miércoles, 31 de diciembre de 2008

El Águila Real


Estamos de enhorabuena. La Junta de Andalucía ha hecho público el primer censo regional de Águila Real desde 2006 y al parecer este año hay un 7% más de parejas reproductoras que hace un par de años. Puede parecer una cosa baladí, pero tiene su miga. Los datos de este año confirman el excelente estado de forma del Aquila chrysaetos, ya que supone un incremento del 56% de población reproductora -descontando viejunos y crías- desde 1990. Despedimos por lo tanto el 2008 con una excelente noticia, sobre todo para todos los ornitólogos. De Andalucía.

Y es que en la vida hay que ser optimista. A las águilas reales les ha ido bien. Yo no soy, como señala mi amigo Toloko, un pesimista. François Truffaut -trufó para los cinéfilos- decía que el pesimista es un optimista con experiencia. Ser un optimista recalcitrante como yo no impide de ningún modo ser consciente de mi realidad. El optimista no es un tonto funcional.

Aunque a decir verdad, no sé a quién quiero engañar. Lo de las águilas reales está bien, sobre todo para los ornitólogos andaluces. Pero la cuestión que me asalta es otra. Este año se han censado
327 parejas de águilas reales, unas cuantas menos que muertos en Gaza. Y si no hablo de eso es porque puede que me llamen nazi, antisemita, judiófobo o miserable. O progre, no sé que es peor. Posiblemente lo de progre -esto es un guiño a mikel-.

Y es que los judíos no levantan pasiones. No porque se cargaran a Jesucristo, nosotros lo habríamos hecho igual y de hecho lo continuamos haciendo hoy de formas menos ortodoxas. El desapego que producen tiene otra razón. Descartando la usura, tran prolífica en estos tiempos, a lo que me refiero es a su elitismo. Los judíos -los de pura cepa, no Spielberg- son igual de sectarios que los musulmanes y de una mirada tan obtusa como la de un clan gitano primitivo. Y creen que lo suyo es tan bueno, que se lo guardan para ellos.

Hay tres religiones monoteístas principales. El Islam -los "malos"-, el Cristianismo -los "buenos"- y el Judaísmo -los "feos"-. De los tres, dos tienen vocación universal. Tanto para musulmanes como para cristianos su mensaje es tan terriblemente cojonudo, que quieren compartirlo con el mundo. Terrorismo, cruzadas, misiones, comercio... Lo que sea. Los judíos sin embargo exigen que te cortes el prepucio, y ni así serás judío de verdad. El judaísmo -de pura cepa- es como una enfermedad hereditaria.

Por eso durante sus numerosas diásporas y éxodos -pobrecicos, han tenido mala suerte- se han organizado en guetos y han seguido fomentando sus intereses de manera ajena al mundo. Aunque eso no es del todo correcto. Han dado a la mundo el socialismo -Marx- la relatividad -Einstein- o el psicoanálisis -Freud-. Mahler, Kafka o Dylan, Woddy Allen y Groucho Marx. Si quereis saber más aquí hay una lista. No en vano no llegan al 0,25% de la población mundial, y sin embargo han conquistado el 27% de los premios Nobel. Posiblemente esta última estadística no tenga nada que ver con la penuria en áfrica y con la opulencia hebrea. Lo que pasa es que los negros son tontos, no es que sean pobres.

No quiero ser injusto. Como he señalado, los judíos han hecho mucho por el mundo. Lo reconozco. Y sí, creo con Adorno que después de Auschwitz no se puede hacer poesía. Allí, además de judíos, se masacraron gitanos, homosexuales, comunistas, retrasados y paralíticos. Sin embargo, la aberración que supone la HaShoá, no justifica la beligerancia actual.

Después de la II Guerra Mundial se decidió -decidieron los amos del mundo- dar una tierra a los judíos. Por fortuna ellos eligieron el dónde, porque a lo mejor les daban la península. Total, nosotros nos habíamos organizado primero para expulsarlos y masacrarlos antes que los alemanes. El único inconveniente es que no les dejaron escoger el cómo.

Lo realmente dramático es que los palestinos son las gentes que vivían en Palestina. El interés británico en las empresas hebreas benefició la creación del Estado de Israel, que partía con ventaja sobre el resto. Con la ayuda bélica de EEUU y la ayuda de Yahvé dieron por el culo a los moros y se hicieron con su espacio vital. Por desgracia, los anteriores habitantes, despojados de lo único que poseían -la tierra-, decidieron responder con el terrorismo, en vez de irse a abrir joyerias a Nueva York. Y se inició la guerra eterna.

Como todo el mundo sabe, la sangre llama a la sangre. Lo dice el Talmud: Ojo por ojo, diente por diente. La parte que no llego a comprender es la desproporción entre el ojo palestino y el ojo hebreo. Y la impunidad de la que goza Israel para asesinar a la gente sin juicio alguno. Hablo de reventar la casa, con todos su vecinos dentro, donde vive un terrorista. Desde que Bush inventó lo de la Guerra contra el Terror, Fedeguico está deseando que el ejército entre en las Vascongadas con los tanques al más puro estilo israelí.

Me llamarán nazi, antisemita, judiófobo o miserable. Que los moros empezaron antes. ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? No lo sé. Sólo sé que un estado se deslegitima con el uso de la violencia sobre inocentes. Ban Ki-moon -sí, esa es su cara, ¿a que no lo conocías?- ha pedido a los israelíes que dejen de matar y a los palestinos que dejen de morir. Lo más parecido a una condena que escucharemos. Pero lo cierto es que desde aquí, alto y claro, quiero dejar clara mi opinión: hace 50 años el pueblo de Israel descubrió que el hombre es el único animal capaz de la mayor crueldad sin atisbo de culpabilidad. Descubrió que si se saben manejar bien los hilos puedes montar un Auschwitz en tu finca de recreo. Y desubrió que al igual que la vida de un judío en el Tercer Reich no valía nada, en el actual Estado de Israel no vale nada la vida de un palestino. Yo tengo un refrán para eso: de tal palo tal astilla.

Al menos siempre nos quedarán las águilas reales.


jueves, 25 de diciembre de 2008

Cosas que pasan (I)

He intentado seleccionar noticias curiosas o llamativas que representen nuestra sociedad. Hoy -por ayer-, 24 de diciembre, en los periódicos de la progresía aburguesada, rompespañazas y etc, encontrábamos noticias de lo más variopinto.

La noticia más desalentadora era que desde las pirámides de Egipto no se puede disfrutar de mi blog. La ruptura de unos cables -a la altura de Italia, ahí al lado- han dejado al país decentemente comunicado. Porque, ¿cómo puedes estar conectado sin internet? Por fortuna leemos en la noticia que están acostumbrados.

Y es que, tal como está el mundo, ya no sabemos qué es verdad y qué es mentira. Y es que, aunque estemos cibernéticamente conectados, yo no sé si es cierto todo lo que está pasando en Mexico, o si por el contrario Michael Jackson sigue vivo. No sé qué es peor, que esté bien o que vaya a dar una gira mundial.

