miércoles, 28 de octubre de 2009

No soy yo, somos todos


Uno sabe que todo marcha bien cuando el mundo entero se pone en tu contra. Cuando uno es candidato de su partido político gracias al dedazo del líder y todos, TODOS, aplauden sin compasión, es cuando la cosa va mal. Sin embargo, cuando uno afirma sin conteplaciones que un modelo de negocio esta exhausto y que la comunicación pasa por otros campos y modelos, lo demuestra y naufraga por falta de financiación... es que has dado con las teclas acertadas.

Ayer el futuro pasó fulgurantemente al pasado, sin pasar por el presente. Soitu, un diario digital independiente, fresco, útil, participativo y, sobre todo, diferente, cerraba por problemas de financiación. Apostaron por contenidos diferentes y por ofrecerlos también de manera diferente. Buscaron la innovación mucho antes que un dinosaurio de la comunicación, ABC, intententara modernizarse para llegar a los más jóvenes con el ABC.es id, viendo que ni el cirujano plástico de Berlusconi podía hacerlo atractivo. Sabían, y saben, que el futuro pasa por la red y por la transformación de los contenidos. Y su cierre demuestra que tenían razón.

Sé que muchas veces peco de sabiondo y que mi retórica es pretenciosa, pero me da igual, porque sé que esta vez tengo razón. Este cierre sólo puede dar alas a un cambio en los consumidores de información que buscan algo diferente. El problema no es de los periódicos, el problema no es de las televisiones ni de las radios, ni la tierra prometida está en internet. Está en las cabezas de los que dirigen el mundo de la comunicación.

Yo hablo como un consumidor que, teniendo la suerte de ver como funciona un medio de comunicación -en un 0,5%, pero menos da una piedra- tradicional, puedo decir que no vamos por el buen camino. El BBVA retiró el apoyo económico a Soitu, pero no se lo quitará ni loco a la liga de fútbol. Mikel me informaba ayer de que la diputación de Álava perdonaba una deuda de 6 millones con el Club Deportivo Alavés. Mis hijos será futbolistas, sin ningún asomo de duda.

A Soitu le han podido las dudas, los miedos y la ignorancia de una sociedad en crisis, no una crisis económica. No debe haber nada más gratificante que darte de cabezazos contra todo y todos, y que al final sólo te gane el omnipotente fútbol. En un país en el que los corruptos no van a la cárcel, en el que los vecinos se pelean e, incluso, se asesinan; un mundo en el que 4 millones de personas ven Sálvame, en el que las decisiones comunitarias se toman desde el punto de vista del fanático del fútbol, en el que seguimos comprando periódicos cada vez más caros y realizados por menos personas; un planeta en el que los ricos han soltado amarras para mantener sus fortunas a salvo, a la espera de que el canibalismo de los pobres les allane el camino de vuelta; en el que somos capaces de condenar al ostracismo a los demás para mantener una comodidad precaria, dependiente y ajena totalmente a los fundamentos de la libertad...; en un sitio así, Soitu ha triunfado.

El periodista y webmaster Mikel Otaegi, y el infografista y periodista David Miranda, se han hecho eco de la noticia en sus blogs. Fueron parte de la creación del Jacinton Post, proyecto destinado a revolucionar a concepción periodística de sus creadores y la de sus lectores. ¿Su fuente de inspiración? En gran parte en el atrevido asalto al futuro de Gumersindo Lafuente, Borja Echevarria y el resto del equipo de Soitu. A mí me habría gustado ser parte del engranaje, como otros niños quieren ser ingenieros o directores de periódico. Nunca pensé que la crisis acuciante de la sociedad se lo podría llevar por delante también a él. Al revés.

Algunos experimentados miembros del mundo periodístico tradicional estarán diciendo "ya lo sabíamos, eso nunca dará dinero". Pero todos sabemos a dónde va Vicente: a donde va la gente. Hoy más que nunca apuesto por transformar los contenidos, por aprovechar las opciones de la red. Y Soitu ha abierto la senda que otros seguirán.

Gracias Soitu. Ésto sólo es el comienzo.

