un efectista brindis al sol para decir a la ciudadanía "ganamos nosotros, pagamos todos", que contó con cierto apoyo. En Facebook, sin ir más lejos, cuenta con un centenar de personas que está atenta a las cosas que va publicando. Un centenar de más de 98.000 amigos que tiene la página. ¿Ha fracasado la iniciativa?
Eneko

Es más, ¿dónde están los intelectuales y el famoseo ahora? Después de la chorrada de la ceja y esta campaña, yo no he visto más que claudicaciones y pesimismo, los que se atreven a hablar entre el ruido mediático de la derecha radical. Ni siquiera los sindicatos, que acogen los últimos vestigios de la ciudadanía más activa, han sabido dar una respuesta que no sea una huelga a medio gas. A medio gas porque su permanencia en los medios ha sido equiparable al rescate de los mineros chilenos o la rotura de la balsa de Hungría. Luego, nunca más se supo. Y los 100 economistas estos, aquí una explicación sobre sus intenciones y objetivos.

Si todo va tan mal... ¿por qué nadie se queja? ¿Por qué los que se quejan no proponen soluciones? Pues sencillamente porque todo va bien. ¿Para qué voy a salir a la calle, como hice contra la guerra de Irak, si total, el PIB mundial no se ve afectado por la muerte de miles y miles de civiles? De hecho no debió ser tan malo. Irak ahora es una democracia, impuesta, pero democracia. Incapaz de funcionar porque no tiene las bases democráticas necesarias -cultura, educación, soberanía efectiva-, pero es democracia. Y lo más importante, el petróleo fluye y llevará a las casas iraquíes, en unos años, televisores de LED y parabólicas más grandes.

El sistema funciona, pese a todo. El presidente Rodríguez hoy ha sido abucheado e increpado mientras el rey Borbón hacía una ofrenda a los soldados caídos en acto de servicio. Todo dentro de la "normalidad democrática". Porque tanto los que vocean como los que son voceados van en un mismo barco hacia el prodigioso futuro que nos ofrece la hegemonía capitalisa. Sólo hay una receta y es alimentar el sistema. Desde fuera o desde dentro. Si no, pregúntese, ¿qué hace tan tranquilo leyendo ésto mientras tiene la sensación de que ahí fuera las calles están ardiendo? Porque tiene la tranquilidad de que todo va bien.

Esto nos da una idea de la política de estos tiempos. ¿Para qué vas a arriesgarte a tomar medidas impopulares si total, va a dar igual? La política local se basa en hacer lo que la gente pida, aunque sea completamente inútil. En Navarra han hecho un campus de la universida pública en Tudela, que se encuentra a menos de una hora de Pamplona. Es completamente innecesario, porque la dinámica sería entonces hacer universidades en cada pequeña ciudad. De hecho, en España hay 50 universidades públicas con sus becarios, profesores, investigadores y alumnos, algunas veces, insuficientes. ¿Se negó alguien al capricho del campus tudelano? Teniendo en cuenta que lleva unos añitos funcionando, no con la suficiente vehemencia.
"Queremos un paso de cebra como Villa Arriba, da igual donde". vía failblog.org

¿Se tira el dinero de los contribuyentes? Cualquier político local diría "sí, pero es que sino, nos nos votan". Las farolas más grandes, el carril bici más largo -aunque de carril bici sólo tenga el nombre-, el colegio público con el spa más grande, las rotondas más llamativas... Eso es lo que acabamos pidiendo. Donde había tres carriles y sitio para aparcar, reclamamos una mediana ajardinada con árboles, que "queda bonito", aunque no se pueda aparcar y los autobuses te hagan jurar arameo. Los profesores estarán mal pagados y los niños la romperán en seguida, pero la pizarra de mis nenes que sea electrónica. Y si no lo haces, ya le votaré a otro que lo acabará haciendo. Aunque tenga que trincar menos.

Porque si la conclusión es que la Mano Invisible, garante del libre comercio, va a solucionar todos nuestros problemas, no hace falta nadie que los solucione. Antes pensaba que la sociedad se había quedado insensible. No, simplemente ha contemplado que tras Auschwitz, tras la Guerra Fría, tras el 11S, tras el terrorismo y la corrupción, tras la muerte diaria de miles de pobres -¡cada vez menos!-, tras el olvido de los valores y la ausencia de emociones... no pasó nada.