Por lo demás el mundo sigue girando. El bueno de Bernie -Bernard- Madof, el hombre que robaba a los ricos para quedárselo él, parece que no sólo se limitó a arruinar fortunas. René-Thierry Magon de la Villehuchet, de 65 años, perdió 1.000 millones de euros de sus clientes con Bernie. Para solucionarlo, se ha quitado la vida. Madof, detenido en su lujoso piso de Manhatan, tendrá que cargar con su suicidio en la conciencia. Los ricos, también lloran.

Pero bueno, peder millonadas no es lo peor que te pueda pasar. En el mundo hay 39 conflictos bélicos -en mi último repaso mental parecían menos- motivados por raza, religión o dinero. A fin de cuentas: poder. Para más inri se trata de países cada vez más pobres. Los ricos lloran, pero los pobres lloran más. Por fortuna la Iglesia, madre apostólica y romana, se ocupa de lo importante -siempre ha estado enterada de lo que pasa en el mundo-. Aquí en España, al menos, no somos pobres. Lo que somos es unos chorizos.

Aunque peor están en China. Es lo que tiene tener una dictadura comunista empeñada en mantener en el poder a su gerontocracia, aunque sea a costa de ceder al capitalismo más abusivo. Así son los líderes chinos. Una gran caterva de hijos de puta. Tienen pena de muerte, como EEUU y una censura brutal -como EEUU aunque se tenga que decir bajito-, pero también tienen olimpiadas y dinero que gastar. Por cierto, China es el país que ha comprado mas deuda de EEUU. Si no te lo crees mira aquí. Vaaale, pues aquí. Sé que son medios de credibilidad dudosa, pero es lo que hay. De todas formas, en fechas tan entrañables, en EEUU no andan mejor.

En fin, son cosas que pasan. Hoy nace el niño Jesús en un mundo un poco más estrafalario. Con suerte -o con mala suerte, yo qué sé- la virgen María no será una drag queen. A virgen, lo que se dice virgen virgen, en Amsterdam no les gana nadie. O no... Tendré que repasar Erase una vez la vida.

Feliz Navidad Reloaded.

Salud & aventura.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad

No son nada más que palabras. Impresas en tinta, o virtualmente, que representan una semblanza de lo que es nuestra navidad. Navidad. El nacimiento de Jesús fue, en líneas generales, algo positivo para el mundo. Me resisto a creer que la herencia cultural cristiana sea desestimada por los errores del mundo. También creo que entre el socialismo y el cristianismo la línea es tan delgada que en ocasiones su antagonismo resulta hiriente.

Como decía, la herencia cristiana de occidente ha sido un caldo de cultivo de grandes logros. Haría falta un extenso estudio antropológico y sociológico para demostrarlo, aunque éste es un tema en el cual solemos partir convencidos. Resulta un poco tonto ver a la gente que felicita las vacaciones de invierno, que pone adornos laicos o que considera la navidad como una fecha en el calendario para reunirse con la familia. Como se enteren las grandes marcas de esta deriva, pronto felicitaremos las vacaciones de verano y haremos cenas familiares en el solsticio de verano. En Zugarramurdi ya se celebraba un akelarre.

Tengo que irme a trabajar, pero aprovecho para desearos a todos Feliz Navidad. Con mayúscula. Aunque no crea en lo trascendente, he de reconocer que lo que se celebra hoy es un hito de la humanidad. Y enhorabuena para todos aquellos que crean.

Salud & aventura!

Una abrazo.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

La postal de Izanik

Los lirios no son grises, y en su trajín diario no pierden de su candor un ápice.
Pero corre ¡tiempo! corre... y a todos nos adormece.
Si ser es derecho, si ser somos y ser queremos como somos...
...del sueño del tiempo el recuerdo es nuestro único quipaje.

Y se tiñen grises las piedras, grises las calles y grises las tempranas horas.

¿Soledad? Ssssh... ella también duerme, al abrigo del recuerdo que acuna por igual a los hombres.
¿Y ella? Voló lejos, más allá de las nubes. Y los lirios siempre se vuelven, teñidos de arena
de tiempo
lágrimas, dolores
días de risa y hambre...

Los lirios cuando mueren, aunque no queramos, se vuelven grises.
¡Ey! ¡pero no llores! Entre el polvo de las ideologías, las afiladas cuerdas y un puñado de acordes
... más adentro, lejos, en tus bolsillos que dan a ninguna parte... a religiones, a brillantes escaparates
a lejanos horizontes de melancólicas gotas de olas espumeantes,
a Cádiz, a legañosos exámenes
a caracoles burgueses
y sonrisas ... y farsantes...
si, justo ahí.
¿a que una postal encontraste? Sí, aquella que olvidaste.
Y no te quiero "rayar"
hace tiempo desistí,
pero no por no encontrarte.

No por no "rajarte", prójimo,
si no por no hurgar en la agonía
de la fulgurante vida de un recuerdo.
Son estrellas fugaces que en la corta vida
amenizan la muerte, que es un privilegio.
Que reviven el pasado
para que veas que ya no están.
Que te matizan la pena, para que seas,
porque ser es derecho y en cumplirlo todos los ríos van al mar.
Y sí, tú la escribiste y algún día
tú también te irás a bañar.

Los lirios no son grises, pero algún día acabarán siéndolo,
y de la tristeza, se embriagan las ruinas en la Ciudad.
Los lirios no tienen poesía,
no piensan en que les va a pasar.
Y los pobres, inconscientes,
condenados a la vida simple de un vegetal
frágiles, débiles, tiernos, suaves, mortales...


No, no disfrutarán de tu postal jamás.

martes, 16 de diciembre de 2008

¡Mamá! ¡Soy famoso!

Así es. Mamá, madre... Soy famoso. Y no lo digo yo, ¿eh? Lo dice un entendido en la materia. Un artista. Jamás pensé que iba a llegar tan lejos. Madre mía, ¡qué mis sueños más locos se han transformado en realidad! Vale, que no sabes a que viene este alboroto... Ya te lo explico, tranquila. Yo también estoy en ascuas...

"Un compañero ha salido del armario farandulero. Ha perpetrado una grabación de cuatro canciones suyas, tres de ellas acompañadas por gritos y aullidos. Y las ha colgado en internet: tendría que haberse colgado él".

Sí madre, habla de mí. Bueno, de nosotros. En fin, de La Vereda. Y de los alaridos que soltaba, y que aún suelto cuando tengo tiempo, por casa. Y del ruido que hago con la guitarra. Me han.. nos han dedicado un post -un título íntegro nada menos- en su blog. Y ha puesto una ventanita dónde poder escuchar...nos. Im presionante.

La vida me sonríe, sin lugar a dudas. Ha sido muy benevolente con el grupo, aunque supongo que es debido a que me tiene aprecio. Que no es mala noticia. Algún día le devolveré el guante, pero desde aquí sólo puedo agradecerle, en nombre de TODO el grupo, GRACIAS.

Aquí dejo el link para los que no saben pinchar hipertextos:
http://www.mikelotaegi.com/2008/12/13/la-vereda/

Salud y aventura, madre.