Y por supuesto, salud & aventura.



viernes, 23 de octubre de 2009

Olvídate de mí


No sé cómo empezar este texto. Me gustaría hablar de otras cosas, de la actualidad tan acuciante y del pasado obnubilante. Había una vez un emperador que no sabía hacer metáforas, y yo, tampoco. Al final, de eso se trata todo. Del enigma de la representación del que nos hablaba en clase de Teoría del Conocimiento el profesor Alejandro Llano. Él, desde la perspectiva epistemológica. Yo, de forma menos humilde y más grandilocuente, desde la realidad. Algunos viven su vida con la esperanza de que una vez muertos, signifique algo más que los actos vividos. "Era un buen tipo" no es una afirmación baladí. Es una esencia, hecha con palabras, que intenta encerrar todo el contenido de una vida. Yo he vivido demasiado poco e, igual, vivo obsesionado con esa última asertación.

Vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver. Dicen que lo dijo James Dean, aunque más bien parece un reproche. Y, es que, ya nada es lo que parece. Hoy he leído que con los supercomputadores actuales, capaces de hacer billones de cálculos por minuto, consiguen hacer en pocos meses lo que toda la humandiad durante 10 años. Que numerosas investigaciones, desde la ingeniería a la física, pasando por la medicina o la biología, se están aprovechando de sus numerosas virtudes para hacer un trabajo titánico. Al menos, en el tiempo, porque les llevaría más de una vida lograrlo. Pueden reproducir galaxias, agujeros negros e, incluso, pautas de comportamiento. Quizá en el futuro, con pulsar una tecla, sabremos las respuestas a las preguntas antes de pronunciarlas. Adiós al amor.

¿Para qué tanta prisa? Recuero que el libro de Naomi Klein, No Logo, tenía el subtítulo de El poder de las marcas. Por supuesto, No Logo fue una marca fácilmente reconocible entre aquellos que querían acabar con el sistema. Sistema que garantizaba la posibilidad, ya no sólo de comprarse el libro con su dinero, sino de tener tiempo para leerlo y no tener que coser balones de sol a sol. Y no hay crimen, ni víctimas ni culpables. Como las camisetas y las chapas con la cara del belicoso Che Guevara. La revoluciones, al final, son sólo unas cuantas vueltas más. La gran rueda del mundo nunca se detiene.

La cadena de hechos que conforma la realidad sólo difiere en el juicio que hacemos de ellos. Así, los políticos siempre ganan en las votaciones, la culpa de las derrotas en fútbol es siempre del árbitro y él la mató porque "era suya". También una película aburrida puede hacernos sentir el paso de los eones en un puñado de minutos, y los primeros años de vida de un hijo escurrirse de la mano como puñados de agua. Ése es el misterio de la duración, que convierte algunas jornadas en eternas, e instantes en leyenda. Y nunca hay marcha atrás para recuperarlos.

Mi amigo Miguel me dijo hace tiempo que la vida era flujo. Su enfoque era determinista porque, al fin y al cabo, la vida tiende hacia la dirección que marca el tiempo, los ríos no suben las montañas. Igual que un arroyo se abre paso entre las piedras de las montañas, día a día se cumple que la vida mantiene un equilibrio entre imposibles. Y, aunque la probabilidad va haciendo mella, todos los ríos van a parar al mar. Jorge Manrique sabía de lo inevitable que es el final de este camino, y la física también. Aunque la energía ni se crea ni se destruye, porque siempre permanece -es el garante de que tengamos un "todo" e, incluso, un "algo"- se transforma. Inevitablemente, "lo que es" tiene que dejar de serlo, para pasar a ser otra cosa.

Por eso no comparto la prisa que no entiende de limitaciones. Verdaderamente no entiendo nada. Hay quién se cree en posesión de la verdad simplemente por haber vivido más, aunque no haya pensado ni cinco minutos en algunas cuestiones. Es como asegurar con privilegios a una persona que tiene 5 años de carné y sólo ha conducido uno. ¡Qué privilegiados somos de poder simplemente sentir la caricia del tiempo! Y qué egoísta soy por reflexionar sobre estas cuestiones, cuando son una pérdida de tiempo.

Un guardia civil me dijo, con profundo respeto y cariño, que la filosofía estaba hecha por ricos. Así lo atestigua la historia de la filosofía: esclavos, mayordomos, sacerdotes, empresarios y obreros han mantenido las mentes pensantes. Por eso el tipo que piensa, si llega a conclusiones importantes, no podrá aplicarlas a la realidad al estar separado de ella. Ni mano invisible de Adam Smith ni paraíso comunista de Karl Marx. Como cuando planeamos algo y sale mal, aunque en nuestra cabeza estaba todo perfectamente claro.

