jueves, 24 de septiembre de 2009

Cosas que pasan (VIII): Olor a tierra quemada


La vida es una mierda. ¿La vida es una mierda? Al final todo se trata de palabras. Todos los que a lo largo de los últimos años han hecho larguísimas colas en el INEM, perdiéndo sus mañanas, se habrán congratulado con la noticia de que, por fin, también abrirá sus puertas por las tardes. Así podrán comerse el bocadillo en la fila del servicio público de empleo estatal. Los mismos funcionarios, más horas. Ni si quiera el crecimiento del paro ha conseguido que aumente su plantilla. ¿Para qué?

A los únicos a los que se les está subvencionando es a los que se llevaron la pasta la última vez. Como un cáncer, las constructoras y los bancos reclaman que tapemos sus agujeros sin que ellos cambien un ápice sus planteamientos, porque si no hacemos caso, este barco se hunde. Y nosotros obedecemos. El fantástico Plan E de Rodríguez sólo sirve para que se aprueben planes de urbanismo al tun tun, arreglando aceras de edificios que se van a demoler o arreglando calles que no llevan ni 6 meses terminadas. "Es para dar trabajo a los obreros", dirán. Yo creo que es para perpetuar un sistema que beneficia a unos pocos. Por ejemplo, toda la inversión que ha supuesto Madrid 2016 ha ido a parar, en forma de deuda, a los bolsillos de muchos empresarios que ven con preocupación que no van a recuperar su dinero. Rodríguez trabaja en ello pidiendo vacaciones para Gasol, así podrá apoyar la candidatura olímpica. Está trabajando duro.
Logo realizado por Julián Hurtado y visto en Criando Cuervos.

El mundo es una mierda, pero porque nos resulta más cómodo. La ignorancia es la verdadera plaga de nuestro siglo. Manuel Romero, un trabajador-autónomo-propietario de la empresa Construcciones Manuel Romero, ha sido recibido por Rajoy y algunos otros políticos que buscaban la foto. Manuel ha recorrido el camino de Chiclana -Cádiz- a Madrid andando, para denunciar su situación. Seguro que es un hombre honrado, que no se enriqueció con la burbuja inmobiliaria, amante de su familia y que siempre tuvo problemas para llegar a fin de mes. Seguro que a su llegada estaba el dirigiente del PP de casualidad, que le lavó los pies. Probablemente Rajoy pueda hacer mucho por su situación como líder de la oposición. O tal vez no. Pero ahí tenemos la foto.
Un talante pacífico y trabajo para el entendimiento.

Aunque el INEM no aumente su plantilla para atender a los millones de parados, la mafia sí que ofrece salidas. Después de ver cómo el PP aplaudía a un mentiroso y presunto delincuente como Camps, o delincuente entero como Fabra, la gente ve la mafia como un buen sitio donde trabajar. El crimen organizado es una buena plataforma para conseguir lo que te propongas. Berlusconi ya piensa con ganar el Premio Nobel de la Paz. Sale rentable, al parecer. Eso, o hacerte directora de cine.

Visto en los foros de El País.

La crisis económica hunde en la pobreza a cien personas cada minuto que transcurre. Varios satélites ilustran el rápido deshielo de la Antártida y Groenlandia. Y yo tengo en la nariz permanentemente el olor a tierra quemada. Me gustaría cambiar el mundo, pero a veces tengo la sensación de que primero tengo que prenderle fuego, y a mí con él. No me sirve la resignación, todavía no. Que las cosas se hagan mal desde siempre no significa que se tengan que hacerse así. ¿Estoy tan solo?

Él sí parece estar solo.

Ahora que nos gobiernan los ineptos, es la hora de cambiar las cosas. No nos engañemos, lo pueden hacer peor. Pero jamás podremos justificarnos diciendo que "nunca pudimos hacer nada".

Lo peor que puede pasarnos es no ser uno de esos 100.

Salud & aventura... y fuego.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Cuando fuimos los mejores

Por muy poco no se ven las eras de Cardeñosa... Más aquí.

Cuando era más niño tenía la fortuna de pasar algunos días del verano en mi pueblo, Cardeñosa de Ávila. Nunca hice amigos allí y, de pequeño, me encerraba en el patio a jugar con soldaditos de plástico u otros juguetes. Luego, con el tiempo, vinieron la bicicleta y la lectura. Últimamente me viene mucho a la memoria todo esto, igual porque solíamos ir en agosto, y muchas veces representaba el final del verano.

Tengo un recuerdo que vuelve mucho a mi memoria. En las eras del pueblo hay un camino bastante recto y liso por el que me encantaba ir con la bici. Podía pasarme una hora subiendo y bajando por aquel puñado de metros, sintiendo la libertad del cielo abierto sobre mí y la amplitud de los campos segados a los lados. Pedaleaba muy fuerte al principio, y luego me dejaba llevar por la inercia. Me imaginaba conduciendo un coche o una moto. Y era una sensación increíble.