Camino a Moria

Me gusta mucho El Señor de los Anillos, fue uno de los gérmenes de mi corta y poco fructífera carrera intelectual. Me he leído la triología, junto con el Hobbit y el Silmarillón varias veces. También los cuentos perdidos, bestiarios y todo lo demás. Es un mundo que me encanta. El Hobbit me parece el mejor libro para aprender a leer. Sencillo, pulcro, claro y adictivo. Yo lo empecé a leer porque un amigo de mi barrio, al que vi hace poco y no recuerdo dónde, me contó que se estaba leyendo un libro de unos tipos que vivían en madrigueras, eran como enanos peludos y estaban todo el día comiendo pastelitos. Ni él ni yo eramos grandes lamineros, pero me describía la despensa con tanto entusiasmo, que me entró un curiosidad terrible.

A mis padres les sorprendió que les dijera que quería leer un libro, y me lo compraron encantados. Me costaba leer. Tampoco me gustaba la música ni la realidad. Pero fue coger el libro y leérmelo de principio a fin. Ese día empecé a ser un poco yo mismo, y se lo debo a José Félix. No creo que lea esto nunca, pero gracias.

Cuando acabé el libro recordé unos libros que leía mi hermano, uno de los cuales tenía un mago gris en la portada que caminaba con un enano por un desfiladero. Dormíamos en litera, yo arriba, el abajo -como los trolls de los cuentos-. Se ponía la lámpara para leer él, y se asomaba al borde de la cama. Yo como mucho me reía mirando las viñetas de Mortadelo y Filemón -para rato imaginaba yo entonces que era aún más divertido si leías los bocadillos- y esas cosas. Ahora veo a mi sobrina con Teo, veo esos dibujos tan feos y no logro descubrir que me atraía de esos libros. Aunque me siguen gustando.

La cuestión es que yo, cuando me cansaba de los tebeos, le miraba leer a mi hermano. Le preguntaba aveces que estaba leyendo y me leía alguna parte. En concreto, él no se acordará, pero me leyó la entrada de Frodo y Sam en Mordor. Que aleccionador y alegre. Quedó en la memoria anclado, y años después fue mi hermano el que me dijo que el Hobbit no se acababa -era de los ñoños que lloraban cuando se acababan las cosas-. Eran los mismos libros que le veía leer. Los leí y ahora los tengo en la estantería -creo que con su aquiescencia- y es un orgullo. Gracias a tí también hermano.

Pero... ¿por qué esta disertación sobre mis orígenes literarios? Porque hoy me han mandado un video que me ha recordado a Moria, uno de los mejores pasajes de los libros. Y me ha venido todo esto a la memoria. Ya ves, que tontería. Se trata del Caminito del Rey, en El chorro, Málaga. Para saber en qué consiste os dejo el enlace a la wikipedia, pero el video que pongo a continuación es un recorrido del mismo bastante impactante. Por un momento me he sentido Aragorn.





Salud & aventura


En una gran superficie de artículos deportivos (II)

En mi lugar de trabajo -ocasional- hay historias recurrentes. La del hombre que te pregunta dónde se encuentran los euroconectores, y ante la negativa se siente despechado con cara de "¿y qué hago yo ahora?"; la de la señora mayor que busca una oferta que ha leído en el periódico y que finalmente resultó ser de otra gran superficie de artículos deportivos -tras hacer a un vendedor ir a un bar cercano a por un diario-; la de la persona que ha encontrado unos esquís a 2,45 €, cuyo valor real es de 500€, y cómo tenemos que explicarle que alguien los había dejado donde los anzuelos de pesca y, que por lo tanto, el sentido común dicta que probablemente ese no fuera su precio. En el momento es desesperante, pero luego al menos, te puedes reír.

Por desgracia, hay historias que ni siquiera te dan ganas de reír a posteriori. Sí amigos y amigas, Busta y sus amigos volvieron y se salieron con la suya. Mi compañera del Universo -estoy hablando en términos laborales- los vió llegar y pulular por delante de los mp3ses. Adevertida por mí, se acercó y les preguntó si querían algo, y ellos amablemente dijeron que no. Como vieron que no les quitaba ojo, mandaron a Busta -ese entrañable y prometedor hijo de puta- a preguntarle a N. -mi compañera- sobre las ventajas y desventajas de las proteínas en su cuerpo de ratero. Ella no le hizo ni caso. Pero habló Dios -o lo que es lo mismo, el megáfono de recepción-.

Cuando recibimos una llamada de recepción, es prioritario obedecer sobre todas las cosas que puedas estar haciendo. Que estás vendiendo un gps de 300€, tienes que dejar colgado al cliente para ir corriendo, que estás con 480968 litros de bebida energética imbebilbe sobre tus brazos, tienes que dejarla suspendida en el aire -nunca jamás dónde estorbe al cliente- e ir raudo. Muchas veces se trata de entrañables ancianitos que quieren que les pongas el podómetro en hora, mamás que quieren que les pongas el reloj en hora a sus hijos o, simplemente, que la chica de recepción se ha equivocado porque: "los cuentakilómetros son de ciclismo, perdona". Por eso N. tuvo que abandonar su posición vigilante durante unos segundos, los suficientes para que desapareciera una caja.

Mi compañera, más atenta que yo, se percató y llamó a la de seguridad -no era el elemento disuasorio MC, sino el menos intimidatorio S.- y buscaron a los niños. Los encerraron en la sala de pausa y buscaron la caja del mp3 vacía, que estaba otra vez en probadores. Llamaron a los padres y a la policía foral, convencidas -seguridad y mi compañera- de que esta vez los habían cazado. N. les dijo que no quería volver a verles por la tienda, a lo que uno contestó amenazante -fijo que Busta- "pues volveré con mi hermano". ¿No son una pocholada?

Tras registrarlos no dieron con el mp3. Según N., tienen un tamaño lo suficientemente pequeño -los mp3- como para introducirlos en cavidades difíciles de registrar en un niño en los tiempos que corren -vamos, en los calzoncillos, aunque ella se refería al culo-. A mi me parecen niños muy formales que no mezclan trabajo con placer. Se fueron con sus "papis", sin denuncia y con la advertencia formal de que no se les quiere volver a ver por la tienda. Les dará igual, tienen mp3ses de sobra.

Yo supongo que los padres estarán indignados con la tienda. Espero con fervor que les prohíban a sus vástagos volver, aunque ya da igual. El otro día yo afirmaba que eran unos hijos de puta, al menos el pequeño Busta. El sábado pasado fueron sus padres los que salieron de la tienda pensando que nosotros somos los hijos de puta. Acusar a sus nenes, jóvenes, indefensos. Cosas veredes amigos Sancho.

viernes, 12 de diciembre de 2008

La Vereda


Este blog no deja de ser un experimento y un sumidero de expectativas, conjuras y necios. Estoy haciendo bastante publicidad y esas cosas, e intento mantenerlo al día. Me conozco y conozco como son estas cosicas. Empiezas ilusionado y luego te aburres, dejándolo tirado como un juguete roto.

Dentro de mis planes futuros está el de seguir con mi gran proyecto musical: La Vereda. No es un proyecto musical cualquiera, no. No sé tocar, no sé cantar y no sé componer. No tengo medios para grabar razonablemente bien, mis guitarras tienden a no estar afinadas, funciono como un grupo -con luchas de egos, contratos desiguales y esas cosas- y sólo estoy yo al pie del cañón. Y quizá lo más terrible: me lo creo.