Durante mucho tiempo hemos vivido ante el miedo cataclísmico de la próxima incursión depredadora, invasión bárbara, el próximo golpe de estado o la próxima guerra que acabe con el mundo conocido... que se limita al nuestro. Sin embargo el mundo no se para por nadie, el mercado corre desbocado y el que se pare a llorar a sus muertos queda fuera del juego. Y llegará un momento en el que corramos ciegamente hacia el final del precipicio, igual que salimos de él.
El otro día en un documental de La2 salía un japonés hablando en términos pesimistas de mundo. Nada excepcional si no fuera por una analogía de lo más interesante: las bacterias en una Placa de Petri crecerán exponencialmente hasta que agoten los recursos, en ese punto su población se enfrentará a un punto de no retorno. Sólo una generación antes del quiebre, las bacterias habrán usado la mitad de los recursos disponibles. Para las bacterias, no habrá ningún problema directo hasta que mueran por inanición.

Una Placa de Petri como analogía de nuestro mundo.

Hasta entonces la Placa de Petri o probeta habrá ido muy bien. Tanto es así que las bacterias crecerán como nunca. El japonés estimaba que si el tiempo completo hasta agotar los recursos era de un minuto, los últimos segundos eran cruciales porque se podía pasar del todo a la nada sin darnos cuenta. No, no somos bacterias. Pero los que creemos en un mundo finito y queremos dejar algo a los que vienen detrás, no nos basta con la palabra "crecimiento".

El mundo va mejor que antes, pero la sociedad civil se parece cada vez más a un rebaño. Y sus líderes, lamentablemente, también. Deberíamos examinar nuestras conciencias y ver qué somos capaces de hacer. No sólo reciclar, sonreír al panadero y donar 10 euros a Cruz Roja. Qué podemos hacer para cambiar las cosas. Eso supone situarse con los herejes que no creen que la solución a todo esté en el crecimiento económico. Eso supone, quizá, sacrificar algunos beneficios. ¿Pero ya somos conscientes del precio de la factura del gran banquete que nos ponen en la mesa?

Mientras seamos rehenes del bienestar seguiremos sintiendo que algo va mal. Como decía el grupo de música Escuela de Odio, cuando los mudos griten los sordos sentirán el miedo. Creo que está claro quienes son los mudos y quienes los sordos. Podremos vivir a todo trapo nuestra vida, sin problemas. Pero yo al menos me sentiré vacío. Y tengo la certeza de que nuestros políticos no van a hacer nada efectivo por nosotros... si no se lo pedimos suficientemente fuerte.

Quijote de mariano7724

Salud & aventura.

martes, 5 de octubre de 2010

El mundo va bien (I)


No lo digo yo, lo dice la estadística. Como he podido leer en el libro El mundo después de USA, del indio/norteamericano Fareed Zakaria, la proporción de personas que viven con menos de un dólar diario o menos cayó del 40% en 1981 al 18% en 2004, y se calcula que habrá descencido al 12% en 2015. El crecimiento económico de China ha sacado a 400.000.000 de personas de la pobreza, mientras que disminuye en los países donde vive el 80% de la población mundial -estimada en 6.697.254.041 personas por el Banco Mundial-. Sólo hay 50 países en situación catastrófica, pero esos están perdidos. Los restantes 142 están creciendo, aumentando su prosperidad y el número de sonrisas per capita. Supongo.

Así que lo siento. Si ya tenía dificultades para continuar con el blog cuando todo me parecía terrible, ahora me doy cuenta de que en realidad todo va fenomenal. O algo así. El análisis de Zakaria, que se centra en crecimiento económico como buen capitalista que es, indica que, aunque en occidente vivamos cierto declive -el bienestar nos ha llevado a un hedonismo que afecta a nuestras fuerzas productivas-, todo seguirá hacia delante y, lo más importante, los Estados Unidos no perderán su hegemonía. Simplemente cambiará. La refundación del capitalismo que anunciaron los políticos europeos es un paso necesario, normal y, en cierto sentido, histórico.

Creo que ya va para dos años que empecé a escribir en este blog. He puesto fotos de niños africanos muertos de hambre que, ahora me entero, eran excepciones en un mundo que navega hacia la prosperidad. He bramado contra la incompetencia política y el liberalismo/capitalismo poniéndome en evidencia. ¿Cómo criticar a los padres de este milagro histórico? El capital nos enseña que con más de un dólar en el bolsillo se llega antes al cielo y que, cómo no, cada vez somos más los que accedemos a ese paraíso.
La muerte, la violencia, el terror... son productos informativos. Soy un payaso por preocuparme por la sociedad del miedo que se estaba fraguando porque, en realidad, es un producto del periodismo. La revolución tecnológica nos ha llevado a la retransmisión continuada de los últimos vestigios de las violaciones y las guerras, que cómo bien apunta Zakaria, son mínimas en este siglo recién estrenado. Me tragué el anzuelo con la caña incluída de esos progres y socialistas de salón que viven del alarmismo, de seguir pidiendo a la sociedad ayuda a los más desvalidos cuando éstos han aprendido a levantarse solos.