El otro día volvía a casa del trabajo con mi Marbella y en una pendiente suave metí quinta y dejé que la inercia llevara el coche. No iba a más de 40 kilómetros por hora, pero era una sensación muy parecida. Me pregunté cuándo perdí aquella fascinación por los vehículos autopropulsados. Cuándo me inventé que ya lo sabía todo y ya nada podría sorprenderme. Y por qué.

Uno de los peores vicios de la humanidad es aprender de los demás. Si a alguien se le plantea un problema y lo soluciona, sienta jurisprudencia. El siguiente no se planteará cómo arreglar el entuerto, simplemente seguirá las enseñanzas. Da igual que sea una mala solución o sea mejorable, ya estará asentada la pauta de comportamiento. Si se trata de algo relativamente amable o razonable, hablaremos de tradición. Cuando es algo manifiestamente negativo, y carente de explicación, decimos que la vida es así -de hijadeputa-.

¿Qué nos pasó? Las generaciones anteriores lucharon por la libertad, y las anteriores para poder vivir. Siempre he tenido miedo a la exigencia, porque siempre pienso que no me darán tiempo a rectificar, a aprender. Pero lo necesito, necesito despertar y hacer las cosas bien. Aceptaré si llega el momento de darme cuenta de que no sirvo para esto o lo otro, pero quizá encuentre el lugar adecuado para mí. Pero para enseñar hace falta paciencia, y ya no nos queda.

Ahora vivimos de simulacros. En un mundo en el que tenemos toda la información en todo momento, considero que no sabemos nada. Nadie nos hará perder tiempo en saber cómo funciona un molino eólico, porque nos informará también de cómo se cruza un paso de peatones en Tokio. Opinamos sobre Irán, sobre E.E.U.U., sobre Valencia y sobre nuestro barrio con un clik del ratón. Lo que debería generar un mundo interconectado e informado sólo ha creado una masa voces, un océano de corrientes perdidas en una inmensidad inabarcable. Y todos estamos en medio de ninguna parte.

Me siento culpable. Quiero un mundo para todos, porque creo que es lo natural. El problema es que no podremos hacer lo que nos venga en gana. Tendremos que esforzarnos en comer algunos alimentos una vez al mes, o en cambiar las cosas sólo cuando dejen de sernos útil. Pero yo no puedo pediros esfuerzos porque soy el más flojo de los flojos, y solo no puedo. Por eso recuerdo cuando era un niño, hace cuatro días, y veo cuando todo era posible.

El otro día en Olite había unos críos jugando con un toro de cartón, de esos que van sobre una rueda. Sólo había que verlos jugar y recordar. No era sencillo, porque enseguida volvía el recuerdo de la vida adulta y las prisas. El hacer "algo" útil. ¿Qué nos pasa? No digo que no debamos madurar, pero sí que no dejemos de hacerlo nunca. Cualquier tiempo pasado fue mejor se suele decir. Eso dice bien poco del futuro. ¿Por qué no domar la naturaleza y evitar que todo lo que suba tenga que bajar?

Hoy recuerdo cuando todos fuimos los mejores. Sólo os pido que ahora cambiemos el mundo.

Salud & aventura.


jueves, 3 de septiembre de 2009

¿Crisis económica? Estupidez

Coche familiar a la antigua usanza.

El otro día pude sufrir una nueva entrega del programa Comando Actualidad que emiten los miércoles por la noche en la televisión pública española. La de todos. ¿Sabíais que la mitad de los españoles no llega a fin de mes? ¿Y que la mitad de los jóvenes no pueden pagarse la hipoteca? Sólo vi un ratillo, pero como poco, es reconfortante. Soy joven y español, ergo mi vida tiene un 50% de probabilidades de ser un desastre económico. Es bueno saber que acerté con mis risueños planes de ir a pedir a la catedral de Salzburgo.

Pero todo esto es mentira. Los chicos de Comando Actualidad saben que no hay mejor gancho de actualidad que la crisis. Antes, si querías hablar del azul del cielo, lo tenías difícil. Ahora basta con lanzar la pregunta: "¿Afecta la crisis al azul del cielo?". Posiblemente haya un gran grupo de entusiastas dispuesto a opinar, incluso habrá alguno que lo haga gratis. Por amor al arte, si eso ha existido alguna vez.