A mí personalmente me gusta. Y por eso quiero grabar de forma decente -con la precariedad que me caracteriza- y tocar en "directo" algunos temas -acto puntual para amigos y allegados-. Tengo muchas canciones grabadas, más compuestas, y muchísimas más olvidadas. El propósito es firme, pero ando mal de tiempo. Cuando esté trabajando de verdad posiblemente se me pasará esta ilusión juvenil y viviré la vida gris del proletariado. Por eso os animo a que me animéis. Mejor que provoque lluvias en invierno que no en verano, ¿no?

He colgado en una página algunas canciones. Era fácil, gratis y lo suficientemente desconocido para que nadie me robe las cancio... vaaaaaaaale, para que no ponerme en ridículo de manera mundial y masiva.

Espero que alguien se anime a entrar -con riesgo de un ataque de risa- y en fin, dar a conocer mi obra. Que la gente opine, que me quite éstas locuras de la cabeza o que me diga qué temas serían merecedores de una mejora. Algunos están grabados a la primera, otros los grabé enfermo, otros sin todas las cuerdas en la guitarra. Muchas veces, tras grabar 15 veces y hacer la definitiva, me olvido de la letra y salen cosas raras. Como curiosidad, al menos, no os decepcionará. Otros estaréis aburridos de mis tonterías.

En fin, aquí os dejo el enlace. Espero no arrepentirme. Tampoco pasaría nada.

Salud & aventura

PD: Para aquellos a los que se les da mal eso de pinchar los enlaces: http://www.reverbnation.com/lavereda



jueves, 11 de diciembre de 2008

Amantes de la Verdad

Muchas veces pienso lo agradable que sería abrir lo que llamamos alma, abrirnos por dentro y ver la minuciosa maquinaria que nos da la vida día tras día. Me gustaría hacerme una radiografía y ver mi interior, ver como funciono con gráficos, colores, sensaciones. Me gustaría sumergirme en eso que llamamos espíritu, comprender las conexiones neuronales de mi cerebro y perderme una eternidad viendo el funcionamiento de mi ser. Desnudar mi alma y absorberla, mirarla bella y ajena, comprenderla. Por desgracia eso no es posible. Por muchos libros que leamos nunca veremos comparecer a nuestra alma. Por muchos libros de anatomía que estudie no comprenderé nunca porque amo a alguien.

Sólo podemos desnudar el alma mediante la expresión, la comunicación. Y por desgracia o por fortuna, es necesaria la comunicación con otros. Es el otro el espejo del alma. Nuestra incapacidad para un auto conocimiento profundo hace que dependamos del otro como dependemos del aire para respirar. No existe un espejito -virtual o mágico- que nos diga lo que queremos escuchar.

Supongo que lo que somos forma parte de lo inefable. Me hace gracia pensar como un filósofo, imponiendo mis dogmas materialistas, mi intransferible visión del mundo. No digo que el filósofo sea un dictador, ni que imponga. Pero lo cierto es que todo filósofo es amante de la Verdad. Y ningún buen amante minusvalora a su pareja ante los demás ni ante sí mismo.

El filósofo ve en su teoría el mundo entero a sus pies, fórmulas ontológicas y epistemológicas, fruto de su propio quehacer filosófico. Me imagino al bueno de Descartes sentado al lado de la estufa congratulándose por su descubrimiento –pienso, luego existo-. O al pobre Malebranche sufriendo intelectualmente la visita de Berkeley. Y más que intelectualmente. La visita del empirista inglés acabó con la vida del filósofo francés, en el que se conoce como el primer asesinato filosófico.

También pienso en el bueno de Gottlob Frege, reconociendo el error en su teoría sobre conjuntos como aquel al que le han quitado el suelo. Un jovencísimo Bertrand Russel había descubierto que su sistema sufría de una paradoja insalvable. El alemán, que había dedicado gran parte de su vida a ese trabajo, no se lo tomó mal. “Bueno, otros vendrán que me pongan un parqué nuevo” se dijo.

Wittgestein comprendió como nadie la importancia de la filosofía. De ese arrebato que nos envía con una pequeña lámpara a alumbrar el universo. De esa necesidad de buscar la Verdad. Porque ¿dónde aferrarnos? Incluso un escéptico se agarraba a la verdad de que no hay verdad. Dicen que Wittgestein mató dos veces a la filosofía -la primera diciendo que sobre el objeto de la filosofía no se puede hablar, y luego reduciendo el universo a palabras- y yo no lo creo.

Decir que la filosofía es superchería no es quitarla ese encanto mágico. Es simplemente un aviso. La filosofía podrá guiarnos con pasos firmes, pero no tendremos la certeza universal de una ecuación. La filosofía pasa a ser un sentimiento, incluso un instinto de gran belleza. La filosofía es guía para los demás y camino para nosotros.

El los otros me veo a mí, pero de manera imperfecta y distorsionada. En los ojos de la persona amada nos vemos de manera lejana, arropada por el calor o el frío de la persona que nos mira. Pero si buscamos nuestra alma es para completar nuestra soledad, radical soledad del que se sabe radicalmente diferente.

Esto es algo que escribí el 3 de febrero de 2005, debidamente mutilado y editado. En algunas cosas sigo conforme, otras me chirrían los oídos. Si lo he editado ha sido por quitarle peso, no por arrepentimiento. Por algo me hice filósofo, y por algo reniego de ello.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Sleep

Cuando inicié este blog -hace cuatro días- me propuse no caer en ese manido recurso que utilizan tantos bloggers -gente que tiene un blog- de poner un vídeo o una foto. Quería contar cosas. Así que antes de poneros el video voy a intentar contaros algo.

Ahora mismo me muero de sueño. Ha llegado el miércoles, el ecuador de la semana, y la semana siguiente promete ser igual de angustiosa. Angustiosa en el sentido de que no llegan la navidad y las vacaciones -estas últimas no llegarán- para tomarnos todos un respiro. Cuando uno tiene sueño, tiende a pensar que todo es gris. Al menos a mí me pasa. Miras lánguidamente al infinito e intentas dormir con los ojos abiertos, pasar el rato en un estado de conciencia inalterable.

Me siento tocado, sobrepasado y cansado. Y encima el consumo inexorable de nuestra vida en forma de dinero metálico y electrónico tiene visos de agrandarse hasta lo epopéyico. La factura del móvil nunca es una buena noticia, como la factura de una buena comida. Algún día contaré mis aventuras y desventuas con el artilugio que desembocó en el reconocimiento de mi primera manía maniática: odio hablar por el móvil. Y lo peor de todo es que lo hago frecuentemente. Soy un protomártir. O mártir entero.

En fin, que me duermo. I need some sleep, que dirían en las islas británicas y contubernios pijilonguis. Os dejo con una versión extendida de una canción de The Dandy Warhols. Uno de los textos más largos que he escrito nunca está inspirado por esta canción. Se llama Sleep, y aunque a muchos os resultará rayante, a mi me gusta.

Salud & aventura!