Por supuesto que ha sido gracias a nosotros. La herencia anglosajona de liberalismo/capitalismo, con sus formas democráticas y su indiscutible éxito/dominio mundial, es la única alternativa tras la Guerra Fría, que demostró que Stalin, Mao y los Jemeres Rojos eran la utopía sanguinaria del marxismo. Sin embargo la democracia occidental y su faro todopoderoso, EE.UU, han demostrado al mundo que las cosas se pueden hacer bien, mal o regular. Pero que el sistema funciona a pleno rendimiento. Ni China ni la India, los dos más serios competidores de Washington, son un problema. Por la sencilla razón de que al final todo se trata de un proceso de clonación y uniformación. Do you speak english?

Fareed Zakaria no le convence el hecho de que en una tribu del Amazonas una familia pueda vivir mejor que él con menos de un dólar al día. Porque eso es un mito, como el de las primeras comunidades cristianas o el peligro terrorista islamista. Igual que Hegel, la Historia tiene un comienzo y se dirige inexorable hacia su final, esté donde esté. A nosotros no debe preocuparnos porque hay democracia, separación de poderes, derechos humanos y McDonalds en todos los rincones del planeta. O se está en ello.
La sostenibilidad medioambiental se alcanzará. La producción alimenticia se adecuará al crecimiento constante de la población -Malthus era un pesimista-. Nos adaptaremos al cambio climático gracias al crecimiento económico que creará más y mejores tecnologías. Sobre las bases del liberalismo el mundo alcanzará la mayor diversidad cultural. Posiblemente el cristianismo y el islamismo se vuelvan marginales porque, siendo sincero, ¿quién en su sano juicio quiere las restricciones religiosas en un mundo de oportunidades? Nadie. Un mundo sin diferencias, un auténtico paraíso de la sociedad civil.

Zakaria alerta en su libro -que lleva la leyenda "El libro de cabecera de Barack Obama"- de que puede que el sistema no sea del todo perfecto. Siempre habrá alguien que sufra las consecuencias del crecimiento económico, siempre habrá perdedores. Pero eso no es nada comparado con el futuro esplendoroso que hemos conseguido. El resurgimiento y exaltación nacionalista es sólo una seña inequívoca de que vamos por el buen camino. Nos sentimos orgullosos de lo que hemos logrado y del precio pagado por ello.

La pena es que este libro se terminara justo antes de la crisis que dicen golpea el planeta. Pero tengo el firme convencimiento de que Fareed no se echaría atrás en su planteamiento. Como él señala, las guerras, hambrunas, atentados y catástrofes a penas se reflejan en el PIB de los países. Y la crisis es sólo un descanso, porque la infatigable mano invisible de Adam Smith volverá a reconducir a la humanidad ha este infinito salto hacia delante. Nuestros gobernantes están "trabajando en ellou".
Os he mentido todo este tiempo. El mundo va bien. Quizá no nos guste; tal vez no sea nuestra definición de "bueno". Pero en términos macroeconómicos vamos mejor que nunca. ¿Dónde están los valores? Son un invento inútil, como la ética. ¿La ética de un país afecta a su PIB? La falta de ella ayuda, y mucho, a países como China, Rusia o EE.UU, el espejo al que todos queremos mirarnos. Y eso viviendo en un mundo más justo, más humano y "plano". No hay barreras, todo son oportunidades.

Claro, el que esto escribe ha demostrado estar anticuado. En ser ingenuo. Igual ves que a alguien le va mal. A dos, tres o seis personas a tu alrededor. Pero la verdad es que 400 millones de chinos no piensan eso. He pecado de egocentrismo, de ignorancia y soberbia. Me disculpo y os anuncio el advenimiento de un mundo mejor. A mí no me gusta pero no es problema del mundo, es mío. Soy símbolo de todo lo malo que le pasa a esta sociedad. Vean a Belén Esteban, lean a Proust o aficionense al críquet. Disfruten la vida, los que puedan. Y los demás no desesperen, ya les tocará el turno... siempre que comulguen con la neosalvación del mundo. Que, por cierto, es tan antigua como el Imperio Británico.

El mundo va bien, repetid ese mantra. Y mientras lo hacéis, secaros las lágrimas. Ya sean de alegría o de tristeza.

Salud & aventura.

PD: En breve publicaré la segunda parte e intentaré, sin fortuna seguro, comenzar mi proyecto de escribir sobre filosofía en El Politikón. Filosofía vieja, inútil y caduca. Parte de lo que fuimos y que ya no necesitamos. Sonrían.