No sé, al final es como fotografiar. En el momento que uno toma la decisión de apretar el botón, la imagen queda registrada. Es un paso adelante. No hay vuelta atrás. El tiempo no espera a la decisión, ni el flujo. Ni siquiera la razón. Por eso en ocasiones hay que tomarla con el corazón, que no entiende de tiempo -o eso dicen-. Y, a partir de ese instante, es imposible equivocarte. No cambiaré el mundo, tal vez. No cambiaré ni tan siquiera yo mismo. Pero nunca me habré equivocado.

Dicen que más vale pájaro en mano que ciento volando. Pero no hay nada mejor que tenerlos todos dentro de tu cabeza. Sonreír al nuevo mundo. Puede llegar mañana.

Salud & aventura.

PD: Todas las fotos son de Robert and Shana Parkeharrison.

viernes, 16 de octubre de 2009

Érase una vez un colorín colorado




El título de este post lo leí en Dos veces cuento de José Luis González, una antología de microlatos. Por desgracia, no encuentro el libro, aunque recuerdo que se le ocurrió a la hija pequeña del recopilador. Competía en brevedad con otro ilustre microcuento, que rezaba: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía seguía allí". Tan breve y tan directo, tan normal y tan extraño, que a mí todavía me hace estremecer.

miércoles, 7 de octubre de 2009

El hombre de negro



Voy de negro y te preguntas el por qué
porque no visto otros colores sé muy bien
que mi apariencia puede resultar sombría y gris
tengo razones para vestir así

Llevo el negro por los pobres y también
por los vencidos puestos contra la pared
Lo llevo por el preso,
que paga el sueldo de
una ley hecha a medida del poder.

Llevo el negro por aquellos que jamás
hicieron caso a Cristo al proclamar
que existe un camino de Amor y de Piedad
hablo claro, tú me entenderás

Llevo el negro por la injusta soledad
de los viejos y los que acabarán
fríos como piedras después de cabalgar
mientras alguien se hace rico en su sofá

Llevo el negro por el joven que caerá
en la guerra creyendo tener detrás
a Dios y a su madre de su lado
y no es verdad.
es la carne del juego de un general

Sé que hay cosas que nunca estarán bien
pero nada es imposible mírame
yo canto esta canción
¿ que puedes hacer tú ?
Mira hacia dentro y carga con tu cruz

Quiero enseñar un arco iris al cantar
pero en mi espalda cae la oscuridad
y hasta que la luz no brille de verdad
voy de negro, de negro me verás.

¿Qué hacen cuatro drogadictos y macarras en el desierto? Muy sencillo: una gran canción. Loquillo, Enrique Bunbury, Jaime Urrutia y Andrés Calamaro cantan a los hombres de negro. Ya lo hizo Johnny Cash, el "hombre de negro" por excelencia. También fue un maldito, como muchas veces lo son los genios. A mí estos cinco músicos me sorprenden, en su voz está contenido todo lo que es el rock: vicio, dolor, experiencia y, sobre todo, lucha.

Sé que este post debería ir en Rockanrola, pero creo que resume bastante bien mi estado de ánimo. Hoy, por ejemplo, ha muerto un chaval en Afganistán, víctima de la guerra -aunque se empeñen en decir que es otra cosa- y de una sociedad empeñada en destruirse. También está la ley echa a medida del poder, como en el caso Gürtel, donde la corrupción manifiesta siempre es cosa del pasado. O en la injusta soledad de los ancianos que lucharon y levantaron este país para quedar olvidados, o los que no pudieron hacerlo porque quedaron en alguna cuneta. También la injusta soledad de los parados, que viven una crisis económica que no conocen los que la generaron, enriquecidos en su sofá.

Ir "de negro" no es ser derrotista, es ponerse el uniforme para sacudir las conciencias. La gente sensata no mira los colores, sólo ve personas. No estoy en contra de la diferencia, estoy en contra de la exclusión. Al final, todos somos personas... tan difícil no es ponerse de acuerdo. ¿Cuál es el camino? No lo sé. Sé que últimamente reflexiono y no os cuento nada, y he perdido algo del sentido del humor. Estoy en puntos suspensivos, lo siento. Pero hoy he aprendido una cosa:

Quiero enseñar un arco iris al cantar pero en mi espalda cae la oscuridad y hasta que la luz no brille de verdad... este blog por aquí seguirá.

Salud & aventura.