La canción de Eduardo (III)

Cuando se cumplían dos años del diagnóstico de su enfermedad sufrió un recaída severa. El no se hundió. “Mamá, te doy dos días para desahogarte, luego quiero que estés conmigo” le decía Eduardo a su madre con cada recaída. Pero esta vez no valía el desahogo. Con la cara paralizada fruto de los tratamientos anticancerígenos, Eduardo necesitaba un trasplante de médula. Y su madre decidió que tenía que hacer algo.

Gloria, ama de casa de 53 y pintora, decidió movilizar a la gente. Animada por el ejemplo de los amigos de su hijo, decidió montar una campaña para aumentar el número de donantes de médula. Sólo uno de cada 70000 es compatible con otra persona, por lo que es necesario un gran número de donantes para obtener resultados prácticos. Con tal motivo existe una red mundial con un registro de donantes universal. La campaña no buscaba una médula para su hijo, sino aportar una solución a un problema. “Es algo tan sencillo como un pinchazo y que puede salvar muchas vidas” explica. Y dio resultado.

Aunque al principio de la campaña sólo se hacía referencia a la necesidad de donantes, pronto se personificó la campaña en Gloria y Eduardo. En mayo se montó un blog para ir contando los avances. Apariciones en la televisión y en prensa, correos electrónicos pidiendo ayuda, el boca a boca, provocaron una gran movilización entre la gente joven de Pamplona.

En pocos meses se cuadriplicaron los donantes de médula con respecto a todo el año anterior. El 28 de junio apareció la solución, en las células madre de un cordón umbilical en Dusseldorf (Alemania). Sólo necesitaban que su cuerpo lograra estar limpio de células cancerígenas el tiempo suficiente para poder asegurarse de que admitiría el transplante. No pudo ser.

Durante julio y agosto probaron todo tipo de tratamientos experimentales. Llegaron a suministrarle un tratamiento que le daba una esperanza de vida del 30 por ciento. Sobrevivió al tratamiento, pero su cuerpo seguía emperrado en acabar con él. Con el rostro paralizado, apenas le quedaban fuerzas para comunicarse. Pero seguía haciendo planes. Cuando se pusiera bien, iría a Japón con sus amigos.

Tras el último tratamiento, una semana antes de su muerto, un análisis descubrió que la situación lejos de mejorar había empeorado. Su cuerpo se preparaba para el ataque final, dándole el médico una semana de vida. Eduardo, presa de los dolores, hacia semanas en las que la morfina le aislaba del mundo. Su cumpleaños fue celebrado el martes, con una tarta con velas que él no pudo probar. Él había pedido irse a su casa a celebrarlo, no pudo ser. El día siguiente aún le comentó a su madre algún plan para la semana siguiente. A la tarde había muerto

Pero su historia no termina ahí. No sólo robó el corazón a los que convivieron con él en el Hospital. La campaña que alentó y en la que se implicaron su familia y amigos logró que 1600 personas se hicieran donantes. Iluminó un tema como es el de la donación de médula, sencilla, limpia y muy eficaz.

El uno de diciembre recibió un Galardón Juventud 2008 a título póstumo, que recogieron Guillermo Viteri y Marcos de Benito –Miguel Galle se encontraba en Inglaterra y no pudo asistir-. Los padres de Eduardo quisieron que fueran ellos porque era un premio a la juventud navarra, que se implicó muchísimo. Y Gloria reanudará pronto actividades para seguir concienciando a la gente. Para ella es una razón para seguir adelante: “La donación es un gesto sencillo que puede ayudar a muchísima gente”. Y su hijo da el ejemplo para afrontarlo.

La canción de Eduardo (II)

El día siguiente de su retorno de Ucrania la fiebre persistía. Un pobre 37,2, pero suficiente para alertar a Gloria. Aprovechando la cercanía del centro de salud de Iturrama, conminó a su hijo a que fuera bajando para encontrarse allí con él. Sin embargo, cuando bajó un rato después, se lo encontró en la puerta. “Han dicho que tengo apendicitis” le comentó. Insatisfechos por el diagnóstico, acudieron a las urgencias del Hospital de Navarra. Lo que el médico había palpado como un reflejo del apéndice inflamado, era el bazo a punto de estallar.

Eduardo sin embargo no se dejó doblegar. En el Hospital le diagnosticaron anemia, y le avisaron de que le iban a ingresar para hacerle más pruebas. Con una vía en el brazo, logró convencer a su médico para que le dejara volver a su casa para prepararse para el ingreso. Debía recoger su mp3, algún libro y avisar a sus amigos. Poco después de volver para ingresar, el facultativo habló con sus padres en un aparte: Eduardo tenía leucemia. Comenzaba así un largo y agrio camino. Con todo el joven se resistía a caer en el pesimismo. Su madre recuerda como al poco de saber el diagnóstico fue a ver a su hijo, que desconocía su enfermedad. Eduardo, que gozaba de un instinto afinado intentó animar a su madre: “mamá, si te pones así porque tengo anemia, imagínate como te pondrías si tuviese cáncer o leucemia”.

Cuando Eduardo volvió de recoger las cosas, el día que le ingresaron la primera vez, sus amigos estaban en la puerta. Marcos de Benito, Guillermo Viteri y Miguel Galle habían acudido a su llamada. Y siguieron allí firmes durante su larga enfermedad. Forjaron su amistad en el salón de la casa de Eduardo, lugar habitual de reunión. Allí veían películas –no se perdían ningún estreno en el cine tampoco-, jugaban a juegos de mesa o simplemente charlaban. Como los cuatro mosqueteros, aunque diferentes, se hicieron amigos inseparables.

Marcos recuerda cuando Eduardo le llamó para comunicarle el diagnóstico. Al descolgar el teléfono oyó a su amigo llorando: “Marcos, tengo leucemia”. Fue uno de los pocos momentos de debilidad, ya que ahí comenzó su lucha titánica contra su propio cuerpo. Contó en todo momento con el apoyo de sus amigos, que durante dos años y medio no le dejaron ni un día solo. En los últimos meses procuraban que por las tardes Eduardo estuviese entretenido, organizándose para que siempre al menos uno pudiese estar con él en el hospital. “Por las mañana le aplicaban el tratamiento, le hacían pruebas y todo lo demás. Era por la tarde cuando volvía a ser Eduardo y disfrutar de la normalidad” explica Marcos.

La enfermedad de Eduardo acabó con su inquietud religiosa. Desde los 16 había asistido los domingos a misa, por propia iniciativa. No le acompañaba nadie. Pero la enfermedad era demasiado. Luchaba contra un enemigo real que viajaba por sus venas y habitaba en su sangre. Su madre también perdió su fe. “Yo creía que Dios era padre, justo y misericordioso, y no es así” explica Gloria.

En las navidades del 2006, Eduardo volvió a casa. Había respondido bien al tratamiento y tenía un 90 por ciento de posibilidades de salir adelante. Seguía haciendo planes y continuó asistiendo a clase cuando los controles se lo permitían. La quimioterapia le había dejado un secuela en su pierna de carácter nervioso, que le hacía andar con dificultad, dejando durante varios meses de hacer una vida tan normal como él deseaba. Aunque la secuela pasó, estaba debilitado por el tratamiento y la enfermedad, por lo que los amigos cada vez salían menos.