Los casos que mostraba ese supueso "Comando" de "Actualidad" les sonarán:

- Una familia gitana que regentaba un puesto en un rastro de Madrid. Antes de la crisis ganaban 1.500 euros a la semana, por tres días de trabajo (6.000 € mensuales). Tenían un cochazo, teles de plasma, el hijo pequeño una Xbox y vestían con ropa bien para hacer la compra al hiper. Pero la crisis les había hacinado a los 7 miembros de la familia -el chico que dejó embarazada a una de las hijas también- en el pisito de los padres. Ahora no podían pagar casi las letras del coche, las teles, el piso... Debían trabajar más. Al día siguiente, con ropa muy diferente, vendían camisetas a dos euros en un puesto de mercadillo. ¿Es culpa de la crisis?

- Una pareja joven con un hijo, que compra ropa en el puesto de los anteriores, le comenta a la reportera que viven 6 personas en el piso de los padres de ella, de 50 metros cuadrados, mientras alquilan su piso de Toledo para ir tirando. La hipoteca, de 1.000 euros, apenas la pueden pagar con el alquiler que perciben. Él dice que claro, "teníamos todas las comodidades, con el cuarto totalmente equipado para el crío"... Claro. La reportera, interesadísima, les acompaña. Allí viven los padres, la pareja con el niño, y otro hermano. Al otro hermano le han echado de la carnicería de una superficie comercial por robar dos lonchas de mortadela, y no puede pagar su alquiler. "Es mentira, pero así se ahorran el finiquito". La reportera pasa de ese hecho, prefiere centrarse en que el padre novato, pese a estar arruinado, se le pasa todo con su hijito. ¿Es culpa de la crisis?

- Otra pareja joven alquila su piso, y cada uno vive en casa de sus padres. Los dos tienen un sueldo, de 1.200 y 800 euros. El problema es que la hipoteca de su piso es de 1.200 euros, igual que el primer sueldo. Los 800 euros restantes son, al parecer, del todo insuficientes para vivir. No pueden irse de vacaciones ni ir al cine. ¿Crisis?

Los primero, los gitanos, le echan mucha cara. Conozco familias de 10 miembros que, con sueldos mucho más pequeños, han vivido perfectamente. Por ejemplo, la de mi madre. Eso sí, tenían un 127, no un Cayenne. Y no tenían tele. Uno de los peores momentos es cuando la reportera llama a la Xbox "Gameboy", pero es que a ella se la suda todo. Sólo quiere resaltar la desgracia de que antes tenían todo y, ahora, nada por la crisis.

Los segundos, un poco más de lo mismo. Yo jamás me meteré en una casa por una hipoteca de 1.000 euros si: A) No tengo estabilidad laboral y B) No tengo un sueldo suficiente. Si no tengo esas dos cosas, intentare vivir de alquiler. Sé que es complejo, pero para conseguir A) y B) he estudiado 2 carreras. No es por echarme flores, pero sé que será complicado dedicándome a la construcción o a las carnicerías de grandes superficies. Y eso que lo del chico de la mortadela me parecía mas interesante, pero...

Los terceros son representantes de la ilustre crisis económica. Primero, por meterse en un piso de mierda con una hipoteca de 1.200 euros. Vale, me diréis que por menos no hay nada, y menos en Madrid. Ok. Pero son dos sueldos, y te quedan 800 euros para vivir dos. Mi familia, al poco de nacer yo, vivió 3 años del paro de mi padre. Mis padres de hecho no se iban de vacaciones -ni se van-, no cenaban fuera y tenían... un 127 blanco. ¿Para qué más? Con él fuimos a Sevilla desde Pamplona, y nos recorrimos media España. 5 personas. O 4 y media. Prefieren irse de vacaciones, ir al cine y salir los fines que vivir juntos. Yo he visto a gente vivir en pisos universitarios por menos de 300 euros al mes. Y no dar asco ni pena.

Estos tres casos no son por culpa de la crisis económica. Son fruto de la ignorancia, de la innopia y de una funesta gestión económica al nivel más básico: el familiar. Nuestros padres, los que ahora mantienen a sus hijos, hicieron los mayores sacrificios para mimar a unas generaciones que lo único que quieren es vivir cómodamente. Que reclaman sus derechos sin haber luchado nunca por ellos -yo el primero-. Yo quiero algún día abandonar el nido familiar y luchar por mi vida. No seguir mecido en la misma seguridad.

La sociedad vive con una paralísis mental impresionante. Lo reflejaba la tele, la educación, la cultura. Y ahora la economía vuelve a señalar. No a nuestros bolsillos, a nuestra mismísima alma. No somos víctimas de sibilinos banqueros, ni de empresarios mezquinos. Tampoco tienen la culpa los incompententes de nuestros políticos. No.

La culpa es nuestra y de nuestra misma estupidez. El que "no llora no mama", pero también hay que encontrar la teta. Y lo que llevamos chupando todo este tiempo no es un pezón precisamente.

Ofuscado, entristecido.

Este mundo es una mierda, pero la mierda flota. Siempre hay esperanza.

Salud & aventura.