La canción de Eduardo

Eduardo Domezáin Fernández murió el 17 de septiembre de 2008 tras luchar dos años y medio contra una leucemia linfoblástica aguda. Amante de la literatura fantástica, esperaba con fervor la publicación de los tres últimos libros de la saga “Canción de Hielo y Fuego”. Su publicación no llegó a tiempo. Lo que llegó fue otra historia, real y apasionante. Su lucha contra el cáncer y cómo consiguió concienciar a 1600 jóvenes navarros para hacerse donante de médula.

Eduardo supo que algo no iba bien. No tenía apetito y sentía que su estómago se le rebelaba. Llevaba cinco días en Kiev debido a la boda de un tío suyo. Habían estado todo el día fuera, yendo de un sitio a otro y probando platos típicos. Él, amante de la comida casera de su madre, había optado por comer sólo aquello cuya apariencia fuese la tradicional. Estaría enfriado, o tal vez sufriera una anemia debido a lo poco que había comido.

No probó el desayuno y en el aeropuerto, justo antes de subir al avión, la rebelión estomacal se convirtió en náusea y arcadas. Su madre, Gloria, achacó el malestar de Eduardo a un enfriamiento y a lo poco que había comido durante su estancia allí. Los servicios médicos del aeropuerto –un vehículo militar y una ambulancia cochambrosa- aparecieron en la pista para darle auxilio. Ninguno de los que acudieron hablaban castellano o inglés, haciendo la comunicación imposible. Por fortuna un militar español, que hablaba ucraniano, intermedió entre la pintoresca comitiva y Eduardo y su madre. El joven, que acababa de entrar en la veintena, tomó una pastilla administrada por el personal de la ambulancia y subió al avión con su madre. Se empezó a encontrar mejor.

En el viaje de vuelta fue todo bien. Eduardo había recobrado el apetito y el ánimo. Amante del debate y la polémica, estuvo hablando todo el viaje en coche desde Madrid a Pamplona. Hablaron sobre la Iglesia Ortodoxa –Eduardo era creyente- y la situación política después del comunismo en el este. “Él disfrutaba con la conversación y razonaba de una manera muy lógica” recuerda Gloria. Aunque llegó con algo de fiebre a casa, todo parecía indicar como culpable a un enfriamiento y la tensión del viaje.

Eduardo no era un chico enfermizo. Delgado y espigado de adolescente, de piel blanca y suave, tenía una salud de hierro. De pequeño se quejaba a su madre porque él nunca se ponía malo para quedarse en casa. Aunque muy inteligente –tenía un cociente intelectual de 142, muy por encima de la media- el colegio le ofrecía pocos alicientes. Prefería devorar libros en casa. Desde dinosaurios, en sus inicios, hasta sagas fantásticas como “Canción de Hielo y Fuego”.

Esa pasión por las letras comenzó bien pronto. Niño precoz, aprendió el abecedario con dos años de manera instintiva. “Era muy observador, se quedaba con los detalles y calaba muy bien a la gente” rememora Gloria. Aunque también hacía gala de un gran mundo interior. Mientras sus compañeros de colegio, con cuatro y cinco años, jugaban con cochecitos, él prefería “pensar en sus cosas”. La gente lo recuerdo como un niño tímido y ensimismado.

No fue un estudiante ejemplar, jamás le obsesionó sacar grandes notas ni tampoco se las exigieron en casa. Su hermano Roberto, gran prematuro –nació en el límite entre aborto y feto-, tuvo que luchar durante sus seis primeros años de vida con un mundo al que había llegado demasiado pronto. Sus padres se volcaron con el pequeño, sabiendo que Eduardo no tendría problemas para salir adelante.

No se equivocaron, y cuando logró terminar el colegio entró en el ESIC para estudiar Marketing. Supo que quería estudiar eso desde principio del bachiller –por diferentes circunstancias tardó tres años en sacarse los dos cursos-, ya que reunía las características necesarias: planificación, estrategia –le gustaba mucho jugar a los juegos de mesa-, pasión –cuando un tema le gustaba, era insaciable- y cierto espíritu polémico. Marcos de Benito, de 24 años y amigo íntimo, aun recuerda la que lió Eduardo en su clase con un trabajo sobre el aborto. “Le encantaba provocar” recuerda con un sonrisa. “Era un tío auténtico” lo describe su madre.

La lección de Eduardo

Empecé a escribir este blog debido a una especie de candado mental que se rompió de la noche a la mañana. La percepción de que necesitaba transmitir, experimentar, hablar, comunicar determinadas cosas. Desde mi punto de vista.

En el cole había un chaval pardillo, distraído y de mirada ensimismada. Sobre el y su flequillo ondulado -y puntiagudo- recayó la crueldad de nuestras pequeñas mentes criminales. Él no hacía nada más que pasar de nosotros, y nosotros descargábamos en él nuestra violencia infantil, haciendo de la vejación al otro motivo de unión colectiva. Borregos.

Perdimos la pista de aquel chico en 4º de la ESO, pensando todos que no llegaría a nada. ¡Qué equivocados! Nuestro baremo eran las notas y los progresos sociales. El suyo era hacer lo que le gustaba y estar con quién quería. Y en ese aspecto siempre eligió lo mejor, pese a la enfermedad.

En cierto sentido ha sido liberador el saber que este chico no lo pasó especialmente mal. Nos consideraba inmaduros -déjalos, no saben lo que hacen- y el tenía un amplísimo mundo interior. Devorador de libros, aficionado a los juegos de mesa y cartas, cinéfilo y un gran orador. Nada o muy poco de esto sabíamos en el colegio. Fuimos tan insignificantes como una gota en una bañera.

Y no digo como en el mar porque la vida de este chico se truncó el 17 de septiembre de este año. Una leucemia linfoblástica acabó con él después de una larga lucha de dos años y medio. Y al contrario de lo que pensábamos en el colegio, estuvo arropado en todo momento por tres amigos, sus tres amigos -los tres amigos- que no le abandonaron en su lucha.

Los prejuicios de los niños son terribles. Hay estigmas que no desaparecen jamás. Pero Eduardo fue un tipo auténtico, que vivió su vida bien y luchó hasta el final. Gracias a la campaña que surgió debido a su enfermedad -en su última recaída era imprescindible un transplante de médula- se cuadriplicaron en pocos meses las personas inscritas en el registro de donantes de médula. Por ello le dieron recientemente a título póstumo un Galardón Juventud 2008 que recogieron dos de esos amigos, Guillermo Viteri y Marcos de Benito. El tercero es Miguel Galle que se encuentra en Inglaterra.

Estos tres chicos -tienen 24 años- han dado una lección ejemplar de amistad donde Eduardo la dio de lucha. He escrito un pequeño perfil que voy a publicar aquí en pequeñas dosis, para que la gente no se atosigue y lea hasta donde quiera y pueda. Es una historia bonita.

Ah, por cierto. El chico se llamaba Eduardo Domezáin y no lo llegué a conocer pese a compartir curso en el colegio. Tenía mi edad , muchos de mis gustos y disfrutaba como un enano con Terry Pratchett -el hombre con más t's en el apellido que conozco- creador del Mundodisco. El escritor británico hizo público hace un año que sufre una enfermedad degenerativa que posiblemente trunque su carrera antes de tiempo. Siempre se van los mejores.

sábado, 6 de diciembre de 2008

En una gran superficie de artículos deportivos (I)

Trabajo de vez en cuando en una gran superficie de artículos deportivos -una media de dos días a la semana y todos los festivos, que pagan más- para ganarme unos euros que gastar en perversiones varias. Según reza mi badge, una especie de tarjeta identificativa que llevo en el chaleco gris, soy un vendedor deportivo -hurra-.

Logré el trabajo gracias a mi gran curriculum y a que mi jefa de sección estudió conmigo filosofía en la universidad. De hecho, creo que el factor determinante fue mi amistad con ella. Soy y he sido un gran crítico del "enchufismo". Me critico muy amenudo. Pero es un trabajo sencillo, pagado -que no es poco- y que hasta yo puedo hacer.

Estoy en la sección de Salud y Aventura. Es una especie de badulaque dedicado al "deporte". No tenemos velas de cumpleaños ni postales con caritas de perro, pero tenemos: Gps's -gepeeses-, proteínas, linternas, maletas, relojes, sujeciones varias -rodilleras, muñequeras, fajas, tobilleras-, mapas, libros, isostar, barritas, mochilas, brújulas, protección solar, masajeadores, balanzas, cardiofrecuencímetros -vulgarmente llamados pulsómetros-, podómetros, anemómetros, estaciones metereológicas, carnitina, creatina, chocolate, agua, agua de sabores, gafas de sol, aminoácidos, compuestos de glutamina, curvilímetros, accesorios de viaje, comida deshidratada, mp3ses, cámaras desechables, pilas y prismáticos. Por desgracia, no tenemos euroconectores, aunque a mucha gente le pese.

Cuando quieres entrar a trabajar aquí te preguntan qué deportes prácticas o te gustan, para ver dónde te pueden meter. Viendo la lista de productos que hay en mi universo -cada sección es llamada así por la empresa-, es difícil imaginarse que clase de personas retorcidas trabajamos ahí.

Mi universo mete todas esas cosas en un único pasillo, de unos 17 metros -creo, soy pésimo para las distancias- con dos goteras. Cuando no hay clientes en la tienda, a la mañana o a la noche antes de cerrar, resulta relajante el golpe de las gotas contra la moqueta verde. Es aterciopelado, aunque contundente. El techo está a veinte metros.

Hay días malos y peores. Alguno bueno. Hoy he salido de muy mal humor. Unos niños negritos y mulatos, con pintas de pandillero -siento herir sensibilidades, pero las gorras, cazadoras de plumas, pantalones caídos y demás parafernalias son distntivos pandilleros- han estado amenizándome la tarde. Pululando continuamente por el escaso medio metro cuadrado -si llega- dónde están sitos los Mp3ses, que no llegan a los 30€ de precio. Así, dos horas y media. Me he fijado en ellos porque intentaban bailar, con dispar suerte, sus peonzas en la moqueta verde. Y a uno le llamaban "Busta".

Yo sabía que algo tramaban, porque no es la primera vez que alguien se pasa media hora o una hora en mi pasillo mirando las musarañas -aunque de eso no tenemos-. La táctica es esperar pacientemente a que el vendedor se vaya a hacer algo. Nosotros no podemos hacer nada más que quedarnos ahí mirando, esperando a que desistan. Muchas veces es mejor largarse y que hagan lo que les salga de los cojones.

Cuando se marchaban por fin, en grupitos, me he visto tentado de decir algo al de seguridad. Pero sin pruebas habría sido un abuso. ¿Si pillas justo al que no lleva nada? Y más importante ¿y si no llevan nada? Quizá sólo eran niños que jugaban a la peonza como hacía yo hace cuatro días.

Antes de irme ha venido una chica con las cajas de tres Mp3ses de los que han estado mirando los niños toda la tarde. Las había encontrado juntas entre la ropa de su sección. Igual no han sido ellos, pero me he acordado del pequeño, al que llamaban "Busta", al que mandaban todo el rato de un lado a otro. Era el que tenía cara de malo.

No tengo ninguna prueba de que hayan sido ellos. A lo mejor sólo tengo un prejuicio filonazi y ellos sólo eran críos con peonzas, que soñaban con poder comprarse un mp3 de colores en una tienda de deportes algún día. Pero ahora mismo sólo me parecen una pandilla de hijos de puta, especialmente el tal "Busta".

viernes, 5 de diciembre de 2008

Asesinado de una puñalada en un karaoke de Malasia por no soltar el micrófono

Abdul Sani Doli, de 23 años de edad, falleció de una puñalada mortal en el pecho. Este joven malasio sólo tenía un sueño: ser una estrella. De hecho se saltó todo los pasos intermedios hasta el estrellato, él era ya una estrella. Aquella noche salió de su casa dispuesto a comerse el mundo, sin saber el trágico final que le esperaba.

El local de karaoke era un tugurio de mala muerte, pero Sani Doli estaba dispuesto a que su luz brillara despejando las sombras de la noche. Entró vestido a lo Tony Manero con tres canciones ensayadas, a saber: "Tiene nombres mil" de Leonardo Dantes, "Karma Police" de Radiohead y "Sweet child of mine" de Guns 'n' Roses. Se sentó en un taburete en la barra y pidió una copa de sakí. Tras un sorbo y una tós inoportuna, empezó a calentar motores.

Le tocó subir al escenario justo después de un conquense -o conquentarra- que había interpretado Sex Bomb de Tom Jones a lo Alfredo Urdaci. Tras un toma y daca con el dj, había conseguido que le pusieran el tema de Axl Rose, pero versionado por un grupo de Dayaks de Borneo.

Su interpretación fue magistral. La diferencia entre Rose y Sani Doli era apenas imperceptible. El público -que constaba de una veintena de clientes, el dj, la camarera y un perro adicto al costo africano- aplaudieron a rabiar. Él ya lo sabía, era una estrella.

El problema vino después. Tras su magnífica interpretación, el público pidió con gritos y ladridos otro tema. El elegido fue "Zheng Yi Zhi Yan, Bi Yi Zhi Yan", de Jolin Tsai, conocidísima cantante internacional. Con movimientos espasmódicos, con los ojos cerrados, ocasionalmente de rodillas, interpretó el tema de Jolin dejando el alma en ello. La gente volvió a aplaudir, esta vez con cautela. Los ojos de Sani Doli estaban entrecerrados, más que lo normal, mirando al horizonte. Se mascaba la tragedia.

Cuando Kuala Lum Pur, de 27 años, y Abdallah Llah Lah, de 23, intentaron subir al escenario, Sani Doli se negó en redondo. Se arrancó con "
I Would Do Anything For Love" de Meat Loaf. La pareja se retiró cortesmente. Llevaban esperando toda la semana para interpretar "Atrapados en la red" de Tam Tam Go. Ensayando en sus horas libres, e incluso en secreto durante el trabajo. Podrían esperar un tema más.

En el momento en que empezó a sonar
"Everybody's Changing" de Keane, cuatro canciones después, Abdallah Llah Lah explotó. Subió al escenario e intentó quitarle el micrófono a Sani Doli, que con mirada maníaca recordaba al cantante de la formación durante lo peor de su adicción a las drogas. Kuala Lum Pur acudió en ayuda de su amigo.

Tras un largo forcejeo, 79 puñaladas -una mortal en el pecho- y una paliza de muerte, Kuala Lum Pur y Abdallah Llah Lah consiguieron interpretar el temazo del archiconocido grupo español recibiendo la mayor ovación de la noche. El cadáver de Sani Doli se encontraba a pocos metros de la entrada del local, allí donde los clientes, el dj, la camarera y el perro drogata habían arrojado el cuerpo.

Así murió una estrella. Una supernova. Kuala Lum Pur y Abdallah Llah Lah están detenidos por el magnicidio, pese a la resistencia de los parroquianos a que se llevaran a sus héroes. Pero el recuerdo de Abdul Sani Doli, de 23 años, quedará entre nosotros como un mártir del karaoke.

“¿Por qué hay tanto tonto de los cojones que todavía vota a la derecha?”

Pedro Castro se ha convertido en uno de mis héroes personales e intransferibles. Yo soy de naturaleza bocazas, un tipo que hace del exabrupto una obra de arte. Lo convierte en pura entelequia. Pero, por fortuna o por desgracia, no soy alcalde de Getafe ni presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) Y su frasecita abre un debate acerca de la Verdad y sus manifestaciaones. Tal cual.

Cualquiera que vea el vídeo puede ver como Castro se va alterando, igual que Carlos -representante de lo que se ha venido a llamar cabreo progresivo-, el protagonista de "Contigo no bicho". Pero, ¿qué error ha cometido Pedro Castro? Estrictamente, perder las formas.

Tenemos que recordar que pronunció su ya antológica frase en la presentación de los presupuestos municipales. Podemos pensar que la mayoría de los que estaban allí serían de su cuerda política. Pero también suele ir otra gente: jubilados aburridos, la oposición, ciudadanos que, ¡oh cielos!, votan a otros partidos. No puedes llamar a la gente tonta de los cojones a la cara. Aunque tengas parte de razón.

¿Qué este señor tiene razón? ¿Enlaces a Público? Sí, soy un facineroso progre ligth. Pero dejando de lado mis vergonzantes inclinaciones sex... ideológicas, una cosa hay que decir a favor de Castro -el madrileño-: ha dicho lo que mucha gente piensa en Madrid y en muchas zonas de Españaza. Sí, hace falta ser tonto de los cojones para votar a un personaje como Esperanza Aguirre. O mala persona, no lo sé. Lo que sí sé es que en la Comunidad de Madrid -y Valencia- son una apabullante mayoría.

En Españaza carecemos de una derecha moderada y de una izquierda de verdad. El partido socialista es más un partido de centro progre que otra cosa. Y nuestra entrañable derecha,sigue enraizada en la paella, los toros y la pandereta. Pero el problema de Madrid es que un día se despertó y era de derechas. Y lo que es peor, habían privatizado sus hospitales y colegios, habían gastado billones en obras quedándose en números rojos y una rubia de bote roncaba a su lado satisfecha. La pregunta es obvia: "¿he sido yo?"

Pues sí, millones de madrileños han votado a Esperanza Aguirre. ¿Por qué? Es un poco como aquí en Pamplona con UPN. Menos un amigo mío, nadie vota al partido regionalista. Sin embargo lleva ya un tiempo en el poder. Yo tengo 10 tíos con respectivas parejas en la capital de Españaza. Tengo media treintena de primos -más o menos, me da pereza contarlos todos-. Tengo amigos. Y casi ninguno se explica quién vota a la Lideresa y Cía.

La verdad es que no es un fraude electoral ni tontuna de los cojones -lo siento Castro-. Se trata de una terrible perversión de los términos. Esperanza Aguirre, como muchos de los dirigentes populares, se han apropiado de un término universal para hacer sus chanchullos. Yo no tengo nada en contra de la derecha. La derecha representa a los conservadores. Y conserva todo aquel que tiene algo. Y yo tengo cosas que conservar, ergo en cierto modo también soy de derechas. Estos señores son capitalistas, ultras -como Santos Mirasierra- del liberalismo y herederos de una mentalidad sátrapa y fascista.

¿Qué podría haber hecho Pedro Castro? Morderse la lengua por ejemplo. Mi padre lleva explicándole a mi abuela las desventajas de un gobierno de derechas para Madrid, pero mi abuela votará a los de siempre. En Castellón esa cosa que es Fabra ganará la lotería otra vez, se sacará la pirula y meará en la sede de Izquierda Unida. Y le seguirán votando. Alguno lo hara por pura imbecilidad, pero el resto lo hará porque se considera de derechas. Y este tipo es el que presenta allí el partido que la representa en Españaza.

Ser de derechas no es ninguna estupidez. Conozco gente de derechas que lo único que defiende son unos postulados distintos a los míos. Pero los dos nos preocupamos por nuestra comunidad, sea la que sea. Y creo que el principal problema es que, mientras para la gente de izquierdas salen alternativas como setas, salvo dos o tres partidos ultras, la gente de derechas sólo tiene al PP. Eso sí, para aquellos que voten y aplaudan las bobadas de la Lideresa, de Fabra y otros: Sí, sois unos tontos de los cojones.

jueves, 4 de diciembre de 2008

No tendrá nada que contar...

Hoy es 4 de diciembre de 2008. Mientras me preparaba para ir a clase de Historia y Estética de la Comunicación Audiovisual me he dado cuenta de que el asesinato de Ignacio Uria me había impresionado. Más que la bomba que explotó hace unos cuantos días en la Universidad de Navarra. Después de aquel atentado estuve buscando algún motivo para salir de mi apatía. Escapar de esa extraña sensación de que los mamones de ETA simplemente habían hecho el imbécil, lo único que saben hacer. Por lo demás, no encontré más que un cómodo victimismo e indiferencia.

Ayer tuve un día regular. No es que estuviera especialmente liado ni nada de eso. Simplemente cansado de la rutina. Simplemente deseaba que llegara esta mañana para terminar la semana con la entrega de Edición. Pero cuando llegué de noche a casa me enteré de que ETA había matado a un tipo de 70 años. Un empresario vasco, de los de la partida de mus cada día.

Lo qué hay que oír. Que lo han matado por participar en la construcción del TAV -ETA son siglas de Ecologistas Truncavidas Alterados-, que si lo han matado por rico -y por eso bien muerto está-, que si "Puri, a tu marido le ha pasado algo"... En el blog de Mi mesa cojea un colombiano despotricaba porque allí habían muerto asesinados veintitantos sindicalistas, obreros, y aquí -en el malvado occidente- llorábamos a un ricachón europeo.

He decidido ponerme a escribir un blog. No por nada en concreto. No por nada. Creo que todos somos unos borregos, y que antes de que la crisis económica acabe con nosotros, nosotros acabaremos con nosotros mismos. Así por lo menos, aunque no sepa hablar inglés, me caiga en los charcos y no pueda beber, tendré una página web.

Salud & aventura